Benjamin Keach (1640-1704)


Ha sido identificado como “el principal teólogo Bautista de su era, de similar importancia para su denominación como lo fue Richard Baxter para los Presbiterianos ingleses, John Owen para los Congregacionalistas.”

Fue bautizado en la Iglesia de Inglaterra el 29 de febrero de 1640, una semana después de su nacimiento. Sin embargo, a la edad de quince, Keach estaba convencido que su bautismo como niño era inválido, y convencido por el contrario del bautismo de creyentes por inmersión, fue bautizado en una iglesia Bautista General.

A los dieciocho años estaba predicando el evangelio en aquellas iglesias que así lo invitaran. Esto hizo por casi una década. En 1668 se muda a Londres junto a su esposa y tres hijos. Durante el viaje fueron atacados por ladrones quedando desposeídos de todo su dinero –el cual habían obtenido al vender todas sus posesiones para mudarse a la capital- y sus posesiones.

Quedando totalmente desposeídos fueron ayudados por diferentes iglesias Bautistas Particulares, entre ellas la iglesia de William Kiffin, proveyendo para ellos dinero, comida y hospedaje. Por cuatro años se reúne privadamente con una congregación en casas debido a la persecución. En 1672, cuando el rey Carlos II publica la “Declaración de Indulgencia” edifican un lugar para congregarse formalmente. Poco a poco fue creciendo hasta el punto de albergar a casi mil personas cada domingo. Para este momento Keach era calvinista.

El nombre de la iglesia era Horselydown la cual luego se convertiría en la Iglesia de New Park Street y posteriormente el Tabernáculo Metropolitano de Charles Spurgeon.  Dicha iglesia tendría tres eminentes pastores: Keach, John Gill y luego Spurgeon. Llegado a Londres conoce a Kiffin, Knollys, entre otros de los grandes Bautistas Particulares. Y en 1670, luego de la muerte de su primera esposa, se vuelve a casar, y fue Hanserd Knollys quien ofició la ceremonia.

Sin embargo, la predicación no era todo el trabajo de Keach. Él fue un gran escritor. Escribió más de 43 obras algunas polémicas, otras prácticas y otras poéticas.

Entre las obras polémicas están aquellas que trataban sobre el Bautismo como, “Oro refinado, o el Bautismo en su Pureza PrimitivaProbando que el Bautismo en Agua es una Santa Institución de Jesucristo y que debe continuar en la Iglesia hasta el fin del mundo,” en la cual, escribe, “es evidente que Baptismo, o Bautismo, no es aspersión, o rociamiento, o echar un poco de agua sobre el rostro, o ninguna otra parte del cuerpo. Sino que es la Inmersión o el hundimiento de todo el cuerpo.”

Entre sus obras prácticas se encuentra su Tropologia, o “La llave para Abrir las Metáforas de la Escritura,” o también su exposición de las Parábolas del Señor.  Keach fue un gran alegorista. Quizás el más grande de todos era Bunyan, sin embargo, Keach estaba hombro a hombro con él. Entre sus obras poéticas o alegóricas más importantes se encuentra, “Sion en angustia; o, Los Gemidos de la Iglesia Protestante,” publicada en 1666.

Sin embargo, quizás su mayor influencia entre los Bautistas Particulares haya sido por causa de la controversia que surgió en su iglesia con respecto al canto de himnos. En la Inglaterra de los siglos XVI y XVII, por causa de lo ocurrido en la Reforma Protestante, se habían quitado de la Iglesia Anglicana todos los himnos prefiriéndose por Salmos Métricos. Las iglesias separatistas también habían adoptado esa medida. Muchos repudiaban el cántico congregacional.

Algunos como John Smith, un Bautista General, afirmaban que sólo se debían cantar salmos, pero que estos no debían provenir de algún libro, sino del espíritu. Si uno cantaba usando métrica, rimas o tonadas contristaba al Espíritu Santo.  Entre las iglesias Bautistas Particulares no hay evidencia de canto de himnos antes de 1650. Sin embargo, entre 1673 y 1675, Keach empezó a introducir los himnos y cánticos congregacionales en su iglesia al final de la Cena del Señor.

Isaac Marlow, un miembro de su iglesia, publicó en 1690 un tratado llamado, “Un Breve Discurso Concerniente a Cantar en la Adoración Pública de Dios,” en el cual afirmaba que pasajes como Colosenses 3:16 no indicaban que cantar incluyera un pronunciamiento verbal, sino “un hablar en el corazón.” Keach escribió una respuesta en 1691 en un tratado que llamó, “La Brecha Reparada en la Adoración a Dios, o Cantando Salmos, Himnos y Cánticos Espirituales Probando ser una Ordenanza Santa de Jesucristo.” En este tratado Keach describe varios tipos de voces: un sonido gritado de la lengua; un sonido de lloriqueo; una voz de predicación; un sonido de oración o alabanza; una voz de cántico. Y dijo:

Todas estas son distintas una de otras. Cantar no es un simple canto del corazón, o cántico mental; sino una modulación melodiosa y musical, o cambio de la voz. Cantar es un deber hecho siempre con la voz, y no puede ser hecho sin la lengua.”

Horselydown fue la primera iglesia Bautista Particular en Inglaterra en practicar el canto congregacional de himnos. La controversia poco a poco fue cediendo y para 1710 era historia, pues la gran mayoría de iglesias Bautistas Particulares habían cambiado de parecer y habían adoptado la enseñanza de Keach. Benjamín Keach fue autor de dos colecciones de himnos, “Melodía Espiritual,” y “Canciones Espirituales,” sin embargo, a pesar de su entusiasmo por los himnos, sus composiciones eran de muy mala calidad.

Sufrió grandes persecuciones. Una vez, se dice, que fue amarrado por unos soldados quienes planearon pasarle por encima con sus caballos con el fin de matarlo, sin embargo, llegó un oficial y le salvó la vida.  Otra vez fue apresado por publicar un tratado llamado, “El Instructor de un Niño,” en el cual desaprobaba el bautismo de infantes. Fue llevado al juez quien le condenó a ir a la cárcel y pararse dos sábados en la picota en medio del mercado de la ciudad con un rótulo sobre su cabeza que dijera, “Por escribir, imprimir, y publicar un libro cismático llamado El Instructor del Niño.”

Usualmente cuando una persona era puesta en la picota los transeúntes lo ridiculizaban y en ocasiones lo apedreaban. Sin embargo, se dice que Benjamín se paró en la picota, pero los que iban pasando respetaban tanto a Keach y conocían su piedad que no le hicieron daño. En lugar de quedarse callado defendió su doctrina mientras la gente le escuchaba. De pronto, un ministro de la Iglesia de Inglaterra empezó a insultarlo y fue a él a quien la multitud empezó a insultar y a criticar por su vida impía.

También sufrió una vida de debilidad y se enfermaba frecuentemente, muriendo el 18 de Julio de 1704 a los sesenta y cuatro años. Uno de los miembros de su iglesia escribió de él lo siguiente:

Coleccionar cada transacción particular de la vida de este digno ministro no se puede esperar a tal distancia de tiempo; ni siquiera coleccionar todo lo excelente y amigable en él pues es demasiado trabajo para lograrse. Sólo observaré que era una persona de gran integridad de alma; de hecho, un Natanael; su conversación no era vana, sino seria, sin ser tonta o aburrida. Comenzó a ser religioso tempranamente, y continuó fielmente hasta el final. No fue impresionado por la furia de sus perseguidores, a pesar de haber sufrido mucho de ellos por causa de Cristo. Predicar el Evangelio era el placer de su alma, y su corazón estaba tan dedicado en la obra del ministerio, que de tiempo en tiempo su primera aparición en público al final de sus días era una continua escena de trabajo y esfuerzo. Su gran estudio y constante predicación agotaron sus espíritus animales y debilitaron su fuerza, sin embargo, hasta el final descubrió un celo contra los errores del día. Su alma era demasiado grande para retroceder de cualquier verdad que poseyera, tanto por poderes o por cumplidos de los más eminentes. Él cumplía los deberes de su oficio pastoral con una diligencia incansable, predicando en tiempo y fuera de tiempo, visitando aquellos bajo su cuidado, alentando a los serios, defendiendo las grandes verdades del Evangelio, y poniéndolas en la más clara luz. ¡Qué tan bajo iría por causa de la paz! ¡Y cuánto soportaría las enfermedades de sus hermanos débiles! Él era prudente, así como pacífico; perdonaría y olvidaría daños, siendo caritativo, así como cuidadoso. No era adicto de censurar duramente a los que diferían de él en temas menores, sino que amaba a todos los santos, y constantemente se ejercitaba en esto, para mantener una conciencia vacía de ofensas contra Dios y contra el hombre. Mostró un esfuerzo incansable para recobrar el decaído poder de la religión, pues vivió lo que predicó. No usaba tonos inusuales ni gestos indecentes en su predicación.

Su estilo era fuerte y masculino. Usualmente usaba notas, especialmente en la parte final de su vida; y si sus sermones no tuvieran el embellecimiento de lenguaje en que algunos se gloriaban, ellos tenían esta ventaja peculiar, ser llenos de divinidad sólida, la cual es mucho mejor carácter para los discursos del púlpito que decir que eran llenos de elocuencia pomposa y vuelos de ingenio. No era una de sus menores excelentes calificaciones para el trabajo ministerial, que él sabía conducirse en la casa de Dios, con respecto al ejercicio de aquella disciplina que es tan necesaria en la sociedad hoy en día. Con paciencia y mansedumbre, con gravedad y prudencia, con imparcialidad y fidelidad, se comportaba en su congregación; y con prudencia en conducta manejaba todos los asuntos en toda ocasión.

De estos tres hombres escribió Cramp,

Knollys, Keach, y Kiffin podrían ser llamados “los primeros tres” entre los ministros Bautistas de aquellos días. Sus talentos y su carácter les di la influencia, que aparentó ser ejercida sabiamente para el beneficio de la denominación. Ellos fueron honrados en vida, y su memoria es bendita.”

 

Autor: Eduardo Flores

 

Articulo Original:

Benjamín Keach (c. 1640-1704)

Daniel

Pastor de la Iglesia Bautista Reformada de Valparaíso. Egresado del Seminario Teológico Bautista de Santiago. Casado con Ester Riquelme y padre de Maite.

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