¿Qué es ser bautista?


Vivimos en tiempos de mucha confusión, donde los cristianos pueden creer lo que ellos quieran sin que nadie venga a “imponerles su verdad”. Quizás como nunca en la historia el cristianismo hay un montón de frases que circulan como “Dios te ama y tiene un plan maravilloso con tu vida”, “Quieres aceptar a Cristo”  “nadie debe juzgar a otro” “El amor une y la doctrina divide”, etc. que no son bíblicas pero son aceptadas sin ningún problema dentro de las congregaciones. Debido al enorme analfabetismo bíblico que tenemos dentro del cristianismo actual, hay un montón de falsas enseñanzas que no son cuestionadas ni desafiadas a partir de las Escrituras. Esto obviamente se debe a que los cristianos actuales NO CONOCEN LA BIBLIA.

 

En el pasado los bautistas fueron llamados el “pueblo del libro” porque ellos estudiaban constantemente las Escrituras. Pero lamentablemente hoy sabemos que la realidad es otra. Tenemos iglesias bautistas que promueven falsas doctrinas, tenemos iglesias bautistas que no saben porque son bautistas e incluso tenemos ¡Pastores bautistas que no pueden decir porque son bautistas!. Debemos decir que lamentablemente no solo los miembros son ignorantes en muchas áreas que las Escrituras enseñan con claridad, sino que también los mismos pastores ignoran cosas esenciales del cristianismo.

 

Ante este análisis poco alentador, la pretensión de estos breves escritos es poder responder a la pregunta ¿Qué es ser bautista? Y enfatizar cuales son los principios bautistas que no distinguen de las otras denominaciones cristianas. Con esto no estoy afirmando que los “bautistas” somos los únicos verdaderos creyentes, sino solamente apuntando a cuáles son las características que nos distinguen de los demás. Sin duda Dios tiene a su pueblo, a su iglesia, a sus escogidos repartidos por las diversas denominaciones cristianas en el mundo. Pero si Dios por su providencia divina nos ha puesto en la denominación bautista, es nuestra obligación aclarar que significa ser un bautista.

 

La Biblia como la única norma de fe y conducta

 

Este principio no es exclusivamente bautista, sino que todas las denominaciones cristianas afirman esto.[1] Esto quiere decir que todo lo que pensemos o hagamos, ya sea comunitariamente o individualmente debe regirse por las Escrituras. De este principio se deriva que creemos que “Toda la palabra de Dios es inspirada y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17) Entonces ya que la Biblia es suficiente para enseñarnos, redargüirnos, corregirnos, instruirnos en justicia y prepararnos para toda buena obra. Lo que más necesitamos como cristianos es que la Palabra de Dios sea predicada cada culto y leída por nosotros cada día.

 

Paradójicamente este principio que muchos bautistas afirman es solamente teórico. Ya que cuando se les confronta con alguna falsa enseñanza que ellos tienen, se excusan diciendo que solamente era para “aquella época” o que es una mala interpretación. Pero como bautistas deberíamos acudir a este principio que nos dice que solamente la Biblia es nuestra norma. Entonces como cristianos bautistas consecuentes con este principio debemos preguntarnos: Cuando somos parte de una congregación ¿Esta iglesia y sus prácticas están basadas en la Biblia? ¿Los pastores cumplen los requisitos bíblicos?  O cuando realizamos nuestros cultos ¿Lo hacemos conforme a la Biblia? ¿Hemos estudiado como debe ser un culto según las Escrituras o simplemente seguimos tradiciones humanas?  Cuando pensamos en nuestras oraciones debemos preguntarnos ¿Oramos como el Señor  nos enseño o simplemente nos acercamos a Dios a pedir para nuestros deleites? Cuando pensamos en el matrimonio ¿Estamos guiando nuestro matrimonio con los roles que Dios estableció en su palabra o simplemente lo estamos ignorando? ¿Estamos criando a nuestros hijos como Dios lo dijo en su palabra o los criamos según “en mi casa así me enseñaron”? ¿Estamos ayudando al prójimo como Jesús nos enseño en su palabra? ¿Estamos trabajando como Dios nos manda en su palabra? Todas estas preguntas y muchas más deben ser respondidas con la “única norma de fe y conducta” que tenemos que es la Biblia. Todas las iglesias afirman este principio pero realmente muy pocas son consecuentes con él. Todas las demás “características o distintivos bautistas” suponen que este principio.

 

Por tanto, ser un bautista es ser alguien que está comprometido de forma total con lo que la Biblia enseña. Si la sociedad enseña algo que es contrario a la Biblia, le creemos a la Biblia porque es la palabra de Dios. Si el Estado legisla algo contrario a la Biblia, le obedecemos a la Biblia porque es la palabra de Dios. Incluso si las “iglesias bautistas” enseñan algo contrario a la Biblia, le creemos a la Biblia porque solamente ella es la palabra de Dios. Esto va a ser importante entenderlo más adelante cuando veamos el antagonismo histórico que los bautistas hemos tenido con el Estado (Señorío de Cristo, El AT interpretado a la luz del Nuevo)

 

El bautismo de creyentes (adultos)

 

La iglesia católica romana sostiene que el bautismo es un sacramento  que infunde gracia y borra el pecado original.[2] Para ellos los niños deben ser bautizados. Las iglesias protestantes como los luteranos, anglicanos y presbiterianos sostienen que el bautismo es un sacramento y que los niños deben recibirlo. Esta es una diferencia esencial que los bautistas tenemos con la iglesia católica y las iglesias protestantes. Nosotros no creemos en el bautismo de infantes. Esta doctrina del bautismo de adultos fue una doctrina muy odiada por católicos y protestantes por igual y los bautistas fueron perseguidos en muchas ocasiones por ella. Las razones que damos para rechazar esta idea del bautismo de infantes son bíblicas.

 

Lo primero que como bautistas rechazamos es la idea de “sacramento”. La idea de sacramento proviene de “sagrado” y generalmente se le suele atribuir al bautismo algo “especial”[3]. Pero para nosotros esa idea es anti bíblica, porque jamás se presenta así en el nuevo testamento. El bautismo es una ordenanza dada por Dios y que todo creyente debe obedecer (Mt 28:19-20) pero no tiene nada especial o mágico como suponen los católicos romanos, sino que es un símbolo de la muerte y resurrección de Cristo (Rom 6:3-5).

 

En segundo lugar, no tenemos ningún ejemplo en el Nuevo testamento de niños bautizándose. Los que creen en esta doctrina generalmente usan pasajes donde no sale explícitamente el bautismo de niños y dicen que allí probablemente había niños (Hechos 2:39; 11.14; 16:14- 15, 27-33; 1 Cor 7:14) El problema con esa idea es que estos son “argumentos de silencio” esto quiere decir que no son claros y suelen forzar la Biblia. En cambio, lo que si tenemos claramente en la Biblia es bautismo de adultos (Mt 3:13-17; Hechos 2: 37-41; 8: 37-39; 9:18; 10: 47-48; 16.15) por tanto la Biblia nos enseña que los niños no deben ser bautizados.

 

En tercer lugar, el mandato de Jesús dice que debemos “ir y hacer discípulos a todas las naciones” (Mt 28:19) lo cual supone obviamente que quienes serán bautizados deben creer. ¿Cómo pueden creer los niños sino entienden que significa ser salvo o ser un discípulo de Jesús? No tenemos ningún discípulo “niño creyendo” en el nuevo testamento. Esto no significa que los niños no puedan creer, sino que simplemente no sabemos si pueden llegar a ser creyentes o no, por tanto no deben ser bautizados.

 

En cuarto lugar, el bautismo en el nuevo testamento es por inmersión. La palabra “bautismo” significa esencialmente “sumergir” por tanto este es el único modo adecuado de administrar el bautismo cristiano. Los ejemplos que tenemos en el Nuevo testamento apuntan a que todos los que se bautizaron se  sumergieron en las aguas y no solamente le rociaron un poco de agua (Mt 3:13-17; Hechos 8:37-39)

 

En quinto y último lugar, el bautismo tiene como símbolo  la unión en la muerte con Cristo y la resurrección con él para una nueva vida (Rom 6:3-5) Por eso, es que los bautistas enfatizan que el bautismo es un anuncio público de la fe cristiana al mundo. Para los bautistas el bautismo de adultos es lo que la Biblia enseña, y es importante porque creemos que todos los miembros que componen la iglesia tienen que haber creído en el Señor y haberse arrepentido de sus pecados. Esto obviamente no es posible si están incluidos niños dentro de la membrecía de la iglesia.[4]

 

La implicancia del bautismo de adultos es clave porque nosotros como bautistas nos aseguramos que todos los que van a ser parte de la iglesia sean realmente cristianos. Y como bautistas solíamos ser muy cuidadosos en eso, pero últimamente por la obsesión de los números y el “éxito rápido” las iglesias bautistas se han llenado de inconversos en la membrecía. Este problema ha sido lo que realmente ha estado matando a las “iglesias bautistas”. Considero que gran parte del problema tiene que ver con la famosa oración del pecador, que mantiene engañada a la gente sin llamarlas realmente al arrepentimiento y la fe. Escuche lo que dice Justo Anderson en su libro “Historia de los bautistas”:

 

“En el día de hoy, todo esto quiere decir que una congregación bautista insistirá en dos cosas antes de admitir a los nuevos miembros, a saber: primero, evidencias de una conversión genuina y personal, segundo que el nuevo creyente sea bautizado  bíblica y correctamente[5]

 

La otra ordenanza es la santa cena. Esta ordenanza fue instituida por Cristo (Mt 26:17-29; Mc 14:12-25; Luc 22:7-23: Jn 13:21-30) y  practicada en la iglesia primitiva (Hechos 2:42; 1 Cor 11:23-26) Entre los bautistas ha sido común que solamente se admiten en ella, a las personas que han sido bautizadas por inmersión, pero generalmente ha sido también parte del debate entre los 3 puntos de vista sobre la Cena (Cerrada, semi-cerrada- abierta)[6]. Pero el principio para los bautistas ha sido el mismo. Solamente lo que realmente ha anunciado su fe públicamente por medio del bautismo y han dado evidencias de una vida regenerada, deben participar en la cena. Esta ordenanza es llamada por la iglesia católica romana y las otras iglesias protestantes (Luterano, anglicano, presbiteriano) como sacramento.

 

El gobierno de la iglesia

 

Toda congregación tiene una forma de ser gobernada, guiada o administrada. Los católicos romanos tienen un gobierno jerárquico, en donde el papa como cabeza y los obispos subordinados al papa la gobiernan. Las iglesias protestantes también poseen un gobierno jerárquico donde la autoridad y la unidad de la iglesia se sostienen en manos de los obispos o el presbiterio. Pero para los bautistas, la autoridad la posee la iglesia local. (Mt 18:17-18; 1 Cor 5:4.5,13; 2 Cor 2: 6-8)

 

Por eso que los bautistas son autónomos e independientes  Esto significa que los bautistas no tienen un “poder centralizado” que tenga autoridad sobre todas las iglesias locales como el papa o un presbiterio. Sino que para las iglesias bautistas, la autoridad procede de los mismos miembros de la iglesia, y ellas se autogobiernan y auto sustentan por la providencia de Dios en su palabra. Los que se oponen a esta posición argumentan desde el capítulo 15 del libro de Hechos donde los apóstoles, ancianos y otros hermanos hicieron un concilio para resolver un problema doctrinal. Ellos creen que este pasaje es normativo (o sea es vigente) para nuestros tiempos y deberíamos tener un orden jerárquico que tenga la autoridad sobre las demás iglesias. Pero esta interpretación tiene dos serios problemas. El primero es que los apóstoles estaban involucrados en ese asunto, ¿Tenemos acaso hoy apóstoles con la autoridad de ponerse por sobre las iglesias? Por supuesto que no.  El segundo problema es que el libro de Hechos es un libro de transición entre el antiguo pacto y el nuevo pacto (narrativa histórica) esto quiere decir que no podemos sacar doctrina normativa de allí sin considerar eso. Por ejemplo ¿Deberíamos esperar otro pentecostés? (Hechos 2) ¿Deberíamos vender nuestras propiedades? (Hechos 2:43-47) ¿Deberíamos esperar señales y milagros como los Pedro y Juan? (Hechos 3.1-10) Todos los que usan el capitulo 15 como normativo, consideran que esto no debe ser normativo, lo cual es una contradicción. Entonces lo que los bautistas vemos en las Escrituras es que cada iglesia es independiente la una de la otra y hay actitud fraternal la una para la otra, pero ninguna tiene autoridad de una contra la otra.

 

Los bautistas creemos que la Biblia enseña que el gobierno de la iglesia debe ser el siguiente. Cada iglesia debe tener un grupo de ancianos (Hombres maduros Hechos 14:23; 20:17,28; Fil 1:1) estos ancianos deben cumplir con los requisitos bíblicos para ser ancianos (1 Tim 3:1-7; Tito 1:5-7) estos ancianos deben enseñar y guiar a la iglesia espiritualmente (1 Tim 5.17; 1 Pedro 5:1-4) y se deben tener 2 o 3 testigos para cualquier acusación que le haga (1 Tim 5.19). La iglesia igual debe tener diáconos (Hechos 6.1-6; Fil 1.1) estos también deben cumplir los requisitos bíblicos (1 Tim 1:8-13) ellos son los servidores oficiales de la iglesia. En cuanto a los miembros de la iglesia, todo miembro de la iglesia ha sido dotado por un don para servir a otros (1 Pedro 4.10) Dios ha dado dones y ministerios a su pueblo (Rom 12:4-8; 1 Cor 12:4-12) para el servicio y la edificación del cuerpo (Efe 4:12-14) Los miembros deben congregarse siempre (Hebreos 10.25) y exhortarse como hermanos (Rom 12:9-13; 1 Tes 5.11)  y practicar la disciplina de la iglesia cuando sea necesaria (Mt 18:17-20; 1 Cor 5:1-13)

 

Creo que el sistema bautista de gobierno es el más bíblico y qué través de la historia se ha manifestado por medio de la predicación del evangelio. En los otros sistemas para poder “plantar” “sembrar” o formar una iglesia, necesitas autorización del “papa, obispos o del presbiterio” pero en el caso bautista no es así, porque cada iglesia es independiente. Por ejemplo John Bunyan estuvo detenido por 12 años por predicar sin licencia. Pero por supuesto eso no lo detuvo a seguir predicando.  Estuvo predicando siempre igual desde la cárcel. Los bautistas no necesitamos autorización sino solamente la autoridad dada por Dios de ir y predicar el evangelio.

 

Una crítica a la cual podemos poner atención sobre el sistema de gobierno congregacional es que a veces la “congregación” pasa a ser demasiado absoluta en temas y ellos deciden todo, incluso cosas anti bíblicas (Lo cual es un error). Otro mal que también puede pasar es cuando la iglesia es independiente sin relacionarse con ninguna otra iglesia, alejándose del deseo del Señor de mantener la unidad cristiana fraternalmente (Juan 17:20-26) Por tanto aunque somos independientes como iglesia, debemos buscar la asociación y confraternidad con otras iglesias, porque esa es la voluntad de Dios.

 

Separación de la iglesia y el Estado

 

Esta doctrina, aunque hoy en día la mayoría los cristianos la cree, es por excelencia una doctrina bautista. Justo Anderson enumera los 4 puntos de vista que ha existido en el cristianismo respecto a esto[7]. El primer punto de vista es el del Imperio romano. En este punto de vista el Estado y la iglesia son vistos como enemigos. El Estado en un enemigo que persigue y quiere destruir a la iglesia. En cada Estado totalitario se ha manifestado este punto de vista. El segundo punto de vista es el punto de vista católico romano, en donde la iglesia debe dirigir al Estado. Esta práctica fue vista especialmente en la edad media donde los reyes tenían que someterse al papa en todas sus decisiones. El tercer punto de vista es el punto de vista erastiano. El nombre procede de un teólogo suizo llamado Thomas Erastus el cual propuso esta idea. Este punto de vista sostiene que el estado debe gobernar a la iglesia. Esto fue practicado de forma parcial o completa por las iglesias protestantes clásicas como anglicanos, luteranos y presbiterianos. Ellos hicieron “iglesias nacionales” donde se les perseguía a los “disidentes” como bautistas o puritanos por ejemplo. Y el cuarto punto de vista, es el punto de vista bautista (o anabautista) el cual sostiene la separación entre Iglesia y Estado. La argumentación bíblica para este punto de vista es la siguiente. Dios tiene la autoridad sobre todo, por tanto el señorío de toda la creación es de Cristo y de él procede toda autoridad (Mt 28:18; Efe 1:21-23; Col 1:15-20) Dios tiene un reino es espiritual (Jn 18:36) manifestado en su iglesia (Mt 16:18-19) y el hombre es pecaminoso (Rom 3:23) Por tanto toda autoridad de Estado del hombre es temporal y limitada.

 

Las Escrituras nos enseñan que debemos someternos a las autoridades (Rom 13:1-7: 1 Pedro 2:13-14) Ahora fíjense que la única tarea que tiene el gobierno según las Escrituras es la “seguridad” de la nación (Rom 13:3-4; 1 Pedro 2:14) en ninguna parte se nos dice que debe “gobernar la iglesia” o “imponernos su filosofía”. A cada cual debemos darle su parte “Al Cesar lo de Cesar y a Dios lo de Dios (Mt 22:21) pero jamás olvidar que toda autoridad proviene de Dios (Jn 19:11) Nosotros debemos orar por ello para que nos dejen en libertad de predicar (1 Timoteo 2:1-2) El sometimiento a las autoridades es condicional y no absoluto. Pues si ellos obligan hacer algo contrario a las Escrituras no debemos someternos (Hechos 4:19; 5:29)

Esta doctrina es esencialmente bautista porque la historia de la iglesia nos muestra que los bautistas defendieron esta doctrina tanto de los católicos romanos como de los protestantes. Y debido a eso fueron perseguidos por ambos. Un maravilloso ejemplo lo vemos en un bautista llamado Rogelio Williams. Él era un bautista ingles que estableció una de las primeras iglesias en Estados Unidos, pero es famoso porque fundo el estado de Providence (Providencia, actual Rhode Island) donde permitió la libertad de creencia de todo tipo, judíos, cristianos, turcos, paganos. En todos los otros Estados eras perseguidos por los anglicanos, presbiterianos, luteranos o católicos romanos por tus creencias, pero en el Estado de Providencia no. ¡Así fue en la mayoría de la historia bautista! Un dato interesante aquí puede ser el tema de la revolución norteamericana contra el Estado británico que le impuso mayores impuestos. Entonces los norteamericanos se rebelaron contra ellos. Algunos pensaron (y piensan) que esta revolución fue pecaminosa porque no se sometieron al rey británico, pero otros piensan que es una rebelión valida contra la opresión del gobierno. La respuesta a esta revolución depende de cómo uno entienda esta relación iglesia-estado.

 

Las aplicaciones prácticas de esta creencia bautista, puede ser muchas, pero veamos solo algunas. Creemos que solamente Dios es la autoridad absoluta y que solamente a él debemos autoridad absoluta, no al Estado. Sin embargo nos sometemos a él, siempre y cuando él no promueva algo contrario a las Escrituras. Creemos que tanto la iglesia como el Estado no se deben mezclar, pues Dios estableció claramente el área de uno y lo otro. Entonces la iglesia no debe buscar mezclarse con la política partidista (Lo cual no significa que seamos apolíticos). Sin embargo, es licito para un cristiano si ha sido llamado por Dios a participar de ello, debe hacerlo (José, Daniel). Hay cosas que históricamente como bautistas no creíamos para nada, pero al parecer hoy en día estamos creyendo. La idea de que el Estado nos debe ayudar como iglesias (ya sea a cualquier cosa) la idea de que por medio del Estado podremos ayudar al mundo. El problema con esa visión es que la Biblia no enseña un Estado “solidario”, la tarea del Estado es limitada a la seguridad y nada más. Los bautistas jamás han confiado en el Estado salvador (Bienestar) como se ve hoy en día. A mí eso me parece lamentable.

 

Libertad de conciencia, libertad religiosa

 

Estos dos nombres se han usado para explicar este principio que ha sido nuevamente, esencialmente bautista. Este principio deriva un poco del principio anterior de separación iglesia y Estado porque nadie puede “atar tu conciencia”, cada cual es libre y responsable de lo que su conciencia le dicta. Una de las cosas impresionantes es que los bautistas jamás han impuesto su creencia a otros sino que simplemente buscar persuadir a otros (como vimos en el ejemplo de Rogelio Williams) Para los bautistas libertad de conciencia significa libertad para creer (conciencia) culto (adorar) propagar (prensa, radio). Recuerden que esto no existía realmente en las naciones “católicas” o “protestantes”. La influencia de este principio fue bautista (Base de la democracia y “derechos humanos”). La libertad de conciencia está arraigada al ser humano porque somos imagen de Dios (Gen 1:26-27) todo hombre es un ser moral e individual  y su conciencia le dicta lo que Dios puso en su corazón (Rom 2: 14-16) nadie puede obligar a otro ya sea por medio del Estado o la autoridad eclesiástica a creer, la creencia y la respuesta a la fe, debe ser voluntaria.

La libertad de conciencia se ejercita en la comunidad. Es obvio que no vivimos aislados, sino que vivimos en comunidad, por tanto cada cual libremente debe ejercer su libertad. Esta libertad se ejerce siempre y cuando no atente contra la libertad de otras personas. Ese es el sentido de los 6 mandamientos finales (Éxodo 20:12-17; Mt 22:39)

La libertad gobernada y motivada por el amor cristiano. Esto significa que tenemos nuestra relación con el Señor  y tenemos el poder del Espíritu Santo en nosotros para hacer el bien a la sociedad. Como cristianos tenemos la obligación de predicar el evangelio a toda criatura y hacer el bien en todo lo posible, ya sea visitando cárceles, hospitales, ayudando a los pobres, viudas, etc. la libertad cristiana es para hacer el bien a todos.

 


[1] Me refiero a todas las  iglesias que provienen de la reforma, que se llaman protestantes (Luterana, Anglicana, Presbiteriana) y la que provienen de los movimientos evangélicos (Bautista, Metodista, Pentecostal) menos la iglesia católica romana.

[2] Esto quiere decir que es una “obra” de salvación http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p2s2c1a1_sp.html

[3]  http://etimologias.dechile.net/?sacramento. Rechazamos la idea de sacramento porque bíblicamente no es llamado así, la definición más clásica es “sagrado momento”.

 

[4] Ser parte de la membrecía significa a ser parte oficial de una iglesia local. No significa que los niños no puedan venir a la iglesia.

[5] Historia de los bautistas. Justo Anderson. Pág. 47.

[6] https://evangelio.wordpress.com/2014/08/13/la-cena-del-seor-abierta-o-cerrada/. http://iglesiabautistajesusespaz.blogspot.cl/2015/12/la-cena-del-senor-debe-ser-cerrada.html

[7] Historia de los bautistas. Justo Anderson. Pág. 69.

Daniel

Pastor de la Iglesia Bautista Reformada de Valparaíso. Egresado del Seminario Teológico Bautista de Santiago. Casado con Ester Riquelme.

2 comentarios

  • Manuel Leiva
    13 diciembre, 2016 at 11:28 am

    Interesante página pero sería bueno que cada artículo publicado pueda llevar el nombre de su autor o de quien lo adaptó si fue tomado de otra fuente. Por otro lado quisiera saber si son ¿son bautistas de la Ubach? ¿bautistas de la Misión Chilena? felicitaciones por su página y por su deseo de contribuir a la identidad bautista.

    • Franco
      Franco
      13 diciembre, 2016 at 1:02 pm

      Hola! gracias por su comentario.
      Todos los artículos traducidos o que proceden de otros sitios tienen sus respectivas referencias (ya sea con un numero entre [] al lado del titulo, o con la leyenda “Traducido desde …” los cuales le llevan a la fuente.
      Además de ellos todos tienen al final, el autor o traductor del articulo, sobre los comentarios.
      La página es administrada por miembros de distintas congregaciones bautistas que pertenecen a UBACH, pero la página es independiente de esta organización. Además de ello contamos con colaboradores que comparten nuestra fe y el deseo de contribuir a la identidad Bautista.
      Espero hayan sido resueltas todas sus dudas.
      Saludos!

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