¿Por qué son necesarias las confesiones? 


Quizás no haya algo más extraño para los cristianos contemporáneos que ser “Cristianos confesionales”. Gran parte del cristianismo actual seguramente ni siquiera ha oído la palabra “confesional”. Esto es evidente en muchas congregaciones que surgen y no tienen como algo “básico” tener una confesión de fe.  La confesión de fe tiene como propósito resumir las doctrinas cristianas más esenciales y afirmar que en la congregación que uno participa cree en ellas. Esta práctica no es para nada nueva, sino que ha sido la práctica común de todo el cristianismo histórico. Que nuestras generaciones cristianas ignoren esto, revela cuan necesitados estamos de estudiar la historia del cristianismo.  Me gustaría enumerar algunas razones de porque son importantes las confesiones de fe[1].

La reacción de muchas personas ante esto es “ningún credo solo la biblia” o “no credos ni confesiones sino solo la Biblia”, pero paradójicamente no se dan cuenta de que detrás de esa posición que parece piadosa hay un enorme peligro y bastante arrogancia.  Los peligros son varios. El primero es no tomar conciencia de que la afirmación de “ningún credo solo la biblia” ¡Es un credo! Lo segundo es que todos creemos cosas sobre la Biblia, por ejemplo si uno cree en la trinidad y en la encarnación de Cristo, esas son declaraciones o confesiones de fe. Nadie puede escapar de esto. Lo tercero es que podría venir cualquier persona diciendo cosas sobre la Biblia que no son bíblicas. Por ejemplo una persona que dice que “Jesús fue un gran ejemplo moral pero no Dios” inmediatamente nosotros responderíamos que no es así. Jesús es Dios porque lo dice la Escrituras (y probablemente citaríamos y explicaríamos lo pasajes) ¡Eso es una confesión de fe!


La arrogancia seria no reconocer que Dios ha usado distintos maestros a través de la iglesia de los cuales podemos beneficiarnos. Nosotros no somos los primeros en estudiar las Escrituras, han existido miles de cristianos y maestros cristianos que han estudiado la Biblia y sin duda mucho más profundo que nosotros de los cuales podemos aprender muchas cosas valiosas.

La primera razón es que las confesiones son bíblicas.

Algunos tal vez se vean sorprendidos al decir que las confesiones son algo bíblico, ¿Acaso no son documentos extra- bíblicos? Claro que lo son, pero esto no significa que no sea una práctica bíblica. Tomemos la afirmación de Deuteronomio 6:4 el cual dice “Oye, Israel; Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”. Esta pequeña declaración, conocida como la “Shema” (escucha en hebreo) llego hacer la esencia de la religión israelita, porque declaraba solo hay un Dios verdadero y no otro. Esta es sin duda una confesión de fe. Esta confesión declara y enseña que solo existe un Dios  verdadero y no varios dioses, por tanto era un ataque directo contra cualquier paganismo. Esta confesión abunda en el Antiguo Testamento (Dt 32:39; 2 Sam 7:22; 1 Rey 8:60; 2 Rey 5:15; 2 Rey 19:15; Nem 9:6; Sal 86:10; Isa 37:16-20; Isa 43:10-11; Isa 44:6-8: Isa 45:21; Isa 46:9; Ose 13:4; Joel 2:27; Zac 14:9)

En el Nuevo testamento sucede lo mismo. Una de las declaraciones de fe esenciales del cristianismo es que Jesús se hizo carne (Juan 1:1-14) por tanto, quien negaba esa afirmación no podía ser considerado cristiano. Veamos la afirmación de 1 Juan 4:3 donde dice “Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo” ¿No les parece una confesión de fe esto? Pablo lo dice de esta manera “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne” (1 Tim 3:16) Es obvio que quien niega esta confesión, no es cristiano. Todas estas cosas son confesiones de fe: Que Jesús vino en carne, que murió por nuestros pecados, que murió por nuestra justificación y que resucito al tercer día. ¿Alguien puede negar seriamente que la biblia no enseñe a confesar ciertas cosas? Es evidente que la idea de hacer confesiones brota naturalmente de las Escrituras.

La segunda razón es que las confesiones son históricas

Ya hemos visto que la principal razón por la cual existen confesiones es porque de la Biblia misma brotan confesiones que debemos hacer para decir que somos cristianos. En cada cierta época de la historia del cristianismo han ido brotando declaraciones y confesiones de fe debido a los ataques a la fe cristiana o las herejías que han ido surgiendo. El primer credo que nombraré es el “credo de los apóstoles”, este credo no fue escrito por los apóstoles sino más bien fue reunido gradualmente por las comunidades hasta llegar a estas afirmaciones. Este credo es reconocido por todas las ramas del cristianismo debido a que tiene las cosas esenciales del cristianismo. El segundo credo, es el credo de niceno ¿Por qué se llama así? Porque fue un credo se realizó en la ciudad de Nicea (actual Turquía) en el año 325, convocado por el Emperador Constantino. El tema principal de la discusión era el tema del arrianismo. El arrianismo era la doctrina de un presbítero de Alejandría llamado Arrio, el cual afirmaba que Jesús era hijo de Dios pero no Dios encarnado.  Esto hizo que se crearan grandes debates sobre el tema y que al final se concluyera todo con este concilio que termino expresándose como el credo de Nicea. Este Credo atacaba claramente la visión arriana. El tercer y cuarto Credo iba a seguir el debate en torno a la naturaleza de Jesucristo. En el concilio de Éfeso (431) por ejemplo se condenó la herejía del nestorianismo el cual decía que la naturaleza divina y humana constituían dos personas. Y en el concilio de Calcedonia (451) se condenó la herejía contraria conocida como el Eutiquianismo, la cual afirmaba que la naturaleza divina y humana de Cristo no eran dos sino una. Así, según la necesidad de cada época iban surgiendo las declaraciones o confesiones de respecto a herejías en particular que aparecían.

En la época de la reforma protestante no solo se reconocieron estas confesiones sino que se crearon más, para ser más específicos en debates en torno a la “salvación por fe o a la sola Escritura” que existían entre católicos romanos y protestantes. Por ejemplo los luteranos tienen la confesión de Augsburgo, los anglicanos tienen los 39 artículos de la religión y los presbiterianos tienen la confesión de Westminster.  Entre muchas otras más. Como podemos ver la práctica de crear confesiones no es algo nuevo, sino que es algo histórico. Esta práctica tampoco ha cesado, sino que ha seguido. Debido a la diversidad de doctrinas heréticas existentes hoy, se tenido que ser más precisos en algunas doctrinas esenciales del cristianismo. Por ejemplo, en 1978 debido a la influencia de la doctrina herética de la neo-ortodoxia, que afirma que la Biblia contiene la palabra de Dios y no es, es que se tuvo que llevar a cabo la declaración de Chicago de la inerrancia bíblica. Esta declaración habla de la importancia de la inerrancia bíblica.


Esto ha sido una breve historia sobre las confesiones de fe que se han desarrollado en el cristianismo, para que tomemos conciencia de que esta práctica ha sido una parte esencial de la historia del cristianismo y siempre beneficiosa para el cuerpo de Cristo. No seguir los pasos de nuestros hermanos, no puede ser otra cosa que evidente arrogancia.

La tercera razón es que las confesiones de fe son sanas y necesarias.

Las dos razones de porque existen las confesiones es que son bíblicas e históricas. Ahora veremos los elementos más “prácticos” de porque son necesarias las confesiones.  

Como hemos observado las confesiones nos ayudan a cuidarnos de las herejías del presente y a darnos cuenta que las herejías del pasado generalmente aparecen con una ropa nueva. Por ejemplo cuando vimos que el arrianismo fue condenado en el concilio de Nicea, rápidamente podemos darnos cuenta que el arrianismo contemporáneo esta en los testigos de Jehová o en todas las personas que afirman que Jesús solamente fue hijo de Dios. Por tanto esto no sería nada nuevo. O pensemos en los “unitarios” o “Solo Jesús”, los cuales no creen en la trinidad, ellos rápidamente serian confrontados con la toda la tradición confesional histórica del cristianismo. Incluso la simplicidad de las confesiones de fe, podrían fácilmente combatir movimientos heréticos como el liberalismo teológico y todas sus afirmaciones contrarias a la fe: como que Dios no es soberano, Jesús no es Dios, Jesús no resucito, la segunda venida no es cierta, etc. El punto es que las confesiones son necesarias para mantenernos en la sana doctrina. No hay nada  mejor que tener una confesión de fe que se adhiere a lo esencial del cristianismo y desde allí se le enseña a los feligreses. Las confesiones de fe son sanas y necesarias porque ofrecen valiosos resúmenes de la fe cristiana y enfatizan lo que es realmente importante de enseñarles a las personas. Por tanto si anhelamos preparar a la gente bíblicamente ante este mundo hostil y pecaminoso, necesitamos confesiones de fe.

La cuarta razón de que las confesiones de fe son prácticas.

Las confesiones fe son importantes porque son bíblicas, históricas, sanas y necesarias. Pero además son prácticas para el funcionamiento de la iglesia y la vida cristiana.

Las confesiones de fe definen la creencia de la iglesia. Creo que no existe nada peor que una iglesia sin definición de lo que creen, en iglesias así cualquiera puede decir herejías desde el pulpito y nadie le dará importancia. Especialmente en estos tiempos donde he visto muchas iglesias que su “confesión” es que lo que importa es el “amor” o la “unidad” y no la doctrina. Lo más triste de esas “iglesias” es el abuso del poder de los líderes, la manipulación y el mínimo sentido común que existe en esos lugares.  Es realmente lamentable.


Las confesiones de fe limitan el poder de la iglesia. Soy parte de una iglesia bautista que obviamente es congregacional y conozco bien el peligro de esto. Cuando las iglesias congregacionales no tienen una definición de fe, pueden caer en terribles pesares, ya que pueden pensar que la iglesia lo decide todo e incluso la doctrina. Esto puede llevar al mal de creer que la iglesia tiene autoridad sobre las doctrinas cristianas. Pero la verdad es absolutamente lo contrario, una iglesia bíblica debe estar sometida a la doctrina cristiana, por tanto una confesión de fe, evita este peligro.


Las confesiones de fe guían y orientan los cultos. La iglesia debe guiar sus cultos por los elementos que las Escrituras nos señalan. El culto debe ser Cristo céntrico y trinitario, enfocado en la gloria de Dios y en su obra redentora. Suena bastante fácil, pero es evidente que hay muchos elementos en los cultos contemporáneos que no son mandados en las Escrituras y que se practican sin ningún temor.


Las confesiones de fe son pedagógicas. Sin duda hemos tocado este punto de alguna u otra manera en las otras afirmaciones, pero es bueno que nos demos cuenta que al poseer una confesión de fe se ahorra gran cantidad de tiempo, enfocándose en enseñar lo esencial a los miembros de la iglesia.  También para alguien que recién está empezando en la fe cristiana y quiere comenzar con lo básico lo más recomendable es que lea la Biblia, pero también una confesión de fe, porque allí encontrara los elementos básicos de la fe cristiana. 


Las confesiones de fe sirven para estudiar en casa. Los católicos romanos y los reformados crearon catecismos para guiar estudios en los hogares y enseñarles a los hijos. Esto es uno de los valiosos beneficios de tener una confesión porque como padres podemos enseñarles a nuestros hijos las cosas esenciales de la fe de forma didáctica y dinámica por medio de preguntas. ¡Este es sin duda un excelente beneficio de las confesiones!


Estas son las 4 razones de porque considero que las confesiones de fe son importantes. Porque son bíblicas, históricas, sanas, necesarias y prácticas.

 

 

 

 

 

[1] El profesor Carl Trueman presenta 7 razones porque es necesario tener confesiones.

https://reformadoreformandome.wordpress.com/2013/04/12/carl-trueman/. Charles Hodge en su comentario a la confesión de Westminster (Pág. 3), nos da 4 razones porque las confesiones han sido necesarias. 

 

Daniel

Pastor de la Iglesia Bautista Reformada de Valparaíso. Egresado del Seminario Teológico Bautista de Santiago. Casado con Ester Riquelme.

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