12 Tesis sobre la comprensión cristiana de la economía


Lamentablemente, muchos cristianos estadounidenses1 saben poco sobre economía. Además, muchos cristianos suponen que la Biblia no tiene nada que decir sobre economía. Pero una cosmovisión bíblica en realidad tiene mucho que enseñarnos sobre asuntos económicos. El significado del trabajo, el valor del trabajo y otros asuntos económicos son todos parte de la cosmovisión bíblica. Al mismo tiempo, debemos reconocer que la cosmovisión cristiana no exige ni promueve un sistema económico particular.

Debido a que este es el caso, los cristianos deben permitir que los principios económicos que se encuentran en las Escrituras moldeen nuestro pensamiento, al tiempo que reconocen que podemos actuar a la luz de esos principios en cualquier entorno económico, cultural o generacional.

  1. Un entendimiento económico cristiano tiene la gloria de Dios como su mayor objetivo.

Para los cristianos, toda teoría económica comienza con el objetivo de glorificar a Dios (1 Corintios 10:31). Tenemos una autoridad económica trascendente.

  1. Una comprensión económica cristiana respeta la dignidad humana.

No importa el sistema de creencias, aquellos que trabajan muestran la gloria de Dios, lo sepan o no. La gente puede creer que están trabajando por sus propias razones, pero en realidad están trabajando por un impulso que el Creador puso en sus corazones para su gloria.

  1. Una comprensión económica cristiana respeta la propiedad privada y la propiedad.

Algunos sistemas económicos tratan la idea de la propiedad privada como un problema. Pero la Escritura nunca considera la propiedad privada como un problema a resolver (ver, por ejemplo, los Diez Mandamientos). La visión de la Escritura de la propiedad privada implica que es la recompensa del trabajo y el dominio de alguien. Los Mandamientos Octavo y Décimo nos enseñan que no tenemos derecho a violar las recompensas financieras de los diligentes.
4. Una comprensión económica cristiana toma en cuenta el poder del pecado.

Tomando en cuenta la enseñanza de la Biblia sobre los efectos penetrantes del pecado significa que esperamos que sucedan cosas malas en cada sistema económico. Un entendimiento económico cristiano intenta mejorar los efectos del pecado.

  1. Un entendimiento económico cristiano sostiene y recompensa la rectitud.

Todos los sistemas económicos y gubernamentales vienen con incentivos integrados. Un ejemplo de esto es el código tributario estadounidense que incentiva los comportamientos económicos deseados. Ya sea que funcionen o no, es un problema de recalibración política sin fin. Sin embargo, en la cosmovisión cristiana, esa recalibración debe continuar defendiendo y recompensando la rectitud.

  1. Una comprensión económica cristiana recompensa la iniciativa, la industria y la inversión.

Iniciativa, industria e inversión son tres palabras cruciales para el vocabulario económico y teológico del cristiano. La iniciativa va más allá de la acción. Es el tipo de acción que hace la diferencia. La industria es trabajo humano hecho corporativamente. La inversión es parte del respeto por la propiedad privada que se encuentra en las Escrituras.

La inversión, como resultado, es tan antigua como el Jardín del Edén. Lo que acumula valor es honorable, y el impulso de acumular ese valor es honorable. Por lo tanto, una teoría económica cristiana acusa a cualquiera que no trabaje, no respete la propiedad privada y no recompense la inversión.

  1. Un entendimiento económico cristiano busca recompensar e incentivar el ahorro.

En un mundo caído, el dinero y las inversiones pueden distorsionarse rápidamente a fines idólatras. Por esa razón, el ahorro es un tema muy importante en la cosmovisión cristiana. En un mundo caído, la abundancia un día puede convertirse en escasez al siguiente. El ahorro puede ser lo que proporciona la supervivencia en tiempos de pobreza.

  1. Un entendimiento económico cristiano sostiene a la familia como la unidad económica más básica.

Cuando se piensa en la teoría económica incrustada en el comienzo de la Biblia, el mandato de dominio es central, pero también lo es la institución divina del matrimonio. El patrón de abandono y escisión descrito en Génesis 2 es fundamental para nuestra comprensión económica.

Adán y Eva fueron la primera unidad económica. El resultado es que la familia (definida bíblicamente) es la unidad más básica y esencial de la economía.

  1. Una comprensión económica cristiana debe respetar a la comunidad.

La mayoría de los pensadores y economistas seculares comienzan con la comunidad y luego se mudan a la familia. Sin embargo, pensar en unidades económicas de mayor a menor no solo no funciona en teoría, sino que también falla en la práctica. Comenzar con la unidad familiar y luego trabajar hacia la comunidad es una opción mucho más inteligente. La doctrina de la subsidiariedad, que surgió de la teoría del derecho natural, enseña que el significado, la verdad y la autoridad residen en la unidad significativa más pequeña posible.

Si la unidad familiar es deficiente, ningún gobierno puede satisfacer la necesidad de sus ciudadanos. Cuando la familia es fuerte, el gobierno puede ser pequeño. Sin embargo, cuando la familia es débil, el gobierno debe compensar la pérdida. Al centrarnos en la familia, respetamos y mejoramos la comunidad.

  1. Una comprensión económica cristiana recompensa la generosidad y la corresponsabilidad.

Los cristianos que están comprometidos con la economía del Reino y con el bien de la próxima generación deben vivir con una perspectiva financiera orientada al futuro. Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad, ya sea que tengamos mucho o poco, de ver que nuestra generosidad perdura más allá de nuestra expectativa de vida.

La generosidad enérgica, que es tan clara en las Escrituras, es esencial para una cosmovisión económica cristiana.

  1. Un entendimiento económico cristiano respeta la prioridad de la iglesia y su misión.

Los cristianos deben aceptar las prioridades económicas que el resto del mundo simplemente no comprenderá. Los cristianos deben invertir en iglesias, seminarios y misiones internacionales. Estos son compromisos financieros cristianos distintivos. Nuestro último compromiso financiero no es para nosotros mismos o para nuestras propias inversiones, sino para el Reino de Cristo. Por lo tanto, los cristianos siempre deben estar listos para experimentar la agitación en las prioridades y los arreglos económicos, porque las cuestiones urgentes del reino pueden intervenir en cualquier momento.

  1. Una comprensión económica cristiana se centra en el juicio escatológico y la promesa escatológica.

Esta vida y sus recursos no pueden brindar la mayor alegría. La cosmovisión cristiana nos recuerda que debemos vivir con el reconocimiento de que rendiremos cuentas al Señor por nuestra administración de nuestros recursos. Al mismo tiempo, los cristianos deben mirar a la promesa escatológica de los Nuevos Cielos y la Nueva Tierra como nuestra esperanza económica final. Debemos acumular tesoros en el cielo y no en la tierra.

 

Autor: Albert Mohler

Traductor: Daniel Valladares

 

Artículo Original:

12 Theses on a Christian Understanding of Economics

  1. Creemos que esta es una realidad no exclusiva de los ciudadanos estadounidenses
Daniel

Pastor de la Iglesia Bautista Reformada de Valparaíso. Egresado del Seminario Teológico Bautista de Santiago. Casado con Ester Riquelme.

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