Ancianos en la Iglesia, por Mark Dever


Ancianos en la Biblia

Prólogo histórico

Recurso original: By Whose Authority? Elders in Baptist Life, https://9marks.myshopify.com/products/by-whose-authority-by-mark-dever-pdf-only

 

Los Bautistas, quizás más que cualquier otro grupo Protestante en la historia, recurrimos al Nuevo Testamento para justificar nuestra forma de gobierno. Los Católicos Romanos dicen hacer lo mismo, pero ellos lo hacen sin la misma creencia de la suficiencia de la Escritura. Ellos confían en la autoridad del magisterio de la iglesia, satisfechos con que las palabras dominicales son buenas cuando dicen algo, pero son completamente innecesarias, ya que el Espíritu de Cristo continúa obrando a través de su vicario en la tierra, el sucesor de Pedro en la silla de Roma.

Los Protestantes, por otro lado, protestaron al poner a la Biblia al frente y al centro una vez más para determinar la doctrina que se predica en la iglesia, incluyendo también la doctrina de la iglesia en si. Martín Lutero, los Anabaptistas, Ulrich Zwingli, William Tyndale, Juan Calvino, y Thomas Cranmer, todos cambiaron de parecer y criticaron lo que ellos habían heredado de los Católicos Romanos, diciendo que el desarrollo Romano había ido más allá de la Escritura y habían hecho distorsiones de esta, y por lo tanto necesitaban ser reformadas de acuerdo a la Escritura. Algunos Reformadores, tales como Lutero y Calvino, intentaron reformar la iglesia en cooperación con el Estado, o magistrado. Naturalmente, estos “reformadores magisteriales”, fueron limitados a lo que el Estado les permitía. Los Bautistas, sin embargo, habiendo rechazado el bautismo de infantes y con eso cualquier esperanza de que la iglesia y el Estado fuesen extensiones la una del otro y viceversa (co-extensivas), eran libres para tomar la Escritura como total y definitivamente suficiente, incluso en el potencialmente polémico tema de la estructura de la iglesia. Así, los Bautistas recurren a la Biblia, creyendo que es suficiente incluso para enseñarnos como organizar nuestras iglesias.

Una vez cuando estaba enseñando sobre el tema de los ancianos en una iglesia Bautista, una dama anciana respondió rápida y violentamente “¡Pero eso no es Bautista!”. Aunque no le dije nada, ciertamente pienso que ser “Bautista” significa, en parte, ser fiel a la Escritura. Así que la pregunta con que un Bautista debe comenzar no es “¿Es esto Bautista?”, sino “¿Es esto bíblico?”. Para responder esa pregunta, examinaremos el rol de los ancianos en el Nuevo Testamento.

Uso básico

Palabras con la raíz πρεσβυτ, desde donde “anciano” es tomado, aparece setenta y cinco veces en el Nuevo Testamento. Nueve apariciones se refieren a personas de edad más avanzada cronológicamente ([1]). Cuatro veces las palabras con esta raíz se refieren a antepasados de la nación Hebrea ([2]). Juan usa tales palabras doce veces en Apocalipsis para referirse a los ancianos celestiales, o gobernantes ([3]). Veinte y nueve veces (todas en los Evangelios y los Hechos) la palabra es usada para referirse a los líderes Judíos que no eran sacerdotes, ya sea en el Sanedrín o en las sinagogas locales.

Los veinte usos restantes se refieren a los ancianos en las iglesias: en la iglesia en Jerusalem;([4]) en Listra, Iconio y Antioquía;([5]) en Éfeso; ([6]) en las ciudades de Creta; ([7]) y otras referencias generales ([8]). Juan también se refiere a si mismo dos veces como “el anciano”, ([9]) aunque no podemos decir si se refería a un oficio que él ejercía o a algún otro tipo de designación que él personalmente se designó. Es en este último grupo de veinte apariciones que estamos más interesados.

Es sorprendente que, en el Nuevo Testamento, las palabras “anciano”, “pastor” ([10]), y “obispo” o “sobreveedor” son usados intercambiablemente en el contexto del oficio de la iglesia local. Esto es visto más claramente en Hechos 20, donde Pablo se encuentra con los “ancianos” de la iglesia en Éfeso (vs. 17). Muchos versículos después, Pablo les dice a estos mismos ancianos que tengan cuidado de ellos mismos y del rebaño por el que el Espíritu Santo los ha puesto como “sobreveedores” (otra traducción para “obispo”). En la siguiente oración, él exhorta a esos ancianos, esos sobreveedores, a “para pastorear la iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre” (vs. 28). En tan sólo veinte versículos, los mismos hombres son referidos como ancianos, sobreveedores u obispos, y pastores.

En Efesios 4:11, Pablo dice que Cristo “constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,”. La palabra que Pablo usa para “pastor” es ποιμέναϕ . Entonces, en 1 Pedro 5:1-2, Pedro se dirige a los “ancianos que están entre vosotros” y les dice que apacienten, que “pastoreen”, la grey de Dios, la acción que viene de la misma raíz que Pablo usa para “pastor”. Así, ellos han de apacentar o “ser pastores de “el rebaño de Dios”, y han de hacerlo por “servir como sobreveedores”, otra vez, la misma palabra para obispo. Es imposible pasar por alto que estos términos sean coincidentes.

Aún hay más evidencia de éste uso intercambiado. En 1 Pedro 2:25, Jesús es llamado el “Pastor y Obispo de vuestras almas”. La raíz de la palabra traducida como “obispo” aparece once veces en el Nuevo Testamento. En Tito 1:7, por ejemplo, Pablo provee una lista de aptitudes para un oficio en particular, al que se refiere como “obispo” (el mismo oficio en la lista que él da a Timoteo comenzando en 1 Timoteo 3:1). Pero en Tito 1:5, Pablo se refiere a éstos diciendo que él dejó a Tito en Creta para asegurarse de que hubiera “ancianos” en cada ciudad. Claramente, el Nuevo Testamento se refiere a ancianos, pastores y obispos o sobreveedores en el contexto de la iglesia local intercambiablemente ([11]).

Esta conclusión no es polémica. Los Bautistas del pasado lo sabían bien. La Segunda Confesión Bautista de Londres de 1689 dice, “Los oficiales determinados por Cristo… son Obispos o Ancianos y Diáconos” ([12]). Aunque la Confesión de Londres simplemente reafirma mayormente la Confesión Presbiteriana de Westminster, y en varios lugares a la Declaración Congregacionalista de Savoy, esta sección en particular era totalmente nueva, escrita por los ministros Bautistas quienes se reunieron en 1677. Las Confesiones Bautistas de New Gampshire de 1833 y 1853 dicen que “los únicos oficiales apropiados – para la iglesia – son Obispos o Pastores, y Diáconos” ([13]). El Resumen de los Principios de 1859, escrito por Basil Manly Jr., dice, “Los oficiales regulares de una iglesia son los Obispos o Ancianos, y Diáconos” ([14]). La Declaración de Fe y Mensaje Bautista de 1925 contiene el mismo lenguaje: “Sus oficiales de las Escrituras son obispos o ancianos y diáconos” ([15]). No fue sino hasta 1963 que la bíblica e histórica palabra “anciano” fue finalmente abandonada del uso oficial por la Convención Bautista del Sur (CBS). El Artículo 6 de la Declaración de Fe y Mensaje Bautista de 1963 y 2000 ahora dice, “Sus oficiales de las Escrituras son pastores y diáconos”. Incluso entonces, los autores del comité de revisión de 1963 no tenían cambios en el entendimiento del vocabulario bíblico. Herschel Hobbs, quien presidía el comité, escribió en 1964 “Pastor – éste es uno de los tres títulos que se refieren al mismo oficio. Los otros dos son ‘obispo’ y ‘anciano’” ([16]).

 

Singular versus Plural

Una segunda pregunta sobre los ancianos inmediatamente sigue. ¿Las congregaciones locales en el Nuevo Testamento tenían comúnmente un solo anciano (u obispo, o pastor) o múltiples ancianos?

Antes de que Jesús estableciera la iglesia, las ciudades Judías de Palestina eran comúnmente gobernadas por múltiples ancianos. Así, en Lucas 7, un centurión Romano envía varios ancianos de la comunicad Judía local en Capernaúm a Jesús para pedir ayuda en su nombre. Esta práctica de llamar a los líderes locales de la ciudad “ancianos” tenía su raíz en el Antiguo Testamento. El libro de Deuteronomio se refiere a los líderes de la ciudad como ancianos (siempre concebido en plural). Estos líderes de la ciudad eran responsables de la recuperación de la gente de las ciudades de refugio, de resolver asesinatos, de tratar con los niños desobedientes, y así sucesivamente (Deuteronomio 19:12; 21:1-9,18-21). Siglos más tarde, los ancianos continuaron el ejercicio del gobierno en las ciudades después de que los Judíos regresaron del Exilio en Babilonia (Esdras 10:14). Este es el tipo de anciano que parece haber empleado el centurión en Lucas 7.

Las sinagogas Judías locales, que probablemente se originaron durante la deportación a Babilonia en ausencia del templo, fueron también gobernadas por una pluralidad de líderes. Las sinagogas eran el lugar donde los Judíos se reunían para adorar y realizar acciones comunitarias. Diez hombres adultos eran requisito para tener una adoración pública en una sinagoga. Varios oficiales facilitaron el trabajo de las sinagogas, incluyendo el oficio de gobernante ([17]). En las referencias a los ancianos Judíos, todo parece indicar que ellos eran un cuerpo de hombres.

Cuando recurrimos al Nuevo Testamento, es claro que los ancianos celestiales en el libro de Revelación están en plural. De hecho, hay veinte y cuatro de ellos. En cuanto a las iglesias Cristianas, por el contrario, alguien podría observar que Pablo pudo haber establecido iglesias con la ayuda de varias personas, aunque él claramente un rol singular como apóstol. Además, las iglesias jóvenes no podrían haber ayudado financieramente a un gran número de ancianos. Y Pablo no escribió a “los ancianos” de la iglesia en Éfeso, sino sólo a Timoteo. Y Jesús no escribió a los “ángeles” o “mensajeros” de las siete iglesias en Apocalipsis 2 y 3, sino que al “ángel” o “mensajero” (singular) de cada iglesia. ¿Son todos estos ejemplos indicios de que había sólo un anciano en cada iglesia en el Nuevo Testamento?

Con las veinte referencias a los ancianos Cristianos en iglesias, la evidencia sugiere lo contrario. El patrón normal en el Nuevo Testamento para una congregación es tener más de un anciano. Una posible excepción a esto ocurre en 2 y 3 Juan, donde Juan se refiere a sí mismo como “el anciano”. Presumiblemente, él era conocido por este título. Pero si él estaba escribiendo a aquellos fuera de su propia congregación, el título pudo haber sugerido su amplio reconocimiento, en lugar de su oficio. Es difícil decir algo con tan poca información.

Los otros cuatro autores en el Nuevo Testamento que se refieren a ancianos son Santiago, Pedro, Pablo y Lucas, y cada uno parece asumir que un número de ancianos estará presente en cada congregación. Santiago instruye a sus lectores a “llamen a los ancianos [plural] de la iglesia [singular], y oren” por un enfermo (Santiago 5:14).

Pedro escribe como un anciano a los “ancianos [plural] que están entre vosotros” (1 Pedro 5:1). Si 1 Pedro 5:5 debiera ser traducida como “anciano” (pastor) en lugar de “anciano” como una persona de edad avanzada, esto parecería otra vez como que Pedro asume una pluralidad de ancianos en una congregación singular – o, al menos, este supuesto no podría ser descartado.

Pablo saluda a los obispos (plural) en la iglesia (singular) en Filipos en su carta a los Filipenses (Filipenses 1:1). Y exhorta a los ancianos de la iglesia en Éfeso a ser “obispos” (plural) para el “rebaño” (singular) que Dios le ha dado (Hechos 20:28). Pablo también menciona ancianos en sus cartas a Timoteo y Tito. Él le recuerda a Timoteo los ancianos del presbiterio que le impusieron las manos (1 Timoteo 4:14). Él entonces se refiere a los ancianos (plural) que dirigen los asuntos de la iglesia (singular) (1 Timoteo 5:17). Dos versículos después, él hace referencia a las acusaciones no contra los ancianos, sino contra un anciano —πρεσ−βυτερου- usado sin artículo. Sería coherente que Pablo asumiera que Timoteo tenía más de un anciano en su congregación. Pablo también exhorta a Tito que “estableciese ancianos [plural] en cada ciudad” (Tito 1:5). Así, ciertamente las iglesias establecidas por Tito en Creta, por lo menos suponían tener una pluralidad de ancianos en cada congregación local.

Lucas recuerda que Pablo hizo llamar a los “ancianos” (plural) de la “iglesia” (singular) en Éfeso (Hechos 20:17). Al final del primer viaje misionero de Pablo, él y Barnabás “constituyeron ancianos [plural] en cada iglesia [singular]” (14:23). Y las referencias a los ancianos de la iglesia en Jerusalén siempre ocurren en plural. Una referencia a reunirse o estar unánimes es encontrada en Hechos 2:42,46, que ocurre en los atrios del Templo. Lucas nunca se refiere a “las iglesias” en Jerusalén; él sólo se refiere a la congregación (singular). Por otro lado, él siempre se refiere a los ancianos en plural ([18]). En otras palabras, cualquier Bautista que argumente que un único grupo de ancianos deberían liderar más de una congregación está inconscientemente argumentando a favor del Presbiterianismo, y no por un congregacionalismo Bautista histórico. Si uno lleva el punto más allá, argumentando que un solo individuo debería liderar un número de iglesias, entonces él ha caído en argumentar a favor del episcopalismo por derecho divino, que ni siquiera los Episcopales argumentan.

Esa es toda la evidencia en el Nuevo Testamento. Lo mejor que puedo decir, es que esto indica que la práctica común y esperada en la iglesia del Nuevo Testamento era tener una pluralidad de ancianos en cada congregación local ([19]).

 

_________________________________________________________________________

 

[1] Nota al pie del original: Lucas 1:18, 15:25; Juan 8:9; Hechos 2:17; Filemón 9; 1 Timoteo 5:1,2; Tito 2:2,3.

[2] Nota al pie del original: Mateo 15:2; Marcos 7:3,5; Hebreos 11:2.

[3]Nota al pie del original: Apocalipsis 4:4, 10; 5:5, 6, 8, 11, 14; 7:11, 13; 11:16; 14:3; 19:4.

[4] Hechos 11:30; 15:2,4,6,22,23; 16:4; 21:18.

[5] Hechos 14:21,25.

[6] Hechos 20:17.

[7] Tito 1:5.

[8] 1 Timoteo 4:4; 5:17; Santiago 5:14; 1 Pedro 5:1,5.

[9] 2 Juan 1; 3 Juan 1.

[10] Literal “pastor de ovejas” o “pastor”.

[11] Así concluyó R. B. C. Howell, pastor de la Primera Iglesia Bautista, Nashville, Tennessee: “Los únicos oficiales determinados por Dios para predicar, administrar ordenanzas, y cuya comisión ha llegado hasta nuestros tiempos, son llamados indiferentemente: ancianos, obispos y presbíteros; cuyos nombres, cuando se refieren al oficio, comunican la misma idea”. R. B. C. Howell, “Ordenación Ministerial” en El Predicador Bautista, ed. Henry Keeling (Richmond: H. K. Ellyson, 1847), 137.

[12] Capítulo 26, párrafo 8.

[13] Artículo 13.

[14] Artículo 14.

[15] Artículo 12.

[16] Herschel H. Hobbs, What Baptists Believe (Nashville: Broadman Press, 1964), 85.

[17]  Ejemplos de “gobernadores” de sinagogas mencionados en el Nuevo Testamento son Jairo y en Marcos 5:22 (pluralidad de gobernantes); Hechos 13:15 (plural); Crispo en Hechos 18:8 (singular).

[18] Hechos 11:30; 15:2,4,6,22-23 (durante el concilio de Jerusalén); 16:4; 21:18.

[19] El investigador Anglicano y misionólogo Roland Allen llegó a la misma conclusión: “… parece ser una irresistible conclusión que los ancianos determinados por Sn. Pablo fueron definitivamente establecidos con el poder de aumentar su número y así asegurar a las nuevas Iglesias un apropiado orden y certeza de la gracia sacramental. Finalmente, Sn. Pablo no estuvo conforme con ordenar un anciano por cada Iglesia. En cada lugar él ordenó varios. Esto aseguraba que no estuviera concentrada toda la autoridad en un hombre.” Roland Allen, Missionary Methods: St. Paul’s or Ours (London: Robert Scott, 1912), 138-139.

Julio Montecinos

Miembro de la Iglesia Bautista Luz Y Vida de Valdivia. Evangelista en Valdivia. Titulado de Ingeniería Civil Industrial. Trabajador independiente.

Comments are closed here.

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Pasaje del día

Que la gracia del Señor Jesucristo sea con su espíritu. Amén.

Recomendamos!

Imagen Bautista

Instagram

Something is wrong.
Instagram token error.
Cargar más