Los Primeros Bautistas en Irlanda, por James Renihan.


Los primeros Bautistas Irlandeses.

Por Dr. Crawford Gribben (autor original)

Waterford, Una ciudad Puerto en la costa Sur de Irlanda no es un destino regular para Los turistas visitantes. Su nombre es raramente relacionado con la gran corriente de la historia de la Iglesia de Irlanda. Aunque concebida en esa oscuridad, es una de las iglesias más importantes en el movimiento de la historia del movimiento Bautista mundial. Sus inicios a principios de 1650, la Iglesia Bautista Waterford está al centro del desarrollo Bautista.

Los inicios de la Iglesia están moldeados por los eventos políticos de mediados del siglo 17. Inglaterra, Escocia e Irlanda estaban atrapadas bajo la presión de la Guerra Civil. Con las fuerzas del Rey marcadas contra el Parlamento, la ley y el orden colapsaron, y los estándares religiosos tradicionales abandonados.

El ejército Parlamentario se volvió la zona central del desarrollo de las ideas radicales. Pocas de sus facciones fueron tan temidas como la Bautista. Los historiadores han llegado a la convicción de que los orígenes Bautistas Ingleses pueden trazarse a las primeras congregaciones separatistas cercanas a 1590.

Éstos primeros puritanos estaban insatisfechos con la reforma inconclusa de la Iglesia establecida. Ésta preocupación pronto evolucionó hacia el principio teológico de que sólo los creyentes deberían ser bautizados.

La primera congregación Bautista al parecer se reunió en Londres en 1609. No era una Iglesia Calvinista – tenía más relación con los Anabaptistas que con los Reformadores principales.

Otra congregación Bautista se reunió en Londres cerca de 1620, pero enfatizaba las regulaciones dietéticas del Antiguo Testamento y el sábado Sabático.

Es casi una certeza que la primera congregación Bautista Calvinista se formó al rededor de 1638. Pero no fue hasta 1640 que los Bautistas de Londres abandonaron la aspersión y adoptaron la inmersión como su símbolo preferido de la muerte y resurrección con Cristo. Estos desarrollos doctrinales fueron codificados en la Primera Confesión de Fe Bautista de 1644.

La Confesión de 1644 fue vigorosamente protestante, la Biblia era su autoridad final. También era Calvinista, enfatizando la libre gracia y la poderosa soberanía de Dios. Era evangélica, enfatizando la necesidad del nuevo nacimiento y la consecuente santidad de vida.

Y era Bautista, argumentando que el bautismo debería seguir a la profesión de fe individual.

La confesión de 1644 fue reimpresa varias veces y fue la base de la rápida expansión de los Bautistas alrededor del 1650.

En 1644, no había más que unas siete Iglesias, principalmente en Londres. Para finales de 1650 había alrededor de 130 Iglesias esparcidas por Britania e Irlanda.

Pero, éste rápido crecimiento no podía ser sostenible. Los Bautistas crecieron debido a sus nexos con el ejército Parlamentario, y declinaron junto con ellos.

Nadie ilustra mejor éste crecimiento y caída que uno de los hombres que firmaron la Confesión de 1644, un hombre que posteriormente sería el de más influencia en los primeros Bautistas de Irlanda, Thomas Patience.

No se sabe cuando nació Thomas Patience. Aparece por primera vez en un exilio a New England. En un principio apoyaba con alegría su ideología Congregacionalista, pero luego fue creciendo en descontento. Cuando la primera ley contra los Bautistas en New England fue puesta en 1644, Patience regresó a Inglaterra y se convirtió en asistente ministerial de William Kiffin, pastor de la congregación Bautista de Devonshire Square, en Londres.

En Londres, Patience se encontraba al centro del desarrollo Bautista. Junto con Kiffin, y representantes de otras seis congregaciones Bautistas, Patience firmó la confesión de fe de 1644. Kiffin y Patience también se involucraron en actividad misionera local, incluyendo una expedición a Kent en 1645, en la cual perdieron sus convertidos con los Bautistas Generales.

También encontraron oposición de parte de la élite Presbiteriana, quienes acusaron a Patience y Kiffin de actitud impropia con una candidata baptismal en Smithfield.

Pero los eventos movilizaron a Patience aún más. Cuando John Owen regresó de Irlanda, rogando por misioneros para la isla, Patience fue escogido por el Parlamento como uno de los seis ministros para ser enviados a Dublín.

En Irlanda, Patience llegó a Kilkenny en abril de 1650. Para 1651, había viajado a Waterford, donde presenció la conversión de su gobernador a la posición Bautista, luego fue a vivir a Dublín, donde fue pastor de una congregación establecida y fue capellán del cuñado de Oliver Cromwell. Mientras, la iglesia de Waterford eligió a Foster como su pastor, reuniéndose en una casa aislada.

Patience fue invitado a predicar a la Christ Church Cathedral – un clamor proveniente de las reuniones humildes de los hermanos Ingleses. En 1653 fue responsable de levantar la primera casa de reuniones bautistas en Irlanda, en Swift’s Alley, Dublín. Sin embargo, por abril de 1654, algunos colegas notaron que su congregación parecía disminuir. En ese mismo año, su único libro, “La Doctrina del Bautismo y la distinción de los pactos” (1654) fue publicado y Patience fue considerado como el más notable Calvinista defensor del bautismo de creyentes, una posición admitida incluso por sus enemigos.

El estatus personal de Patience fue establecido dentro de la comunidad Bautista, tomando una prominente posición en la vida civil irlandesa. Pero todo cambió en 1660, cuando Charles II fue restaurado al trono inglés.

Patience regresó a Inglaterra en 1660, y asumió el puesto de asistente pastoral de Henry Hinam en Bristol. En 1663 fue apresado por el alcalde de la ciudad, Sir John Knight, por predicación ilegal.

En 1666 regresó a Londres para trabajar como co-pastor con su anterior colega William Kiffin en la Iglesia Devonshire Square y fue instalado por Kiffin y Hanserd Knollys. Al paso de un mes, Patience falleció debido a la plaga, dejando a su viuda, Sarah, como única heredera. Pero había dejado un gran legado a la posteridad.

Patience al parecer había fundado la Iglesia Waterford y su influencia había dominado su vida inicial. Bajo su cuidado, la Iglesia Waterford lideró el camino en definir los límites históricos del movimiento Bautista a través de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda. Patience había ayudado a codificar el bautismo de creyentes en el movimiento de la primera confesión de fe. El definió a la iglesia local como una comunidad de creyentes bautizados. Y promovió la conexión cercana entre la hermandad Bautista de las islas Británicas – por que, en la iglesia de Waterford, se puso los fundamentos de las futuras asociaciones Bautistas.

El 1 de junio de 1653, la asociación irlandesa de iglesias Bautistas envío una carta desde Waterford a Londres. Fue firmada por Thomas Patience, y representó a una lista de diez congregaciones – Dublín, Waterford, Clonmel, Kilkenny, Cork, Limerick, Galway, Wexford, y Kerry, así como también una nueva obra en Carrickfergus en el norte.

La carta de Waterford fue acompañada por otros dos documentos, uno era un llamado a la oración y el otro un tratado abogando a que las iglesias bautistas se uniesen para observar un ayuno mensual. Las cartas no causaron directamente la formación de asociaciones que luego caracterizarían a la comunidad bautista, pero si causo que los líderes bautistas de Londres definieran que iglesias serian entendidas para tener compañerismo con ellas.

Tal vez lo mas importante, es que la carta que solicito a que los lideres de Londres empezaren una carta trimestral dirigida a las iglesias de irlanda describiendo su estado espiritual, que ellos pudiesen proveer una lista similar de hermandad en Inglaterra, Escocia y Gales, y que pudieran comisionar y sostener dos misioneros.

Al hacer estas propuestas, la iglesia de Waterford tomo un liderazgo nacional, y empezó un trabajo de importancia internacional.

De hace 350 años, mucho ha cambiado, pero la Iglesia Waterford aun mantiene su base de fe calvinista. Su membresía, la cual alcanzo su cenit a mediados del siglo 18, cuando 115 personas estaban registradas en ella, es aun pequeña. Pero el trabajo que inicio Patience ha permanecido.

En 1810, el pastor Benjamin Dickson murió en medio de un sermón respecto al juicio final. Luego en el siglo 19, el pastor Charles Hardcastle gano fama local por su servicio sacrificial hacia las personas de Waterford durante la hambruna de las papas. Su pastorado fue el más importante del siglo 19, pero a su muerte, en 1847, la membresía era solo de 20. Su reemplazo demoro seis semanas antes de regresar a Inglaterra. En 1861, el señor Wilshire renunció debido a la baja moral, pobres finanzas, y la poco prometedora naturaleza de la iglesia de Waterford cuando el avivamiento estaba arrasando en muchas otras partes de Irlanda. 150 años después, el avivamiento aun no llegaba. Desde mediados del siglo XIX, la membresía de la Iglesia continúa fluctuando entre los 10 y 44. Sin embargo el trabajo continúa, no con una sensación de fracaso, sino con la confianza puesta en un Dios que gobierna la historia de Su pueblo.

La historia de la Iglesia de Waterford nos alienta a creer que pequeñas hermandades pueden influenciar grandes movimientos, y que el dinero y el status no son necesarios para el desarrollo de influencias espirituales de larga duración. Enfatiza el poder de la palabra impresa en el desarrollo a largo plazo de la reforma Bíblica, y presenta un cuadro en movimiento de una hermandad local que mantiene sus convicciones reformadas por tres siglos y medio de problemas y desafíos.

Cuando nuestro Señor usa su ilustración de la semilla plantada en el terreno, no solo mostró que esta crecería y que se volvería el más grande de los árboles, también declaro que tendría que morir antes de ver la nueva vida. La marca de una verdadera iglesia, escribió Lutero, era que siempre existe bajo la cruz.

Las iglesias de Irlanda están llenas de cruces, aunque no todas ellas viven bajo una. Pero en la historia de esta pequeña hermandad, en ese pueblo intrascendente, es el cumplimiento de la promesa de nuestro Señor, YO EDIFICARE MI IGLESIA, incluso en la más oscura Irlanda.

Carlos Sanchez

Miembro de la Iglesia Bautista de Quilpue, Casa del Alfarero. Sirve en el Ministerio Centro de Literatura Cristiana en Valparaíso, Chile. Estudia en The North American Reformed Seminary. Casado con Vanessa Bustos y con dos hijos. Valentín y Ulises quien tiene autismo.

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