Congregacionalismo y Ancianos. Por Carlos Sanchez


Conferencia Imagen Bautista.

Febrero, 2017.

Tema: Congregacionalismo y Ancianos.

 

Tesis.

“Creemos como Bautistas que las Escrituras son claras al demostrar que la autoridad final eclesial recae sobre toda la congregación, siendo los pastores uno con esa misma autoridad.”

 

El asunto del liderazgo de la Iglesia local es un tema bíblicamente importante. Si Cristo se entregó a si mismo por la Iglesia, la cual identifica como su propio cuerpo, la sustenta con su cuidado y provisión, y la tomará al final como Su Esposa, entonces aquellos que pastorean tienen una alta y santa responsabilidad.

 

Prologo Histórico

 

Los Bautistas, quizás más que cualquier otro grupo Protestante en la historia, recurrimos al Nuevo Testamento para justificar nuestra forma de gobierno.

Los Católicos Romanos dicen hacer lo mismo, pero ellos lo hacen sin la misma creencia en la suficiencia de las Escrituras. Ellos confían en la autoridad del magisterio de la iglesia.

Los Protestantes, por otro lado, protestaron poniendo a la Biblia al frente y al centro una vez más para determinar la doctrina que se predica en la iglesia, incluyendo también la doctrina de la iglesia en si.

Algunos Reformadores, tales como Lutero y Calvino, intentaron reformar la iglesia en cooperación con el Estado, o magistrado. Naturalmente, estos “reformadores magisteriales”, fueron influenciados o limitados a lo que el Estado les permitía. Los Bautistas, sin embargo, habiendo rechazado el bautismo de infantes y con eso cualquier esperanza de que la iglesia y el Estado fuesen extensiones la una del otro y viceversa (co-extensivas), eran libres para tomar la Escritura como total y definitivamente suficientes, incluso en el potencialmente polémico tema de la estructura de la iglesia. Así, los Bautistas recurren a la Biblia, creyendo que es suficiente incluso para enseñarnos como organizar nuestras iglesias.

 

¿Qué quiere decir la Biblia cuando habla de pastores, ancianos y obispos?

 

Palabras con la raíz πρεσβυτ, desde donde “anciano” es tomado, aparece setenta y cinco veces en el Nuevo Testamento. Nueve apariciones se refieren a personas de edad más avanzada cronológicamente5.  Cuatro veces las palabras con esta raíz se refieren a antepasados de la nación Hebrea6.  Juan usa tales palabras doce veces en Apocalipsis para referirse a los ancianos celestiales, o gobernantes7.  Veinte y nueve veces (todas en los Evangelios y Hechos) la palabra es usada para referirse a los líderes Judíos que no eran sacerdotes, ya sea en el Sanedrín o en las sinagogas locales. Los veinte usos restantes se refieren a los ancianos en las iglesias: en la iglesia en Jerusalén8; en Listra, Iconio y Antioquia9; en Éfeso10; en las ciudades de Creta11; y otras referencias generales12. Juan también se refiere a si mismo dos veces como “el anciano”13,  aunque no podemos decir si se refería a un oficio que él ejercía o a algún otro tipo de designación que él personalmente se adjudicó. Es en este último grupo de veinte apariciones que estamos más interesados.

Análisis de Hechos 20.

17 Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.

18 Cuando vinieron a él, les dijo:

 

28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

 

Análisis de 1 Pedro 5.1-2

 

1Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada:

Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto.

 

Es imposible pasar por alto que estos términos sean coincidentes.

 

 

Aún hay más evidencia de este uso intercambiado. En 1 Pedro 2:25, Jesús es llamado el “Pastor y Obispo de vuestras almas”. La raíz de la palabra traducida como “obispo” aparece once veces en el Nuevo Testamento. En Tito 1:7, por ejemplo, Pablo provee una lista de aptitudes para un oficio en particular, al que se refiere como “obispo”. Pero en Tito 1:5, Pablo se refiere a éstos diciendo que él dejó a Tito en Creta para asegurarse de que hubiera “ancianos” en cada ciudad. Claramente, el Nuevo Testamento se refiere a ancianos, pastores y obispos o sobreveedores en el contexto de la iglesia local intercambiablemente.

 

Esta conclusión no es polémica. Los Bautistas del pasado lo sabían bien. La Segunda Confesión Bautista de Londres de 1689 dice, “Los oficiales determinados por Cristo… son Obispos o Ancianos y Diáconos”15. Las Confesiones Bautistas de New Hampshire de 1833 y 1853 dicen que “los únicos oficiales apropiados – para la iglesia – son Obispos o Pastores, y Diáconos”.  El Resumen de los Principios de 1859, escrito por Basil Manly Jr., dice, “Los oficiales regulares de una iglesia son los Obispos o Ancianos, y Diáconos”17.  La Declaración de Fe y Mensaje Bautista de 1925 contiene el mismo lenguaje: “Sus oficiales de las Escrituras son obispos o ancianos y diáconos”18.  No fue sino hasta 1963 que la bíblica e histórica palabra “anciano” fue finalmente abandonada del uso oficial por la Convención Bautista del Sur (CBS). El Artículo 6 de la Declaración de Fe y Mensaje Bautista de 1963 y 2000 ahora dice, “Sus oficiales de las Escrituras son pastores y diáconos”. Incluso entonces, los autores del comité de revisión de 1963 no tenían cambios en el entendimiento del vocabulario bíblico. Herschel Hobbs, quien presidía el comité, escribió en 1964 “Pastor – éste es uno de los tres títulos que se refieren al mismo oficio. Los otros dos son ‘obispo’ y ‘anciano’”

 

Singular versus Plural

¿Las congregaciones locales en el Nuevo Testamento tenían comúnmente un solo anciano (u obispo, o pastor) o múltiples ancianos? Antes de que Jesús estableciera la Iglesia, las ciudades Judías de Palestina eran comúnmente gobernadas por múltiples ancianos. Ver Lucas 7.3. Esta práctica de llamar a los líderes locales de la ciudad “ancianos” tenía su raíz en el Antiguo Testamento. El libro de Deuteronomio se refiere a los líderes de la ciudad como ancianos (siempre concebido en plural). Ver Deuteronomio 19:12; 21:1-9,18-21.

Siglos más tarde, los ancianos continuaron el ejercicio del gobierno en las ciudades después de que los Judíos regresaron del Exilio en Babilonia (Esdras 10:14).

Las sinagogas Judías locales, que probablemente se originaron durante la deportación a Babilonia en ausencia del templo, fueron también gobernadas por una pluralidad de líderes. Ejemplos de “gobernantes” de sinagogas mencionados en el Nuevo Testamento son Jairo en Marcos 5:22 (pluralidad de gobernantes); Hechos 13:15 (plural); Crispo en Hechos 18:8 (singular).

 

Los otros cuatro autores en el Nuevo Testamento que se refieren a ancianos son Santiago, Pedro, Pablo y Lucas, y cada uno parece asumir que un número de ancianos estará presente en cada congregación. Santiago instruye a sus lectores a “llamen a los ancianos [plural] de la iglesia [singular], y oren” por un enfermo (Santiago 5:14).

Pedro escribe como un anciano a los “ancianos [plural] que están entre vosotros” (1 Pedro 5:1).

Pablo saluda a los obispos (plural) en la iglesia (singular) en Filipos en su carta a los Filipenses (Filipenses 1:1). Y exhorta a los ancianos de la iglesia en Éfeso a ser “obispos” (plural) para el “rebaño” (singular) que Dios le ha dado (Hechos 20:28). Pablo también menciona ancianos en sus cartas a Timoteo y Tito. Él le recuerda a Timoteo los ancianos del presbiterio que le impusieron las manos (1 Timoteo 4:14). Él entonces se refiere a los ancianos (plural) que dirigen los asuntos de la iglesia (singular) (1 Timoteo 5:17). Dos versículos después, él hace referencia a las acusaciones no contra los ancianos, sino contra un anciano – πρεσ-βυτέρου, usado sin artículo. Sería coherente que Pablo asumiera que Timoteo tenía más de un anciano en su congregación. Pablo también exhorta a Tito que “estableciese ancianos [plural] en cada ciudad” (Tito 1:5)21. Así, ciertamente las iglesias establecidas por Tito en Creta, por lo menos suponían tener una pluralidad de ancianos en cada congregación local.

Lucas recuerda que Pablo hizo llamar a los “ancianos” (plural) de la “iglesia” (singular) en Éfeso (Hechos 20:17). Al final del primer viaje misionero de Pablo, él y Barnabás “constituyeron ancianos [plural] en cada iglesia [singular]” (14:23).

En otras palabras, cualquier Bautista que argumente que un único grupo de ancianos debería liderar más de una congregación está argumentando a favor del Presbiterianismo, y no por un Congregacionalismo Bautista histórico. Si uno lleva el punto más allá, argumentando que un solo individuo debería liderar un número de iglesias, entonces él ha caído en argumentar a favor del episcopalismo.

Esto indica que la práctica común y esperada en la iglesia del Nuevo Testamento era tener una pluralidad de ancianos en cada congregación local.

 

 

 

 

Ancianos en la Historia de la Iglesia.

 

Si el Nuevo Testamento defiende y demuestra el modelo de pluralidad de Ancianos, ¿Por qué no lo vemos en nuestras Iglesias Bautistas hoy?

El cambio del liderazgo congregacional de ancianos a un episcopado por parte del Catolicismo ocurrió a través de los siglos.

En el siglo II, Ignacio de Antioquia, habla de un Concilio de Ancianos, en su carta a los Magnesianos. Sin embargo, en sus mismas cartas ya se empieza a notar la tendencia a que Roma y otras ciudades de importancia desarrollaban un obispo que no solo tenía autoridad en sus propias congregaciones, sino en varias otras de su área. Con el tiempo, Roma fue posicionándose por sobre las otras “sedes urbanas” centralizando el poder.

 

Recuperación de la Reforma.

 

Aunque el Obispo de Roma tenía una red de influencia y coerción para mantener su hegemonía, hubo un despertar de las Escrituras en personas como John Huss, John Wicliff, hasta el estallido reformador con Martín Lutero y Juan Calvino, donde se recuperó la centralidad de las Escrituras, desplazando a las tradiciones como suficientes para determinar las doctrinas de la Iglesia.

Para los primeros Congregacionalistas y Bautistas de los siglos 16 y 17, los oficios en la Iglesia estaban en un estado de flujo. Sin embargo, el descubrimiento de que no había bases bíblicas para el episcopado desestabilizó la autoridad de Roma en Europa.

Un detalle importante a destacar fue que para Lutero y sus sucesores, aunque recuperaron el oficio de pastor, otros aspectos externos de la organización de la Iglesia dentro y entre congregaciones fueron entendidos para ser regulados a través de leyes y por discreción con el estado.

 

Ancianos en los Bautistas del pasado.

¿Entendían los Bautistas del pasado que el NT reconoce la pluralidad de Ancianos en la Iglesia local?

Vamos a ver algunos ejemplos.

En 1697, Benjamin Keach escribió acerca de “Obispos, pastores o ancianos,” haciendo notar que se refiere a un mismo oficio y que las iglesias deberían tener pluralidad de pastores.

En el siglo XVIII, Benjamin Griffith escribió a favor de una mirada similar a la presbiteriana donde hay varios pastores en una congregación pero donde se diferencian los pastores regentes de los pastores maestros. Esta mirada fue importante en la Asociación Bautista de Filadelfia.

El primer presidente de la Convención Bautista del Sur, W. B. Johnson escribió en “El desarrollo del Evangelio,” “cada Iglesia del NT tenía más de un pastor o anciano. En su libro, es notable como expresa los beneficios de la multiplicidad de Ancianos como: complementariedad de dones y talentos, consejo mutuo y soporte en necesidad de flaqueza, protección y fortalecimiento en dudas doctrinales, diversificación de deberes, entre otros.

En 1849, J. L. Reynolds escribió en “Política de la Iglesia o el Reino de Cristo” que “el numero de oficiales, ya sean ancianos o diáconos, necesarios para la edificación de la Iglesia, no está determinado por las Escrituras. Esto debe ser decidido por las circunstancias del caso.”

 

Congregacionalismo.

 

Bajo la autoridad de Dios, la autoridad judicial final reside no en un papa o una convención, tampoco a una asamblea nacional o pastor, tampoco en una asociación regional o convención estatal.

La responsabilidad por la disciplina y doctrina de la congregación ante Dios, no recae en los diáconos, ancianos o pastores. Recae en la Congregación como un todo.

 

CFBL1689 Cap.26, sección 7.

A cada una de estas iglesias así reunidas, el Señor, conforme a su voluntad declarada en su Palabra, ha dado todo el poder y  autoridad en cualquier sentido necesario para realizar el orden en la adoración y en la disciplina que él ha instituido para que lo guarden; juntamente con mandatos y reglas para el ejercicio propio y correcto y la ejecución del mencionado poder.

  1. Mt. 18:17-20; 1 Co. 5:4, 5, 13; 2 Co. 2:6-8.

 

 

El Congregacionalismo puede que no sea muy popular, atractivo, entendido, no siempre es bien practicado, pero es bíblico.

Tiene dos aspectos. Primero, solo la congregación es la última responsable delante de Dios por las acciones de disciplina y doctrina. Segundo, la congregación completa es también responsable. Es decir, que la membresía es un oficio que se ejerce. Si eres cristiano y perteneces a una congregación bautista o congregacionalista, es tu labor ejercer tu autoridad como miembro.

 

Disputas. Jesús enseña a sus seguidores en Mateo 18 que la corte final en asuntos de disputas entre hermanos es la Congregación. Leer Mateo 18.15-20. Las llaves del Reino de los cielos recaen en la Congregación. Otro ejemplo es Hechos 6.1-5. La Congregación elige.

 

Doctrina. Leer Gálatas 1.1-2; 6-9. Pablo exhorta a esta joven congregación que si les llega un falso evangelio deben reaccionar a el, quien sea que llegue con el mensaje. El mensaje es que la congregación es responsable de que y a quien oye. No existe congregación pasiva en el Congregacionalismo. Advertencia de 2 Timoteo 4.3.

 

Disciplina. Leer 1 Corintios 5.1-5. Pablo enseña que la corte final en asuntos de disciplina es la Congregación. Ellos debieron reaccionar al pecado público.

 

Membresía. Leer 2 Corintios 2.5-8. Pablo enseña que la corte final en determinar la membresía de la Iglesia es la Congregación. Importancia de la delicadeza de lograr el ideal de la membresía regenerada.

 

Reconocer la realidad y limitancia del Congregacionalismo. Ningún tipo de gobierno eclesiástico bajo el sol es infalible. Puede fallar y va a fallar. Cuidado con los cambios de Congregación. Situación del despido de Jonathan Edwards.

 

 

¿Cómo se coordina la autoridad de los Ancianos con la autoridad de la Congregación?

 

Descripción de la autoridad de los Ancianos.

 

Los ancianos tienen la autoridad de la enseñanza y supervisión. Pablo en Hechos 20.28 “el Espíritu Santo os ha puesto por obispos”.

 

Pablo en Tito 1: “[Un anciano]… debe exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (1: 9).

 

Y el autor de Hebreos, “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas”

 

Eso significa que, salvo en circunstancias extraordinarias, los ancianos utilizan su autoridad de la enseñanza y supervisión para dirigir a la iglesia en el uso de las llaves.

La congregación no puede juzgar sabiamente el qué y el quién del evangelio: no pueden cumplir con sus responsabilidades con prudencia, a menos que tengan maestros del Evangelio que entreguen enseñanza y supervisión.

 

¡Ellos necesitan Ancianos para hacer su trabajo! Necesitan Ancianos para guiarlos en el ejercicio de las llaves.

 

¿Cómo los ancianos hacen esto? Bueno, podemos desglosar sus responsabilidades en unas pocas categorías que encontramos en la Escritura.

 

  1. El ministerio de la Palabra

 

Aparte de no ser un nuevo convertido, la única salvedad que un anciano tiene y un diácono no, es su capacidad o aptitud para enseña (ver 1 Timoteo 3.2 y Tito 1.9.) En público y en privado. Un anciano debe tener absoluta confianza en la capacidad de la Palabra de Dios para hacer la obra de Dios.

 

  1. El ministerio de la oración

 

Esas son las otras cosas que vimos que los apóstoles se dedicaban en Hechos 6. Por lo tanto, se deduce que los ancianos también deben orar. Orar por ellos mismos, orar por otros ancianos, orar por las necesidades de los que conocen en la iglesia, y orar por los desafíos más grandes que enfrenta la iglesia.

 

  1. El Ministerio de reunir y proteger

 

Una de las principales condenas que Dios levanta contra los malos pastores del Antiguo Testamento es la de haber sido dispersado al rebaño. Sin embargo, Dios promete reunirlo de nuevo (Jer. 50: 6, 23: 1-4).

Efectivamente, Jesús es el Buen Pastor cuya voz y las ovejas escuchan y siguen. Él es quien las reúne. Un pastor seguirá a su Señor.

 

¿Cómo obran ambas funciones? El pastor y su congregación.

 

Creo que un buen lugar para comenzar es con la descripción de Pablo acerca del ministerio en Efesios 4. Esto es lo que Pablo escribe, comenzando en el versículo 11:

 

11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,

15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,

16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

 

Parte de lo que vemos aquí es la primera responsabilidad de la iglesia que vimos anteriormente, para proteger una buena confesión o la membresía. Se ve en el verso 14: en lugar de ser llevado por cualquier viento de doctrina, estamos estables, basados en un Evangelio que no cambia. Ahora, ¿Cómo sucede esto? ¿Es que los líderes de una iglesia protegen nuestra doctrina? No: es la congregación. Miremos hacia atrás a los versículos 12-13. Es la congregación que hace la obra del ministerio, que madura en la unidad y en la plenitud de Cristo. Nos preocupamos por los demás, y como cada uno de nosotros se mantiene fiel al Evangelio y la Iglesia en su conjunto se mantiene fiel.

 

Sin embargo, la congregación no hace esto sola por su cuenta, ¿verdad? Lo hacen mientras están siendo equipados. Equipados por los maestros de la Palabra que Pablo menciona en el versículo 11. Por lo tanto, no es que la autoridad de los ancianos eclipsa el de la congregación, o viceversa. Es que las dos autoridades se apoyan entre sí. Ninguno de ellos puede cumplir con la tarea que Dios les ha dado sin el otro.

 

El ejemplo de Abraham Booth. Pastor, auto-didácta, evangelista, de convicción calvinista, muy entregado a alcanzar a personas para Cristo y de capacitar a su congregación para el mismo fin. Trajo un resurgimiento de los Bautistas Particulares en Inglaterra que se habían estancado. Uno de sus fieles decía de el: “Parecía siempre dispuesto a entregar casi toda decisión a la Iglesia, la consecuencia de esto era que la Iglesia entregaba a el casi toda decisión.”

 

Ni la Congregación, ni los Ancianos son infalibles.

 

Pero por otro lado, esto no es democracia representativa tampoco. ¿Es como si la congregación es el pueblo y los ancianos son el congreso? Votamos a favor para hacer lo que queremos, y votamos en contra para que no se haga. No es así en absoluto.

Para ser veraces, la congregación tiene la autoridad más básica bajo la autoridad de Cristo. Sin embargo, la autoridad de los ancianos no es dado a ellos por la congregación, sino que se le da a ellos por Cristo, como se ve en pasajes como Hebreos 13:17. Y los ancianos deben utilizar su autoridad para ayudar a la congregación, a ejercer su autoridad.

 

Eso significa que el 99,9% de las veces, estas dos autoridades trabajan juntas. Luego, en situaciones extremas, la congregación utiliza su autoridad sobre y contra la autoridad de los ancianos, algo así como el poder de veto. Igual que el freno de emergencia. A medida que enseñamos la importancia de la membresía, cuando los ancianos conducen de una manera que es claramente contraria a la Escritura, en un asunto muy importante, la congregación necesita levantarse y deshacerse de los ancianos.

 

Pero, en general, estas dos autoridades trabajan juntas, no opuestas entre sí. Y, en general ni los ancianos ni la congregación ejerce su autoridad como una carta de triunfo. (“Hagan esto porque lo digo yo”). En su lugar, están viviendo bajo el peso de su responsabilidad ante Dios; la responsabilidad que proviene de esa autoridad. Cuidar, exhortar, animar y enseñar a fin de que, como iglesia, podamos seguir protegiendo el Evangelio.

 

 

 

Carlos Sanchez

Miembro de la Iglesia Bautista de Quilpue, Casa del Alfarero. Sirve en el Ministerio Centro de Literatura Cristiana en Valparaíso, Chile. Estudia en The North American Reformed Seminary. Casado con Vanessa Bustos y con dos hijos. Valentín y Ulises quien tiene autismo.

3 comentarios

  • Guillermo Reyes Flores
    8 mayo, 2017 at 2:14 pm

    Buen articulo, en la Primera Iglesia Bautista de Calama, tenemos Ancianos desde el 2004……a continuación cito textual parte del Plan de Trabajo de la Iglesia …”De acuerdo al quinto punto de la reforma “la Iglesia reformada siempre reformándose” (reformata semper reformanda) la Iglesia ha pasado diferentes cambios, siendo el más relevante, la administración por Ancianos, a partir del 2004″.

    • Carlos Sanchez
      Carlos Sanchez
      8 mayo, 2017 at 2:37 pm

      Felicitamos su iniciativa.
      Estamos seguros que será de gran ayuda y alivia el trabajo pastoral para el crecimiento de toda la congregación.
      Podrían contar más de su experiencia.
      Un abrazo.

  • Guillermo Reyes Flores
    15 mayo, 2017 at 12:04 pm

    Si, en estos 13 años han pasado varias cosas.. pero si sabemos que el Señor siempre nos ha respaldado en las toma de decisiones como congregación… estamos en contacto

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