El Ministerio Pastoral y sus Desafíos, Parte Dos


La vida familiar del Pastor

El estándar que Dios ha establecido para el ministerio pastoral está revelado en las “cartas pastorales” donde Pablo especifica con claridad cuáles son (1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9). El primer requisito para un pastor es que sea “irreprensible”, esto quiere decir literalmente que el pastor “no será llamado a rendir cuentas”, “sin mancha”, “por encima de toda reprensión”.[1] La idea de “irreprensible” no tiene que ver con la perfección sin pecado, pues en ese caso nadie podría estar llamado al ministerio pastoral. Más bien, alude a un hombre de carácter maduro y santo, que con su vida ejemplifica lo que lo que predica. No hay nada en él que sea evidente pecaminoso que lo descalifique del ministerio. Los requisitos exigidos por Dios para el ministerio pastoral se pueden dividir en tres aéreas. En primer lugar la moralidad sexual, en segundo lugar el liderazgo familiar y en tercer lugar un carácter piadoso para con los creyentes y los no creyentes.[2]

 

La moralidad sexual

La primera cualidad de carácter es que el pastor sea “marido de una sola mujer”. Han existido diversas interpretaciones sobre esta frase, como que lo que está diciendo este texto es que el marido no debe practicar la poligamia, no debe ser viudo o no debe ser soltero. Pero la verdad es que ninguna de estas ideas son correctas con el texto, ya que la poligamia está prohibida para todos, no solo para los pastores (Mt 19:5). Tampoco puede estar condenando la posibilidad que un hombre viudo se vuelta a casar (Rom 7:1-6) ni tampoco es probable que se refiera a un soltero ya que hasta donde sabemos Pablo y Timoteo eran solteros. Así ¿Qué significa la frase? Lo que la frase dice literalmente es “hombre de una mujer” por lo que significa que esta entregado a su mujer, dedicado completamente a su mujer y a nadie más. Es sabido que una de las tentaciones que los pastores enfrentan es la “tentación sexual”, por tanto un pastor debe ser bastante cuidadoso en esta área.  Uno de los pecados más destructivos para los pastores, es el pecado sexual (1 Cor 6:18) ya que no solamente es un pecado que  ofende a Dios y destruye su comunión con él, sino que además destruye su relación con su esposa. Al destruir su relación con su esposa, destruye su testimonio como pastor, perdiendo su credibilidad y finalmente siendo “blasfemado el nombre de Dios” por su pecado. El pastor John MacArthur comenta sobre esto[3]:

“En el siglo actual la cristiandad evangélica se ha enfocado mayormente por la batalla por una doctrina pura –y debe hacerlo-, pero estamos perdiendo la batalla por la pureza moral. Tenemos a personas con una teología correcta pero que están viviendo vidas impuras. El estándar de Dios no puede ser rebajado por causa de la simpatía. No debe serlo porque podemos ser amorosos, perdonadores, bondadosos, misericordiosos y amables sin comprometer lo que Dios dice acerca del carácter del hombre que quiere que dirija su iglesia. Todas las batallas por la integridad son, en definitiva, vanas si los predicadores de las iglesias son corruptos y las ovejas ya no siguen a sus pastores como modelos de santidad. La iglesia debe tener líderes irreprensibles. Todo lo que sea menos es una abominación a Dios, amenaza desastres para la vida de la iglesia”

 

 

El liderazgo familiar

La segunda cualidad del pastor que podemos extraer es “que gobierne bien su casa que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad”  (pues el que no sabe gobernar su propia casa ¿Cómo cuidará de la iglesia de Dios?) (1 Tim 3:4-5) en sencillas palabras es que el pastor sepa guiar a su familia espiritualmente. Esto es muy importante tenerlo en cuenta ya que el ministerio pastoral ejerce mucha presión sobre la familia. Los datos no son alentadores respecto a esta problemática, por ejemplo en el contexto norteamericano las problemáticas son; poco tiempo con la esposa, problemas de dinero, nivel salarial, dificultades en la comunicación, expectativas de la congregación, diferencias sobre el uso del tiempo libre, dificultad criando hijos, problemas sexuales, la ira del pastor hacia la esposa, diferencias sobre la carrera del ministerio, diferencias sobre la carrera del cónyuge.[4] Es poco probable pensar que los problemas en nuestro contexto sean diferentes. Entonces ¿Cómo enfrentar estas problemáticas? Poniendo en práctica los principios bíblicos que enseñan la responsabilidad como esposo y padre.

 

 

El pastor como esposo (Efe 5:25-33; Col 3:19)

El pastor debe amar a su esposa como “Cristo amo a su iglesia”. El debe reflejar y ejemplificar este amor en su vida cotidiana y en la comunidad en la cual pastorea. Entonces ¿Cómo amo Jesús a su iglesia? Veamos como Pablo nos enumera en estos versículos como Jesús amo a su iglesia (Efesios 5:23-33)  En primer lugar Jesús amo a su esposa la iglesia sometiéndose al Padre (Mt 26.29; Jn 4:34; 6:38; 1 Cor 15:28) por tanto el pastor manifiesta su amor a su esposa cuando se somete a Dios. Este es el argumento planteado de Pablo sobre la sujeción en el contexto (Efe 5:21) Cristo siendo cabeza de la iglesia no hizo lo que quiso, sino que se sometió al Padre. Por tanto el debe ser la “cabeza” del hogar en este sentido (1 Cor 11:3)

En segundo lugar, Cristo siendo cabeza de la iglesia fue un servidor de ella (Mt 20:25-28; Jn 13:13-15) que el pastor sea el “cabeza” de la mujer quiere decir que él es servidor de ella. Por lo tanto como pastores debemos servir a nuestras esposas en sus necesidades, y así mostrar el amor abnegado que Cristo mostró con su iglesia.

En tercer lugar, Jesús amo a su iglesia de forma paciente. Los discípulos del Señor no siempre hicieron lo que él les decía, en ocasiones se mostraban con poca fe (Mt 8:26), no entendían (Mc 8:17) o simplemente discutían por poder (Luc 22:24) pero Jesús tuvo la paciencia para reprenderles y enseñarles en el camino. Jesús sabiendo que los discípulos eran pecadores, tuvo paciencia para con ellos en todo. La situación es más complicada para nosotros porque nosotros somos pecadores, tanto el marido como la esposa. Por tanto en muchas ocasiones el pastor como cabeza de hogar deberá ser paciente.

En cuarto lugar, Jesús amo a su iglesia hasta la muerte. Jesucristo puso como estándar de su discipulado la negación de sí mismo hasta la muerte (Mt 16:24-25; Mc 8:34-35; Luc 9:23-24) El mismo cumplió esto literalmente por amor a su pueblo (Juan 12:24-26) el pastor debe estar dispuesto a amar a su esposa hasta la muerte.

En quinto lugar, el pastor debe santificar a su esposa por medio de la enseñanza. Esta práctica era lo que antiguamente se llama “los cultos familiares”. El pastor debe estar guiando espiritualmente a su familia por medio de la palabra. Para poder realizar esta tarea es obvio que debemos conocer la palabra de Dios. Jesús usaba las Escrituras para combatir a Satanás (Mt 4:1-11) nos mandó a escudriñar las Escrituras porque ellas dan testimonio de él (Jn 5:39) y esto es porque ella es la espada del Espíritu (Efe 6:17) El pastor que no realiza esta tarea, no está llevando su ministerio de forma adecuada.

Finalmente este capítulo podemos ver 4 razones más de porque deben los pastores amar a sus esposas.  La primera razón es que amar a su esposa es amarse a sí mismo (V28-29)  La segunda razón es que deben amar a su esposa porque es miembro de Cristo (30) por tanto es parte del cuerpo de Cristo (1 Cor 12:17) La tercera razón es que deben amar a su esposa porque son una sola carne (31) citando Génesis 2:24. Y la cuarta y última razón es que deben amar a su esposa porque refleja el misterio entre Cristo y la iglesia (32-33)

Al examinar de forma rápida estos versos del Apóstol Pablo podemos ver que el llamado que tienen los hombres (especialmente los pastores) es amar de forma sacrificial a sus esposas. Un pastor que va a cumplir con eficacia su ministerio debe comenzar amando a su esposa de la manera que Dios ha establecido.

 

———————————–

 

[1] John MacArthur. El ministerio pastoral. Editorial Clie. Año 2005. Página 114.

[2] Ibíd.

[3] John MacArthur. El ministerio pastoral. Editorial Clie. Año 2005. Página 115.

[4] John MacArthur. El ministerio pastoral. Editorial Clie. Año 2005. Página 188.

Daniel

Pastor de la Iglesia Bautista Reformada de Valparaíso. Egresado del Seminario Teológico Bautista de Santiago. Casado con Ester Riquelme.

Comments are closed here.

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Pasaje del día

Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!

Recomendamos!

Imagen Bautista

Instagram

Something is wrong.
Instagram token error.
Cargar más