¿Los bebés deben ser presentados en la Iglesia?, Por Scott Autry


Articulo traducido de oestandartedecristo.com

 

La Confesión de Fe Bautista de 1689 es una sólida, aunque no infalible, guía para la vida cristiana. Es la verdad en forma de resumen para que el cristiano la use en su peregrinación aquí en este mundo.

Uno de los capítulos de esta Confesión aborda un aspecto muy importante de la vida cristiana: el culto en la iglesia. El capítulo 22 es, probablemente, el capítulo más notable que tiene la Confesión,  sobre el principio regulador de la iglesia. Aquí está un pequeño fragmento de lo que este capítulo dice acerca del culto público del pueblo de Dios.

  • “…Pero el modo aceptable de adorar al verdadero Dios fue instituido por él mismo, y está de tal manera limitado por su propia voluntad revelada que no se debe adorar a Dios conforme a las imaginaciones e invenciones de los hombres o a las sugerencias de Satanás, ni bajo ninguna representación visible ni en ningún otro modo no prescrito en las Sagradas Escrituras.”

              (Deuteronomio 12:32; Éxodo 20: 4-6).

Para aquellos que no están familiarizados con el “principio regulador” la terminología aquí es un breve resumen de lo que esto significa. El principio regulador de la iglesia busca responder a la pregunta de cómo el pueblo de Dios, reunidos en el día del Señor, debe adorar a Dios de una manera aceptable, y agradable a Él. ¿Cómo el culto es “regulado” o “gobernado” o “controlado” por Dios en su asamblea?

Después de todo, Él es el Señor de la iglesia, por lo tanto, Él define las reglas. En el centro de esto está el hecho de que no somos libres para adorar a Dios como quisiéramos. Esta es la esencia de la idolatría. Debemos adorar en Espíritu y en verdad. Dios exige que la adoración sea a partir del corazón por la fe, pero el modo en que debemos adorarle es determinado solamente por Él. Para simplificar aún más, podemos preguntar a la iglesia reunida el domingo en la mañana, “¿Cuáles son las ordenes explicitas en la Palabra de Dios que los instruyen a practicar lo que hacen?” “A la ley y al testimonio” (Is. 8:2) debe ser nuestra respuesta. Sin embargo, con respecto a la presentación de los bebés en la iglesia ¿Es así? ¿Podemos encontrar cualquier cosa que justifique esta práctica a partir de las páginas de la Escrituras?

Para aquellos que no están familiarizados con la “presentación de bebés”, eso (con variaciones) ocurre más o menos así: En un determinado domingo en la mañana, los padres primeramente llevan a sus hijos recién nacidos delante de la iglesia (eso es previamente coordinado con el pastor). En seguida, el pastor lee algún texto bíblico o en otros casos una declaración de votos que los padres deben cumplir.

Los votos generalmente tratan acerca de criar a sus hijos en el camino del Señor, y ellos prometen teniendo a la congregación como testigos. Luego, la iglesia es convocada a apoyar la oración por los padres, mientras que levantan a su bebé. Finalmente, una oración de dedicación es ofrecida a Dios en nombre de los padres del bebé por el pastor. Simple. Directo. ¿Bíblico?

 

Los dos pilares

Mientras usted está leyendo esto, muy posiblemente, existen dos relatos familiares en la Escritura que pueden estar viniendo a su mente donde la presentación de los bebés es mencionada. La primera proviene del Antiguo Testamento y es a partir del relato encontrado en 1 Samuel 1:27-28. El segundo es el Nuevo Testamento, en Lucas 2:22-24. Estos son los dos pilares en los que muchos basan su argumento en relación a este acto de dedicación o “presentación”. Pero estos dos pilares reposan sobre cimientos defectuosos. Veamos:

1 Samuel 1:27-28 dice: “Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.” Aquí, Ana trae al templo a Samuel y lo dedica al Señor de acuerdo a la orden de Dios en Éxodo 13:12. Esta ley fue dada en Éxodo 13:12 porque Dios estaba reclamando el derecho de los primogénitos de Israel, debido a la matanza de los primogénitos de Egipto durante las diez plagas. Dios salvó a los primogénitos de Israel,  y ahora Él estaba reclamando el derecho del primogénito para su utilización especial y santa.

La ceremonia de dedicación del primogénito era para recordar la libertad concedida por Dios. Era una sombra, un tipo de algo mayor que estaba por venir. Aquella sombra y tipo encontró el cumplimiento en Jesucristo, el “primogénito de toda la creación” (Colosenses 1:15), para que “en todo tenga la preeminencia” (Colosenses 1:18). No es de admirar que Pablo dice apenas un capítulo después en Colosenses 2 que no debemos dejar que ningún hombre nos juzgue con relación a alguna fiesta (Colosenses 2:16), porque todas esas cosas eran una sombra, “pero el cuerpo es de Cristo” (Colosenses 2:17). Esto significa que lo que fue requerido en la ley dada por Dios a Israel sobre la dedicación de los bebes encontró su objetivo final en Jesucristo. “porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.” (2 Corintios 1:20). Así como Jesús es la simiente prometida que aplastaría la cabeza de la serpiente (Génesis 3:15), así como Él es la descendencia de Abraham, a quien las promesas fueron dadas (Gálatas 3:19), así Jesús es el último bebé en las Escrituras en ser dedicado. ¿Por qué? Porque Él es la suma y la sustancia de cada dedicación señalada, cada dedicación apuntaba para ser la presentación de Dios del verdadero primogénito, para rescatar a los perdidos, cumpliendo la ley de justicia para todos los que creen en Él. (Lucas 2:29-32).

Más detalladamente Éxodo 13:11-16 trata especifica y solamente de los primogénitos hombres. Se excluyen las mujeres. Sin embargo, para muchas personas que presentan a sus hijos y fundamentan sus acciones en 1 Samuel 1, los bebés de sexo femenino son incluidos. Muchos aquí simplemente dirían que ellos usan este pasaje de las Escrituras como un ejemplo para justificar la práctica, no como una orientación especifica. Irónicamente, los Bautistas critican a los a paidobautistas por (por lo menos en parte) bautizar a sus hijos a base de inferencias en las Escrituras, aún así, los Bautistas admiten que la misma cosa que da credibilidad a la dedicación de bebés es la misma cosa que da credibilidad al bautismo infantil, en la mentalidad de algunos padres, a saber, la inferencia. Los paidobautistas admiten que no hay un texto explícito en las Escrituras para bautizar bebés, así como un Bautista tendría que admitir que no hay un texto explicito en las Escrituras sobre “presentar” a sus bebés, pero ambas prácticas continúan. Verdaderamente J.I Packer hace referencia a la práctica de la dedicación de los bebés como “bautismo seco”, pues parece ser formulada sobre los mismos argumentos que los del paidobautismo.

El segundo pilar para el argumento de la presentación de los bebés es simplemente una referencia extraída del Nuevo Testamento de que eso era practicado por los judíos en la espera del Mesías durante cientos de años. La dedicación de Jesucristo en Lucas 2:22-24 es el fin de la línea con respecto a la presentación de los bebés. Es la misma práctica dedicatoria que Ana realizó con Samuel. Las palabras de bendición divinas de Simón en Lucas 2 no hacen sentido si él no viese en Jesucristo la consumación de todas las cosas (v. 25; Efesios 1:10; Colosenses 1:20), las cuales incluyen, entre muchas otras cosas la dedicación de bebés. Simeón veía a Jesús como el fin de la línea con respecto a esta práctica, porque en Cristo la sombra se fue y la verdadera sustancia estaba allí, allí mismo en los brazos de Simeón. Que el Señor permita que muchos otros vean lo que Simeón vio con los ojos el Espíritu.

 

Precedente para la práctica

Algunos pueden decir en este momento que una vez que la práctica es mencionada en las Escrituras no hay mal ninguno en practicarlo en la iglesia. Es insensatez, en la mente del escritor, asumir simplemente que una vez que algo es mencionado en las Escrituras somos libres para practicarlo junto a la congregación reunida.

Puede ser un punto elemental, pero la Escritura menciona también el sacrificio de un cordero. La iglesia de Cristo en el nuevo pacto ¿quiere comenzar a practicarlo? Eso es mencionado y, ciertamente, tiene un precedente en el Antiguo Testamento. ¿O es muy obvio que ese es un ejemplo de cosas hechas en el pasado? Sin duda, cuando alguien comienza a pensar de esta forma, está en pié sobre un “lugar resbaladizo” que puede ser muy peligroso, rápidamente. ¿La inconsistencia sería la señal de un argumento equivocado aquí?

 

La Confesión de Fe Bautista de 1689 menciona cosas como partes circunstanciales del culto. Ella dice específicamente en el primer capítulo, sexto párrafo que:

 

[…] hay algunas circunstancias tocantes a la adoración de Dios y al gobierno de la Iglesia, comunes a las acciones y sociedades humanas, que han de determinarse conforme a la luz de la naturaleza y de la prudencia cristiana, según las normas generales de la Palabra, que han de guardarse siempre.

El lector debe entender que existen partes esenciales de la adoración de Dios en la congregación que son mencionadas en la Escritura, y hay partes circunstanciales. Las partes esenciales que Dios ordenó son cosas tales como la lectura pública de la Escritura (1 Timoteo 4:13, Hechos 15:21), la predicación de la Palabra de Dios (2 Timoteo 4:2), el cántico de salmos, himnos y canticos espirituales (Efesios 5:19), las ordenanzas del bautismo y la cena del Señor (Mateo 28:19; 1 Corintios 11:23-32) y las ofrendas (1 Corintios 9:3-12). Las partes circunstanciales del culto pueden incluir una serie de cosas. Aquí están algunas de ellas: Las circunstancias de la iglesia pueden incluir la duración del tiempo de adoración, a qué hora comienza, si la batería o la guitarra deben ser utilizadas para dar ritmo al canto, si un proyector debe ser usado o no, si un pulpito debe o no ser usado, si usted usará electricidad, entre otros. Todas las cosas aquí mencionadas son cosas insignificantes. Ellas pueden estar o no estar; pero no se puede prescindir de las partes esenciales.

 

Una distinción útil es esta: las partes esenciales son ordenadas por Dios, las circunstanciales no lo son, sino que son guiadas por las reglas generales de la Palabra de Dios. Las partes circunstanciales no pueden agregarse o quitarse del culto del pueblo de Dios, ya que hacen uso de las partes esenciales prescritas. Las partes esenciales no son negociables. Sin ellas no hay ningún servicio en la iglesia. Las circunstanciales son negociables. Nuevamente, las circunstanciales pueden ir  y venir, las esenciales no pueden. La posición de ARBCA sobre el principio regulador del culto afirma: “El culto es siempre regulado por la teología, nunca determinado por el gusto personal. Esta no es una cuestión de sociología aplicada”. Con eso el escritor concuerda plenamente.

Dicho esto, debemos reconocer que solamente el antiguo pacto ordenó la dedicación de bebes como una parte esencial. En ningún lugar de la constitución de la iglesia en el nuevo pacto eso es ordenado. Esa no es una parte esencial del culto a Dios prescrito al pueblo de Dios en el día del Señor. Infelizmente, muchos han tomado un precedente sobre el antiguo pacto y lo llevan a la práctica en la iglesia del nuevo pacto. Ellos confunden las líneas (sobre esto trataremos más adelante), así como los paidobautistas hacen con su paidobautismo.

No parece haber ninguna diferencia lógica entre el argumento de presentar a un bebé con base en precedentes, y sacrificar un cordero en domingo de mañana con base en precedentes. Si alguien está dispuesto a argumentar que la presentación de bebes es indiferente y simbólica, ¿el mismo argumento seria de cualquier validez en el caso de sacrificar un cordero en un altar durante el culto a Dios en la iglesia del nuevo pacto? Hable sobre precedentes, Hable sobre simbólico.

 

Por qué eso no es circunstancial.

“Bueno, entonces, todo eso es solo circunstancial”, muchos pueden estar diciendo esto. Y muchas congregaciones pueden actuar correctamente de esta forma. Ellos toman una actitud “sin presión”. Está bien si lo haces, e igualmente bueno si no lo haces. Pero el pueblo de Dios ¿debe practicarlo o dejar de hacerlo? ¿La práctica de la presentación de bebes es indiferente en el culto a Dios? ¿O este puede ser un ejemplo evidente de Uza y el arca de la alianza?

Nuevamente, las partes circunstanciales del culto en la iglesia funcionan de una forma que no agregan ni retiran del culto a Dios las partes esenciales. Ellas ciertamente pueden ayudar, pero no son esenciales. La calefacción y ventilación son buenas, pero no son cosas esenciales. Comenzar el culto más tarde por la mañana para algunos puede ser esencial, pero no lo es. Estas son cosas indiferentes. Ellas ayudan, pero no son esenciales.

A este escritor le preocupa que la presentación de bebés oscurezca los límites sobre una parte esencial de lo que significa ser una iglesia del nuevo pacto. Eso oscurece los límites sobre la novedad del nuevo pacto, y la torna en algo que no es en absoluto indiferente. Cuando se trata de lo que la iglesia es en el nuevo pacto, haciendo la distinción entre las practicas de la nación de Israel en el antiguo pacto y de la iglesia del nuevo pacto, nada puede ser más fundamental y fundacional que la sangre que inauguró el nuevo pacto (Lucas 22:20). Aportar algo que se practicaba en el antiguo pacto para el nuevo, sin la revelación explicita para hacerlo, no es algo bueno.

Si alguien entiende la naturaleza progresiva de la revelación de Dios y como todas las ceremonias, fiestas y celebraciones eran sombras de la verdadera sustancia, que es Cristo, entonces la respuesta es simple. Para ser realmente simple aquí, Jesucristo fue el ultimo bebe en ser consagrado en el antiguo pacto, para que eso nunca más fuese repetido nuevamente. Ciertamente los bebés fueron presentados en la historia que ocurrió entre la presentación y la muerte del Mesías, pero ellos solo pudieron funcionar como una sombra. La luz estaba apareciendo. La presentación de Cristo sirvió como la última presentación en el sentido del cumplimiento de la señal, y no como el último de la historia. Los judíos han continuado históricamente con los ritos del antiguo pacto hasta la actualidad (2 corintios 3:15), aunque Cristo haya venido a cumplir la señal del ritual. Si la vida y muerte de Cristo no fueron suficientes para poner fin a la presentación de los bebés, entonces el año 70 d.C debería haber sido suficiente. Sin templo, sin presentación.

Presentar cualquier otro además de Cristo en la dedicación (o renombrar eso como “votos parentales”) es oscurecer los límites de la singularidad del Hijo de Dios. Eso es tomar una práctica del antiguo pacto que debería apuntar solamente para Jesús, y la torna una práctica de la iglesia del nuevo pacto y ahora dicen que eso es un poco indiferente. La razón por la cual la presentación de bebes no es indiferente en el culto dl pueblo de Dios en el nuevo pacto es la misma razón por la cual los sacrificios en el templo no lo son – ellos tuvieron su consumación en Jesucristo-.

 

Además, este parece ser el punto central del libro de Hebreos. Hebreos dice muchas cosas, pero una cosa es evidente en este libro, a saber, ¡Cristo es mejor! El es la mejor esperanza, el fiador de un mejor pacto, establecido en mejores promesas, por un mejor sacrificio, nos da una herencia mejor, una palabra mejor, su propia persona! Oh, lector, si usted pierde el significado de todo eso, perderá el punto de los puntos, la historia de las historias y ¡el tema central de la Biblia!

Jesús no es apenas “casi el mismo” cuando se trata de Su persona y obra. Su obra no es indiferente en lo que se refiere al Antiguo Testamento. El antiguo testamento sirvió como el tronco de la revelación de Dios. Pero ahora que Cristo vino, el funciona como la flor, completa en toda su gloria ¿Cómo podemos leer esas cosas e intentar mezclar la sombra con la sustancia? Oh, de hecho, ¡es hora de volver!

De hecho, los padres, pastores e iglesias tienen la intención de hacer un buen uso de la presentación de bebés, pero las buenas intenciones pueden ser mal orientadas. No podemos asumir que lo que nosotros pensamos es bueno, y que Dios así lo considera. Por ejemplo, en cuanto al Arca de la alianza estaba siendo llevada de vuelta a Jerusalén en una carreta de bueyes (lo que estaba estrictamente prohibido por Dios de acuerdo a Números 4:15), Uza, seguía al lado del arca, y extendió su mano y tocó el arca de Dios para equilibrarla porque el buey tropezó (2 Samuel 6:5-7). Las intenciones de Uza parecían buenas. ¿A quién le gustaría que la propia representación de la presencia de Dios en Israel cayese al suelo y su contenido fuese derramado? El ciertamente no quería que eso pasara. Sus intenciones parecían buenas. Dios lo mató por eso. Había revelación específica de Dios sobre quien debía tocar el arca, quien debía conducirla y como eso debía ser realizado (Núm. 4:15; 7:9). No hay excepciones ni puntos oscuros. El punto es este: incluso las mejores intenciones en el culto a Dios, cuando son hechas fuera de la voluntad revelada de Dios son inaceptables para Dios. Uza dejó ese acto tan evidente como su cuerpo.

 

Conclusión

Cosas como esta alcanzan la esencia de lo que significa ser una iglesia del nuevo pacto. ¿Yo estoy diciendo que aquellos que practican la presentación de bebés  no son iglesias del nuevo pacto? De ninguna manera. Lo que estoy diciendo es que esta práctica oscurece los límites. La obra de Cristo puede ser hecha mucho más evidente al llevar a cabo lo que Dios claramente ordenó que fuese hecho en el culto público.

Todo el consejo de Dios concerniente a todas las cosas necesarias para Su propia gloria, la salvación del hombre, fe y vida, o es expresamente declarado o necesariamente contenido en las Sagradas Escrituras, a la que nada, en cualquier momento, hay que añadir, sea por nuevas revelaciones del Espíritu, o por tradiciones humanas. (2 Tim. 3:15-17; Gál. 1:8-9)

Así afirma la Confesión de Fe Bautista de 1689, Cáp. 1, párrafo 6a. Y así, el lector debe tomar una decisión. Es una decisión que no es (o no debería ser) desconocida para quien desea ser fiel a la Palabra de Dios. La decisión es esta: tradición o Escritura. Elija con cuidado. Que el Señor sea honrado.

Andres Zuniga

Miembro de la Iglesia Evangelica Peniel. Vocalista de EDC (Esclavos de Cristo) Esposo de Javiera y Padre de Helen.

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