Las Convicciones Evangélicas de Benjamín Keach, por Thomas Hicks


Traducido desde oestandartedecristo.com

 

[Periódico Fundadores 76 | Primavera de 2009 | pp. 9-16]

Benjamín Keach fue un evangélico. Como pastor Bautista, su objetivo era creer, enseñar y defender todo lo que contiene las Escrituras, incluido la eclesiología Bautista, pero Él, antes que todo fue un evangélico que benefició y sustentó ciertas doctrinas fundamentales en común con otros evangélicos. Convicciones esenciales relacionadas con la autoridad de las Escrituras, la estructura evangélica de la Escritura y la doctrina de la justificación por la fe.

Breve Biografía

Benjamín Keach nació el 29 de febrero de 1640 en Stoke Hammond, Buckinghamshire, Inglaterra, y murió el 18 de Julio de 1704. Él vivió durante uno de los periodos más tumultuosos de la historia Inglesa. Keach se convirtió cuando tenía 15 años, en la predicación de Matthew Mead, un calvinista anglicano, evangélico y fervoroso. Siendo convencido al respecto del bautismo de los creyentes y de la libertad de conciencia, Keach buscó el bautismo por inmersión bajo el ministerio de John Ruseell, quien era un pastor Bautista General. En ese momento Keach tenía 18 años de edad y él demostraba ser un talentoso profesor y predicador; asimismo, su iglesia lo separó para el ministerio.

Cuando Keach tenía veinte años, él se casó con una joven mujer llamada Jane Grove. Ellos tuvieron cinco hijos,  pero Jane murió en 1670, cuando ella tenía apenas 31 años. Keach permaneció a solas durante dos años posterior a la muerte de Jane, después de esos años se casó con Susanna Partridge, que había quedado viuda. Keach y Susanna tuvieron cinco hijas, y ellos permanecieron casados por 32 años hasta la muerte de Keach, en 1704.

El ministerio de Keach fue repleto de dificultades y persecuciones. Él fue preso en 1664 por predicar a un grupo de disidentes, posteriormente fue preso nuevamente en ese mismo año cuando las autoridades descubrieron que él había escrito un libro para niños, titulado  A New and Easie Primer (Una nueva y fácil cartilla), porque alegaron que él enseñó varías herejías incluyendo el Bautismo de creyentes. El jurado consideró a Keach como culpable porque el Juez le dictó una sentencia condenatoria. El juez condenó a Keach a la prisión por dos semanas, período en que él fue obligado a comparecer dos veces a la estaca donde sus libros fueron quemados delante de su rostro

Cuando Keach tenía 28 años, la persecución se agravó tanto que él y su familia se mudaron para Londres, donde fue ordenado pastor de una iglesia en Southwark. En sus primeros años como creyente, Keach sostenía la doctrina Arminiana referente a la salvación. Tiempo después de que fue pastor de la iglesia Southwark, él adoptó la doctrina Calvinista, que predicó y defendió vigorosamente por el resto de su vida.  Keach  se inició como pastor en la iglesia de Southwark, la pequeña congregación se reunía en una pequeña casa en Tooley Street, en Londres. En tanto, a medida que la iglesia creció, luego se tuvieron que mudar para Horse-lie-down, donde ella eventualmente creció llegando a hacer con casi mil miembros [1]. La iglesia de Keach vendría a hacer pastoreada por otras figuras notables como John Gill y Charles Spurgeon.

Keach fue indiscutiblemente el más influente Bautista de la segunda generación. Él escribió más de cuarenta libros en defensa del Evangelio y todo el sistema de teología. El hecho de que él firmó la Segunda Confesión de Fe Bautista de Londres ayudó a dar a esta confesión una amplia aceptación entre los Bautistas Particulares. Keach estaba comprometido con toda la verdad bíblica, mas sus creencias centrales fueron compartidas no solamente por los Bautistas, sino que también por otros evangélicos [2].

 

La Biblia

Benjamí Keach creía que la Biblia es la perfecta revelación de Dios a los hombres. En 1682, Keach escribió un libro sobre las metáforas de las Escrituras, titulada “Tropologia: A Key to Open Scripture Metaphors” (Tropología: Una llave para interpretar las metáforas de la Escritura). En una sección anterior al cuerpo principal del trabajo, Keach incluyó una defensa detallada de origen Divina y autoridad de la Biblia, llamado “Argumentos para probar la autoridad Divina de las Sagradas Escrituras [3]”. En esa sección, Keach reunió numerosos argumentos en defensa de una única tesis: “La Escritura, o Libro llamado Biblia, es de origen Divino, inspirada por el Espíritu de Dios, y, por tanto, posee infalible Verdad y Autoridad [4]”.

Keach dijo que su tesis era evidente por numerosas razones. La principal de esas razones es que la propia Biblia afirma ser la Palabra de Dios. Autores humanos de la Biblia acreditaban que las palabras que escribieron fueron las propias palabras de Dios. Keach escribió: “Que el propio Dios los inspiró a escribirla, y que no era producto propiamente suyo, mas cada parte de ella había sido genuinamente dictada por el Espíritu Santo” [5].

El carácter de los autores humanos también da credibilidad a sus reivindicaciones. Los autores bíblicos no se presentan como hombres perfectos, sino que humildemente revelan sus propias fallas. Una vez que ellos fueron tan honestos sobre sí mismos en sus escritos, sus motivaciones no deben ser tomadas con desconfianza. Además de eso, la Biblia es un Libro que fue escrito por varios autores humanos durante un período de miles de años. Con tantos autores diferentes en épocas diferentes, sería de esperar una grande variedad de opiniones contrapuestas; en tanto la enseñanza de la Biblia es armoniosa. La Biblia es la única historia de tapa a tapa con un único tema unificado. La unidad de la Escritura es un testigo de que su origen es Divino.

Keach también elaboró un argumento práctico para la autoridad de la Biblia. Ningún otro libro ejerce tal poder sobre los corazones de los hombres. Solamente la Biblia tiene poder para convertir a los pecadores y edificar a los santos, de mostrar el pecado por la santa Ley de Dios y de llevar a los hombres a la salvación por la gran gracia de Dios. Ese poder es prueba del origen Divino de la Biblia. Las doctrinas reveladas en las Escrituras son tan contrarias a los impulsos naturales de los hombres que sería imposible para los hombres escribirlas por sí solos. Doctrinas como la soberanía Divina, el pecado humano, la cruz, la gracia, el arrepentimiento y  la fe son repugnantes para los seres humanos depravados. De esta manera, la Biblia demuestra que es de origen Divino.

La relación entre los originales infalibles y las traducciones de la Biblia, Keach escribió:

“La Palabra de Dios es la doctrina y la revelación de la voluntad de Dios, en sentido y significado, y no meramente o estrictamente en palabras, letras y sílabas. Esto está contenido exactamente y más puramente en los originales, y en todas las traducciones, por lo tanto están en plena armonía. Ahora, sin embargo, algunas traducciones pueden exceder a las otras en prioridades, y presentación significativa de los originales; mas ellas generalmente, (la misma o la más imperfecta que conociéramos) expresan y sustentan mucho de la mente, voluntad y consejo de Dios, al ser suficientes con la bendición de Dios sobre la conciencia del lector, para dar a conocer al hombre los misterios de la salvación, para operar en una verdadera fe, y llevarlo a vivir piadosa, justa y sobriamente en este mundo, y para la salvación de los demás”.

En otras palabras, las mismas letras, sílabas y palabras de los originales eran “exactamente” y “de forma más pura” encontradas en los originales. Dios inspiró cada detalle de los manuscritos. Más, en Su poderosa providencia, Dios también garantizó que cualquier corrupción de transmisión o traducción no se alterase de tal forma que cambiare el mensaje de la Biblia y  que su significado fuese distorsionado.

A pesar de todos sus argumentos en favor de la veracidad de las Escrituras, Keach acreditaba que sólo el Espíritu Santo puede quebrantar el corazón de un hombre para tornarlo capaz y dispuesto a creer que la Biblia es la Palabra de Dios. No hay ningún argumento lógico que convencerá a un hombre de la veracidad de la Biblia, a menos que el Espíritu le traiga al arrepentimiento. En la quinta pregunta, el Catecismo de Keach pregunta: ¿Cómo sabemos que la Biblia es la Palabra de Dios? Él responde: “La Biblia da testimonio de sí misma que ella es la Palabra de Dios, el carácter celestial de sus doctrinas, la unidad de sus partes, su poder para convertir a los pecadores y edificar a los santos; con todo, solamente el Espíritu de Dios, testificando por medio de las Escrituras en nuestros corazones, es capaz totalmente de convencernos de que la Biblia es la Palabra de Dios.”

Las confesiones de fe que Keach abrazó también enseñan la doctrina de la autoridad Bíblica y el origen Divino de las Escrituras. Keach confesaba la Segunda Confesión de Fe Bautista de Londres, que tenía una declaración clara sobre la autoridad de las Escrituras: “La Santa Escritura es la única, suficiente, correcta e infalible regla de todo conocimiento, fe y obediencia de los salvos.” (CFB 1:1). Él también decía que la Escritura “debe ser recibida porque es la Palabra de Dios (CFB 1:4), y que es “Verdad infalible y autoridad Divina” (CFB 1:5). El Catecismo Bautista, que lleva el propio nombre de Keach, pregunta: “¿Qué es la Palabra de Dios?” Él responde: “Las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, habiendo sido dadas por inspiración Divina, son la Palabra de Dios, y única regla infalible de fe y práctica”. Keach elaboró una confesión de fe para la Iglesia de Southwark. En el artículo 6 de esta confesión. “De las Sagradas Escrituras”, se lee: “Nosotros acreditamos que las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento son la Palabra de Dios, y son la única regla de fe y práctica; todas las cosas que ellas contienen son necesarias para que podamos saber respecto a Dios, y nuestro deber para con Él, y también para con todos los hombres” [7].

El compromiso de Keach con la autoridad de la Biblia era un compromiso que él tenía en común con otros evangélicos. Esto lo llevó lejos de los grupos que negaban la autoridad bíblica y formó la base de unidad con otros evangélicos.

 

Teología Del Pacto

A la semejanza de otros evangélicos, Keach abrazaba la teología del pacto, que él creía ser el propio punto de partida para la hermenéutica de la Biblia, por tanto, es el lente a través del cual las Escrituras deben ser leídas. Para Keach, la teología del pacto es una estructura del propio Evangelio. Austin Walker, dijo:  “El Pacto de Gracia asume un lugar central en el pensamiento de Keach, tanto así que no es posible apreciar tanto el Calvinismo de Keach o el propio hombre sin una apreciación correcta de su comprensión de aquel” [8]. En 1693, Keach predicó dos sermones que fueron posteriormente editados e impresos en un libro de cuarenta y cuatro páginas titulado The Everlasting Covenant [El Pacto Eterno]. Estos dos sermones delinean la teología pactal de Keach.

El corazón de la teología pactal de Keach tiene que ver con el contraste entre el Pacto de Obras (Ley) y del Pacto de la Gracia (el Evangelio). Keach acreditaba que Dios hizo un Pacto de Obras con Adán en el Jardín del Edén. Y que Dios hizo un Pacto de Gracia entre el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo en la eternidad [9]. Donde Adán no consiguió guardar la ley de Dios, Cristo lo consiguió. Romanos 5 explica el contraste entre esas dos cabezas pactales (Romanos 5:12-21). Asimismo como hay un pacto con Adán y todos los que están en él, de este modo también hay un pacto con Cristo y con todos los que están en Él.

Keach enseñó que la Biblia revela dos administraciones del Pacto de Obras. La primera administración apareció en el Jardín antes de la caída de Adán. Ese pacto hecho en el Jardín prometió la vida eterna a Adán con la condición de su perfecta obediencia a la ley de Dios y con la advertencia de muerte eterna por el pecado. En adición, a la primera edición del Pacto de Obras, Keach escribió que: “había otra Edición o Administración de esta dada a Israel, que aunque fuese un Pacto de Obras, o en otras palabras hace eso y vive, con todo no fue dada por el Señor para el mismo fin y designio… No fue dado para justificarlos”. Haciendo referencia a John Owen, Keach argumentó que la alianza mosaica dada a la nación israelita sirve para revelar la perfecta santidad de Dios. Ella también sirve para probar que los pecadores, que están sin tal santidad perfecta, nunca pueden ser justificados a los ojos de Dios. Por eso, una de las funciones de la alianza mosaica es conducir a los hombres fuera de sí mismos, lejos de su justicia propia, y conducirlos a la justicia de Cristo para su justificación (Romanos 3:19-20; Gálatas 3:21-22). La teología Pactal de Keach fue significativamente influenciada por John Owen, que no era un Bautista, sino un Congregacionalista [10].

Keach enseñó que el Pacto de la Gracia fue manifestado a lo largo de la historia bíblica. Génesis 3:15, o protoevangelium [Proto-Evangelio], revela la primera promesa evangélica a Adán. Es una revelación del Pacto de Gracia, porque la promesa de gracia “es hacer principalmente a Cristo, como semejante a la mujer, y de este modo, nosotros en Él”. La promesa de Abraham hace lo mismo cuando Dios declara a Abraham en Génesis 12:3 y 22:18: “En tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra”. De acuerdo con el Nuevo Testamento, el propio Cristo es la descendencia prometida (Gálatas 3:16), y esta misma promesa garantiza bendiciones para los hombres de todas las naciones que están en él (Gálatas 3:28-29). De la misma forma, Keach argumentó, sobre la alianza Davídica: “Apunta para Cristo, y también para nosotros en él” (Salmo 89:20, 28, 29). La alianza con David y su descendencia apuntaba para Cristo y era un tipo de alianza con Cristo y lo que están en Él. De este modo, todas las alianzas del Antiguo Testamento son promesas que fluyen a partir de un único Pacto de Gracia de Cristo y aquellos que están en Él [11].

Keach argumentó que el Pacto de Gracia es un Pacto de Gracia para los elegidos, más para Cristo es un pacto de obras y mérito. Cristo tuvo que guardar la Ley de Dios a fin de recibir la bendición que Adán perdió. En el Pacto de Gracia, los elegidos son beneficiados por los méritos de Cristo cuando el Espíritu aplica la Obra de Cristo en ellos.

Luego habló sobre las varias maneras en que el eterno Pacto de la Gracia es una alianza bien ordenada (2 Samuel 22:5),  es bien ordenado en relación a los atributos de Dios, pues,  evidencia muchos de los atributos de Dios, incluyendo la soberanía de Dios, mostrando que Dios tiene el derecho de escoger aquellos a quien Él quiso conceder sus beneficios salvíficos. El Pacto también exhibe la soberanía infinita de Dios en la elaboración de un tal pacto, Su amor por su pueblo, su justicia en defensa de Su santa Ley, Su poder en llamar eficazmente a los elegidos, y Su fidelidad en preservarlos hasta el fin [13].

Keach dijo que el Pacto de Gracia es bien ordenado en la medida en que este magnifica la gloria de toda la Trinidad. La gloria del Padre es magnificada por Él, pues, es la causa eficiente de la gracia redentora. El Padre envía al Hijo, y todo el que el Hijo hace en el Pacto, resulta en la gloria de Dios Padre. El Pacto de Gracia también magnifica la gloria de Jesucristo como Cabeza de la alianza. La Gloria de Cristo se manifiesta en Su voluntad amorosa de sufrir e interceder por los enemigos de Dios y de ser su Sumo Sacerdote para siempre, a adquirir su justificación y garantizar la santificación para los elegidos. El Pacto también magnifica la gloria del Espíritu Santo, y demuestra Su Divinidad y personalidad distinta. Él tiene su propio trabajo a cumplir, convenciendo de pecado, vivificando a los elegidos con base en la obra de Cristo, vistiéndolos con la justicia de Cristo por la fe, santificándolos, y guardándolos en seguridad hasta su glorificación. Asimismo Keach dijo que el Pacto de Gracia es bien ordenado para glorificar a toda la Trinidad [14].

Por otra parte, el Pacto de Gracia es bien ordenado porque honra la santa y justa Ley de Dios. Keach insistió que la Escritura muestra a Dios defendiendo y honrando la Ley por medio del Pacto de Gracia. El enseño que Dios no puede de forma justa descartar su ley, ni Dios puede de forma justar aceptar la obediencia imperfecta como parte de la justificación, por la justificación requiere perfecta obediencia a la ley de Dios.

Entonces Keach mostro que el Pacto de Gracia es bien ordenado para el bien de los elegidos. Él es el fundamento y la causa de su reconciliación, vivificación, justificación, adoración, santificación y salvación del infierno. Es un Pacto seguro, cierto, firme en todos los aspectos. Cristo cumple todos sus términos. El Pacto se formo en el decreto eterno e inmutable de Dios y por eso es firme. Es un juramento y una promesa para los elegidos. Fue confirmado por la sangre de Cristo y ejecutado por el Espíritu Santo. Este Pacto fue testimoniado por grandes milagros y atestiguado por los apóstoles. Por tanto, los electos pueden confiar que este pacto es un Pacto firme para su bien15.

Finalmente, Keach se dedico a hacer una aplicación de sus sermones. Sus aplicaciones incluyen “reprensión” y “exhortación”. Keach comenzó por reprender la vida licenciosa. El mostro que la muerte de Cristo sucedió para redimir a los hombres de sus pecados, lo que muestra la gravedad del pecado. Lejos de promover el libertinaje, el Pacto de Gracia, correctamente entendido, lleva a los hombres a comprender el gran mal del pecado y hacen que lo odien y se aparten de él. Keach también reprendió aquellos que mezclan su propia santidad con la santidad de Cristo, ya que nada menos que la justicia perfecta de Cristo puede merecer la justificación por los pecadores. Keach advirtió a todos los que tratan de reformar su vida a través de los esfuerzos morales y legales, ya que tales esfuerzos legalistas no pueden traer salvación. Solamente aquellos que miran y descansan en Cristo y en su justicia pueden tener paz con Dios y el alivio apropiado para sus pesadas conciencias. Keach exhorto a los impíos a temer a la luz de sus pecados y la ofensa infinita que ellos son para Dios. El exhorto a los pecadores quebrantados a mirar a Cristo y buscar consuelo en él, y los exhorto a que abracen la libre gracia de Dios en el Evangelio y a encontrar consuelo en Cristo Jesus.16

Para Keach el Pacto de Gracia no era una mera elevación de la mente o especulación. Es la propia medula del Evangelio, con un rico alcance y con implicaciones prácticas para todos los hombres en todos los lugares, pero especialmente para los que el Padre escogió para salvación. También es una de las convicciones evangélicas que el comparte con otros compañeros evangélicos que no son bautistas.

Justificación por la fe

La doctrina de la justificación de Keach fue otra doctrina central que el compartía con otros evangélicos ortodoxos. Había dos entendimientos heterodoxos extremos en cuando a la justificación: (1) La justificación eterna antes de la fe y (2) la justificación por las obras de fe en el último día. En respuesta de estos dos errores Keach escribió “A Medium Betwint Two Extremes” (Un Medio Entre Dos Extremos) en el cual argumentaba que la justificación es por la fe, aunque el libro respondía principalmente a la justificación eterna. Dios declara a pecadores creyentes justos con la base de la justicia de Cristo después que esta es recibida por la fe. Keach insistió que si bien todos los que están en Adán en realidad están condenados, todos los que están en Cristo son realmente justificados. El texto de su sermón fue Romanos 8:1 que dice “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.” Keach comenzó explicando el contexto del pasaje en el libro de Romanos, mostrando que esto sigue después de que Pablo declaro que todos estamos bajo la condenación (Romanos 1-3) y que la justificación viene solamente por la gracia mediante la fe (Romanos 3-5) incluso  una guerra esta desatada en el corazón de cada creyente entre la ley del pecado y la ley de Dios (Romanos 6.7) Entonces Keach explico Romanos 8:1 argumentando que “Ahora”, después de la conversión, no hay ninguna condenación para aquellos que están “En Cristo” como base de su exegesis. Keach dio dos conclusiones doctrinales. En primer lugar  “Todos aquellos que están en Cristo Jesús, tienen una unión real con él, por tanto son personas justificadas y para siempre libradas de la condenación”. En segundo lugar, “Toda la humanidad, aun los propios elegidos, están como los otros bajo la condenación antes de la unión real con Jesucristo17.

Entonces Keach prosiguió mostrando cuan  absurdo es decir que los elegidos son, de hecho, unidos a Cristo y justificados desde la eternidad. Si la justificación eterna es verdad, entonces ninguno de los elegidos jamás estuvo condenado. Eso porque en su esquema, Adán, que estaba entre los elegidos, fue eternamente justificado. Si eso es verdad, entonces Adán no podría haber sido condenado cuando el cayo en el Jardin.18 A continuación, se sigue necesariamente que ninguno de los estaban en Adán podrían haber sido condenado, y no habría ninguna necesidad de redención en Cristo, lo cual es absurdo. Esta justificación que precede a la fe no es solamente contraria a la razón, sino también a las mismas Escrituras. Romanos 10:4 enseña que Cristo es el fin de la ley solo para aquellos que creen, y no para cualquier otra persona. Gálatas 3:13 y 4:4-5 dice que Cristo vino a rescatar a los que estaban bajo la ley, por tanto bajo la condenación. Estos textos nos dice que Cristo vino para rescatar a aquellos que serian justificados, pero aun no se sabía eso. También es ilógico decir que Cristo redime y justifica aquellos que están debajo de la ley, si ellos nunca estuvieron realmente bajo la condenación de la ley.

Keach paso a explicar en qué sentido Cristo históricamente adquirió la reconciliación y la justificación para los elegidos y en qué sentido los elegidos no son realmente justificados y reconciliados hasta que creían19. El argumento que la obra histórica de Cristo realmente pago el precio para liberar a los elegidos, pero los elegidos no son realmente puestos en libertad antes que sean condenados, hasta que el Espíritu Santo aplica su obra a su debido tiempo. Keach escribió “Así que la expiación por nosotros por medio de Jesucristo, que es el precio y la causa meritoria de nuestra redención y justificación, es una cosa, y la recepción de esta expiación o aplicación de su sangre para nuestra liberación personal y  la realidad del pecado, la culpa y la condenación, es otra cosa”20.

Por tanto la obra de Cristo compro el manto de justicia, pero el Espíritu Santo gentilmente coloca ese manto sobre los hombros de los elegidos en su tiempo. Keach explico que la dificultad que tenemos en comprender esta distinción viene del hecho que Dios es un ser eterno y atemporal que se apropia de los beneficios de la obra de Cristo en varios puntos en el tiempo. Sin embargo, antes que los elegidos creyeran en el tiempo, ellos estaban condenados, y después de ellos creen ellos son justificados. La justificación cambia la relación de Dios con los elegidos de “condenados a justificados”21.

 

Keach explico que, aunque esta controversia se refiera a la obra de Cristo y su dirección federal, la misma perplejidad se da en relación a la realización y aplicación de la representación federal de Adán. Cuando Adán peco en el Jardín, su posteridad fue condenada en el. En aquel momento de la historia, el pecado de Adán y la condenación pasa para aquellos que descienden de su generación natural. Ellos eran “fundamentalmente y representativamente condenados en él”. Sin embargo nadie en Adán “es realmente condenado hasta que ellos realmente existían o participaban de su naturaleza corrupta”. Lo mismo es cierto para aquellos que están en Cristo “son, verdaderamente y personalmente, justificados hasta ellos sean unidos en El, y participan de su naturaleza divina”22.

Keach argumento que, cuando los hombres se convierten en participantes de la naturaleza divina, que creen para la justificación real. Según las Escrituras, la fe precede a la justificación real (Rom 5:1; Gal 2:16,24; Hechos 13:38; Juan 3:36) y aquellos que desean honrar el texto de las Escrituras deben afirmar que son realmente justificados después de la fe y no antes. Mientras Keach afirmo que la justificación es por la fe, el negó que la fe es una “causa”, “condición”, “causa instrumental” “adquisición de causa” o “condición de clasificación” de la justificación. Al negar esos términos, Keach pretendía sacar cualquier idea de que la fe de alguna forma se tornara más satisfactoria que la obra de Cristo para Dios. Él prefería, en vez de decir simplemente que “sin fe Dios no declara a ningún hombre, como una persona justificada”. Keach escribe “El Espíritu Santo es nuestra unión con Cristo, coloca sobre nosotros el manto de justicia, el cual no estaba sobre nosotros antes que obtuviéramos esta unión espiritual” y la fe es “la mano que recibe y que abraza a Cristo Jesús”. Esta es la diferencia fundamental entre Keach y los calvinistas altos. Keach negó que la justicia de Cristo sea, en realidad, imputada hasta que el Espíritu Santo la impute en el tiempo.

 

Keach reconoció que habían algunos que enseñaban que los elegidos solamente se dieron cuenta que ellos estaban justificados por la fe (justificación por la fe pasiva) Ellos decían que, aunque los elegidos estuviesen justificados desde siempre, ellos no siempre sabían eso. Así que cuando los elegidos llegaban a la fe, ellos simplemente comprendían el estado que justicia que siempre poseían. Keach rechazo este punto de vista como incompatible como el testimonio de las Escrituras24.

El concluyo su sermón con una aplicación que comienza por advertir a las personas a “tomar cuidado de aquellos que procuran estar bien o estar entre los elegidos antes de la gracia y de la unión real con Cristo”25. Keach declaro que no hay ningún beneficio que pueda venir de los hombres no regenerados diciendo que algunos de ellos puede estar justificados, ya que este tipo de enseñanza puede simplemente incentivarlos a permanecer en sus pecados. El también señalo que la justificación antes de la fe disminuye la gracia de Dios y da a los pecadores arrepentidos menos motivo para agradecer después de su conversión, ya que nunca habían sido hijos de la ira, sino que simplemente no habían conseguido percibir su estado de justificación.

La doctrina de Keach sobre la justificación fue la visión evangélica ortodoxa. La doctrina de la justificación era central para Keach porque es un lugar esencial en que la Cristología  se encuentra con la Soteriología. En este punto, así como respecto a la doctrina de la Biblia y la teología pactual, Keach estaba de acuerdo con sus hermanos evangélicos en Cristo.

 

 


[1] David A. Copeland, Benjamin Keach and the Development of Baptist Traditions in Seventeenth-Century England (Lewiston, NY: The Edwin Mellen Press, 2001), 59.

[2] Para mais informações biográficas sobre Keach, veja William Cathcart, ed., Baptist Encyclopedia, vol. 1 (Philadelphia, PA: L.H. Everts, 1881), S.V. “Keach, Rev. Benjamin”, 637-638; Thomas Crosby, The History of the English Baptists (London: np, 1739), vol II, 185-209; vol. III, 143-147; vol. iv, 268-314; Thomas J. Nettles; Thomas J. Nettles, The Baptists: Key People Involved in Forming a Baptist Identity, vol. 1. (Fearn, Ross-shire, Scotland: Christian Focus Publications, 2005), 163-193.

[3] Para uma análise mais detalhada e descrição dos argumentos de Keach contidas nesta seção, consulte L. Russ Bush e Tom J. Nettles, Baptists and the Bible, revista e ampliada (Nashville, TN: Broadman e Holman, 1999), 75-81.

[4] Benjamin Keach, Tropologia: A Key to Open Scripture Metaphors (London: n. p., 1682), VIII.

[5] Ibid., XVII

[6] Ibid., XXI

[7] Benjamin Keach, Os Artigos de Fé da Igreja de Cristo ou Congregação Reunida em Horse-lie-down (London: n. p., 1697), 5.

[8] Austin Walker, The Excellent Benjamin Keach (Dundas, ON, Canadá: Joshua Press, 2004), 107.

[9] Benjamin Keach, The Everlasting Covenant, A Sweet Cordial for a Drooping Soul or, The Excellent Nature of the Covenant of Grace Opened in a Sermon Preached January the 29th at the Funeral of Mr. Henry Forty (London: n. p., 1693), a partir de o prefácio.

[10] Ibid., 7.

[11] Ibid., 10.

[12] Ibid., 20-21.

[13] Ibid., 22-24.

[14] Ibid., 24-27.

[15] Ibid., 31-34.

[16] Ibid., 38-43.

[17] Benjamin Keach, A Medium Betwixt Two Extremes. Wherein it is proved that the whole First Adam was condemned, and the whole Second Adam justified (London: n. p., 1698), 11-12.

[18] Ibid., 14.

[19] Keach disse que é um absurdo lógico dizer que “Deus nos viu no primeiro Adão condenados, e, no segundo Adão justificados, a um e mesmo tempo”. Ibid., 25.

[20] Ibid., 18.

[21] Ibid., 26-27.

[22] Ibid., 19.

[23] Ibid., 20-22.

[24] Ibid., 27-28.

[25] Ibid., 32.

 

Cheryl de la H'O

Miembro de la Iglesia Bautista Reformada de Valparaiso. Egresada de Secretaria Computacional.

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Pasaje del día

El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes.

Recomendamos!

Imagen Bautista

Instagram

Something is wrong.
Instagram token error.
Cargar más