¿Apostolado Moderno?


Cada vez se hace más común el oír sobre el surgimiento de “apóstoles modernos”. Nos referimos a distintos hombres que en los últimos años han ido tomando la autoridad de designar a otros como apóstoles, siendo enviados de parte de Dios para las iglesias del siglo XXI. Si bien es algo que tuvo sus comienzos dentro del movimiento carismático, ha tomado parte dentro de algunas iglesias bautistas en respectivos países. Ahora bien, como obra Bautista, ¿Tenemos alguna opinión al respecto? ¿A lo largo de la historia hemos desaprobado la ordenación de apóstoles contemporáneos? Si así es ¿Cuáles son las razones?

Para dar respuestas a aquellas preguntas a la luz de la Escritura, tocaremos de forma sistemática algunos puntos esenciales sobre el tema. Primero hablaremos sobre el significado y etimología de la palabra “Apóstol”, luego mencionaremos los requisitos bíblicos que debían tener, y finalmente la importancia que Dios les dio dentro de la revelación bíblica.

 

Termino “Apóstol”

La palabra “Apóstol” proviene del griego apostolos, que en su sentido básico se refiere a aquel que es enviado. No obstante, esta palabra era de uso común en el mundo griego para algunas embarcaciones de carga. Respecto a esto el Pastor Augustus Nicodemus nos dice:

“En el mundo antiguo, la palabra apóstolos tenía que ver con expediciones marítimas, especialmente aquellas de naturaleza militar, conforme se registra en escritos de varios autores griegos de la antigüedad. Significaba simplemente los navíos que eran enviados en misiones militares a una expedición naval. Después fue aplicado al grupo de expedicionarios que poblaban una localidad y, posteriormente, al comandante de aquel grupo”[1]

En el texto griego del Nuevo Testamento el termino de Apóstol es mencionado unas ochenta y un veces, en las cuales no siempre es utilizado para referirse a los doce que Jesús escoge (Hch 14:14; Ro 16:7; 2 Co 8:23; Fil 2:25) no obstante el término se usa especialmente como un título, una denominación específica y única establecida sobre doce hombres. Como nos dice el Pastor John Macarthur:

“Si bien es cierto que el término apóstol se utiliza a veces en el Nuevo Testamento es un sentido genérico y no técnico para referirse a los “mensajeros de las iglesias” (2 Corintios 8.23), esas personas no deben confundirse  con los doce o el apóstol Pablo. Ser apóstol del Señor Jesucristo implicaba un llamado específico y un profundo privilegio, algo muy diferente a ser simplemente un mensajero enviado de una congregación local. Para ser apóstol del Señor Jesús se requería haber sido nombrado personalmente por él. Era la posición de autoridad más alta posible en la iglesia, un oficio único que abarcaba una comisión intransferible de Cristo a proclamar la doctrina de la revelación y sentar las bases de la iglesia”[2]

Por lo tanto en el Nuevo Testamento un Apóstol en su sentido técnico no es solo un enviado, además es aquella persona que es un representante con autoridad y responsable ante el que lo envía. Son aquellos que Jesús mismo escogió para la tarea de predicar el evangelio, estableciendo y guiando la iglesia primitiva con la autoridad que Dios les entrego. Es en éste sentido que cuando hablamos de Apóstoles en el Nuevo Testamento nos referimos a los doce que escogió Jesús (Mt 10:1-4; Mr 3:13-19; Lc 6:12-16), a Matías que reemplazó a Judas (Hch 1:24-26) y a Pablo (Ro 1:1).

 

 

 

Requisitos de un Apóstol

A lo largo del Nuevo Testamento encontramos condiciones necesarias que debía tener un Apóstol, condiciones que según vayamos viendo, no puede poseer ninguna persona que hoy en día se haga llamar Apóstol. Estas son:

  1. Haber sido escogido por Jesús mismo:

En Lucas 6:36 dice “Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” y en Mateo 10:1,5 dice “Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia (…) A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones…”. Cuando en la Biblia se habla sobre la elección de los Apóstoles, siempre estará presente el hecho de que fueron escogidos por el mismo Jesús,  ya que Dios les comisiona una misión. Es Cristo quien les entrega el título de apóstol, y no una persona. Por lo que su designación no es basada en la voluntad humana.

Ante ésta situación podemos ver el caso de Matías y Pablo.

Respecto a Matías en el libro de Hechos vemos que los Apóstoles no se adjudicaron a sí mismos la responsabilidad de escoger al sucesor de Judas bajo sus propias preferencias, sino que por medio de la oración le pidieron al Cristo ascendido que hiciera el nombramiento: “Señor, tú que conoces el corazón de todos, muéstranos a cuál de estos dos has elegido para que se haga cargo del servicio apostólico que Judas dejó […] Luego echaron suertes y la elección recayó en Matías; así que él fue reconocido junto con los once apóstoles.” (Hch.1:24-26).

Respecto a Pablo, conocemos su conversión camino a Damasco (Hch 9:1-19) en donde Jesús mismo se le aparece. Aun así, en alguna oportunidad Pablo es cuestionado, por lo cual dejo en claro que su Apostolado fue por nombramiento directo de Jesús (1Co 1:1; Gálatas 1:1; 1Timoteo 1:1; 1Co 15:7-9)

 

  1. Haber visto a Cristo resucitado, siendo un testigo de su resurrección:

En Hechos 10:30-41 el apóstol Pedro dice: “Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos”

Un elemento esencial de un apóstol, fue el ser un testigo ocular de la resurrección de Jesús. Lo vemos de forma clara en Hch1:22, en donde los apóstoles tomaron como requisito para el reemplazante de Judas, que haya sido uno de los que fue testigo de la resurrección “uno sea hecho testigo con nosotros, de  su resurrección”.

Luego se menciona nuevamente este requisito apostólico por el Apóstol Pablo en su carta a los Corintios “Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mi” 1Co 15:7-8. No podemos dejar pasar el hecho de que en el versículo, Pablo no deja la puerta abierta para que otra persona en el futuro declare “vi a Jesús de manera directa, por lo cual puedo ser llamado Apóstol”. Sino, que es claro en decirnos que al último Apóstol al cual se le apareció de manera personal, fue a él.

 

Autoridad exclusiva respecto a la revelación de Dios

Ya hemos visto el origen y connotación bíblica del término “apóstol”. También dimos un vistazo a los requisitos que éstos debían tener para recibir tal título. Ahora veremos el papel que los Apóstoles tuvieron en la autoridad de la revelación bíblica, siendo más exactos, del Nuevo Testamento. Por lo cual, analizaremos el siguiente verso que nos muestra de forma clara la autoridad a la que nos estamos refiriendo.

“edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” Ef 2:20

Partiremos observando que Jesús es la “piedra del ángulo”, en otras palabras, Cristo es la piedra clave en la construcción de un edificio llamado iglesia. Pero luego se debe instaurar el cimiento del edificio, siendo éste reflejado en el “fundamento de los Apóstoles”, y como dice Steve Lawson: “el cimiento [en la construcción de un edificio] es un acontecimiento que sucede una vez, únicamente al principio y que todo lo demás descansa sobre ello. En esto es lo que el ministerio de los Apóstoles consistía, ya que eran los que hablaban con la autoridad dela revelación divina de Dios”[3].

Jesús también nos habló sobre ésta revelación que se les daría a los Apóstoles en el evangelio de Juan. Es allí, en donde Jesús les dice: “Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” Jn 14:25-26. Y añadió: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” Jn 16:13.

El Apologista Norman Geisler nos dice: “Durante éste periodo [la era apostólica que empezó el día del pentecostés (Hechos 2:1ss), continuando hasta que murió el ultimo apóstol (Juan, alrededor del año 100 d.C)], los apóstoles se constituyeron en los agentes de la revelación completa y definitiva de Jesucristo, que continuo enseñando y obrando por medio de ellos (Hechos 1:1)”[4]

Todo lo mencionado no se confirma solamente por medio de los dichos de Jesús y Pablo, sino que también la iglesia primitiva lo ponía en práctica: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles…” (Hch 2:42). Esto es una clara muestra y ejemplo de que toda iglesia es verdadera cuando está de acuerdo y sigue la enseñanza original de los apóstoles y la revelación del evangelio que proviene de parte de Dios por medio de los ellos.

Éste punto también nos muestra (al igual que los requisitos) que el oficio del apostolado no tiene continuación alguna, ya que la Biblia está escrita por completo. No debemos sumarle ni restarle ninguna palabra. Fueron los apóstoles los escogidos por Jesús para darles inspiración en la escritura de la Palabra, y nadie más puede decir que tiene la misma autoridad que ellos. En palabras de Wayne Grudem: “Ese hecho en sí mismo debería sugerirnos que había algo único en el oficio de apóstol, y que no podemos esperar que continúe hoy, porque en la actualidad nadie puede añadir palabras a la Biblia y hacer que cuenten como las propias palabras de Dios o como parte de las Escrituras”[5]

Los tres puntos que ya analizamos (término, requisitos y autoridad bíblica) nos han dejado en claro que el oficio de “Apóstol” fue solamente necesario y ordenado en cierta época de la historia de la Iglesia. Es por este motivo que como denominación Bautista no creemos ni practicamos la ordenación actual de apóstoles porque estaríamos pasando a llevar la autoridad de Jesús, y además adjudicándonos una responsabilidad de la revelación bíblica que fue puesta exclusivamente sobre ellos.

En obediencia a la Escritura, sólo seguimos la doctrina apostólica, pero no su llamado ministerial. Es por esto, que a lo largo de la Historia dentro de nuestra eclesiología hemos nombrado: Pastores, ancianos y diáconos, pero no apóstoles. Ya que creemos firmemente que no existen ni han existido más apóstoles además de los 12 y el Apóstol Pablo.

Con éste artículo no tenemos la finalidad de hacer una crítica generalizada a las personas que se desenvuelven dentro del mundo del apostolado moderno. Quizás hay muchos hermanos en la fe, que teniendo una genuina relación con Dios han sido engañados en éste asunto. Si ese es tú caso, y por medio de éste articulo has podido ver que según las Escrituras no existe un apostolado contemporáneo, te queremos animar a que sigas investigando sobre aquello, y que en oración pidas a Dios que Él moldee tu entendimiento y corazón de acuerdo a la Palabra.


[1] Augustus Nicodemus Lopes, Apóstolos: a verdade bíblica sobre o apostolado (São José dos Campos, SP: Fiel, 2014) p. 24.

[2] John Macarthur, Fuego Extraño: El peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa (Nashville: Grupo Nelson, 2014) pp. 94-95.

[3] Link desde youtube, ¿Existen Los Apóstoles y Profetas Hoy Día? – John MacArthur y Steve Lawson https://www.youtube.com/watch?v=ICbQAha5lBs. Visto el 13/02/17

[4] Norman Geisler y Ron Brooks, Apologética: Herramientas valiosas para la defensa de la fe (Editorial Unilit, 1995) p. 174.

[5] Wayne Grudem, Teologia Sistematica (Miami: Vida, 2007) pp. 905-906

Exequiel Castro

Miembro de Iglesia Bautista Iglesia de La Calera. Estudiante del Instituto Teológico Bautista de la quinta región

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