La Primera Guerra sobre la adoración entre los Bautistas Parte 1 – Jeff Robinson


«Debe ser confesado, que la reforma es, y siempre fue un trabajo difícil; y no es cosa fácil restaurar las ordenanzas perdidas, especialmente aquellas que han sido, por muchos años, dejadas al olvido, y extrañamente corrompidas… la verdad nunca está sin sus opositores. – Benjamin Keach en El incumplimiento reparado de la adoración a Dios»

La primera guerra por la adoración entre Bautistas – ahora conocida por  los historiadores simplemente como “la controversia del canto de himnos” – tomo casi veinte años para alcanzar su punto de ebullición en la iglesia Bautista de Horsleydown en Londres. El pastor de la iglesia de Horsleydown, Benjamin Keach primero introdujo el canto de un himno en la iglesia en la conclusión de la Cena de Señor – utilizando Mateo 26:30 como un mandato escritural – con solo dos miembros de la iglesia demostrando oposición en 1673.

Después de seguir esta práctica por seis años, la congregación aceptó cantar un himno en los “días de acción de gracias públicos”, y lo hicieron así por los próximos catorce años. Esta vez de acuerdo con el yerno del Keach, el historiador bautista Thomas Crosby, “algunos cinco o seis disintieron” de esta práctica.

En una reunión de la iglesia el 1 de marzo de 1691, una gran mayoría de los miembros de la iglesia votó para tener un cántico de himnos en la conclusión del servicio todos los domingos. A pesar de la decisión de Keach de mover los himnos al final del servicio para permitir a aquellos que se opusieron a la práctica irse antes de la canción, esto provoco una furiosa oposición. Al final, veintidós feligreses dejaron la iglesia y se unieron a una congregación que un amigo de Kech llamado Hanserd  Knollys había pastoreado previamente por muchos años, una congragación que se oponían a canto de himnos.

 

División de la iglesia

Después de un corto tiempo, el grupo insatisfecho fundó un nuevo trabajo que se reunía en una laguna llamada Maze Pond donde lideres elaboraron artículos de fe que condenaban los cantos congregacionales en una frase concisa, llamándolo “un error grosero igual que el nacional libro de Oración Común.” La iglesia de Maze Pond mantuvo su oposición al canto de himnos hasta 1736.

El grupo desencantado en Horsleydown no estaba solo en sus convicciones de que cantar himnos era una “estratagema no bíblica.” Muchos otros Bautistas particulares de renombre alrededor de Londres se opusieron a esta práctica, incluyendo William Kiffin, Robert Steed (co-pastor del pro canto congregacional Hanserd Knollys), e Issac Marlow, un Joyero rico y prominente miembro de la iglesia Bautista Mile Green.

La minoría dentro de la congregación de Keach que tenía una visión contraria sobre el canto de himnos, se quejó silenciosamente por casi veinte años.  Pero todo lo que el pequeño, pero discordante grupo necesitaba, era una voz dispuesta a anunciar sus preocupaciones, y lo encontraron en Marlow. El negociante adinerado demostró ser un insaciable oponente de Keach, publico más de once libros y tratados durante el curso de la controversia, que abarco seis años (1690-1696). Tal vez el libro fundamental de Marlow fue su polémico de 1690 “Un breve discurso sobre el canto”, cuyos principales argumentos serán considerados más adelante en este trabajo.

Aunque la controversia era un debate cerrado entre Bautistas particulares, el lenguaje que el grupo empleo demostró que el problema generado trajo calor memorativo de aquellos que salieron de los fuegos de la Reforma y sus comienzos con Lutero. Marlow reclamó que fue etiquetado de “Escritor ridículo”, “frente descarada”, “Ignorante” “Entusiasta”, y quizás, el más ofensivo de todos, “Cuaquero.”

“Quemadores de – libros Papistas”

Pero como Michael Haykin señala en el libro Kiffin, Knollys & Keach: Redescubriendo el Patrimonio Bautista Ingles.(Evangelical Press, 1997), Marlow podría dar lo mejor que recibió.

El vio a sus oponentes como “una cuadrilla de quemadores de libros papistas” quienes estaban buscando quebrantar la Reforma por medio de endorsar una práctica que no tenía base escritural. Tan calurosa era la retórica, que un comité reporto a la Asamblea Particular Bautista en 1692, reprendió a ambos lados e insto a la caridad y tolerancia mutua. Rogaban que todos los libros debieran ser retirados y no más escritos.

La controversia quebró la comunidad de Calvinistas Bautistas en Londres en pedazos. En las palabras de Murdina MacDonald en su disertación de Bautistas Calvinistas de Londres, ha “efectivamente destruido la capacidad de los Bautistas Calvinistas como un todo para establecer una organización nacional en este tiempo… la extensión de la división está bien revelada por el hecho de que los dos estadistas mayores de la comunidad, Hanser Knollys y William Kiffin, se encontraron de lados opuestos. Keach tenía un número de conocidos aliados, incluyendo a Hercules Collins y Vavasor Powell. La participación de la asamblea general ayudo a calmar la aglomeración y la controversia publica cesó en 1696.

 

¿Que estaba en juego?

¿Que estaba en juego que causo desacuerdo tan mordaz entre amigos? Ambos lados reclamaron que las escrituras claramente reforzaban sus argumentos. Ambos lados eran calvinistas incondicionales en la Teología y mantenían el principio regulativo de la adoración. Sin embargo, los combatientes se vieron todos como afirmando una forma más pura del principio regulador y allí yace el territorio disputado.

La controversia del canto de himnos, mientras que ciertamente involucró un choque de personalidades, fue en su corazón sobre hermenéutica. Cada lado entendió la prescripción Bíblica para la adoración referente al canto corporativo de manera diferente. Pero al final, Keach resulto victorioso porque presento el caso de manera bíblica más consistente basado en el principio regulador. Haciendo esto, Keach legó a los Bautistas una Teología de canto congregacional que todavía es practicada, aunque ingenuamente, en iglesias Bautistas hoy en día. La Parte 2 examinará de cerca las personalidades principales y los problemas centrales que impulsaron esta importante controversia. La parte final analizará su impacto en la adoración Bautista y porque estos eventos siguen siendo importantes para la adoración congregacional hoy en día.

 

Autor: Jeff Robinson

Traductora: Melva Layne

 

Original:

The First Worship War Among Baptists and the Reformation of Congregational Singing

Franco

Miembro de la Primera Iglesia Bautista de Quilpué. Titulado de Analista Programador Computacional. Estudiante de Teología del Seminario Teológico Presbiteriano Rev. José Manuel Ibañez Guzmán. Padre de Benjamìn Caamaño

1 comentario

LEAVE A COMMENT

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Pasaje del día

Temer a los hombres resulta una trampa, pero el que confía en el Señor sale bien librado.

Recomendamos!

Imagen Bautista

Instagram

Something is wrong.
Instagram token error.
Cargar más