La Escuela Dominical – La Voz Bautista


«Los que siembran con lágrimas
con regocijo segarán. Irá andando
y llorando el que lleva la preciosa simiente,
mas volverá a venir con regocijo
trayendo sus gravillas.»

La siembra espiritual se asemeja en mucho a la siembra material. En todo el sur de Chile hubo mala cosecha este año y hay lamentos por todas partes, pero, como de costumbre, se hecho toda la culpa sobre Dios. Se dice que hubo lluvias en noviembre y que hubo heladas muy tardías, pero ¿tiene Dios toda la culpa? ¿Estaban acaso los terrenos bien cultivados y abonados? ¿Y la semilla era selecta y sin mezclas de cosas extrañas? Leí el otro día un escrito por un agrónomo diciendo que los agricultores del sur de Chile tienen que seleccionar sus semillas y cultivar mejor sus terrenos sino pronto no tendrán cosecha alguna. Acostumbrados a rozar y sembrar les será duro ahora a los agricultores cambiar el sistema pero la merma, cada vez más marcada en la cosecha, les enseñará la necesidad de hacerlo.

Se dijo en nuestra última convención que antes, con tres predicadores, hubo más conversiones y bautismos, que ahora con catorce ¿Por qué? ¿Predicaban antes mejor que ahora? No lo creo pero ¿Por qué pues? Pasa en lo espiritual lo que pasa en lo material. Hemos pasado el tiempo de roce. Hay que desmontar y labrar bien los terrenos sino habrá cosecha. La Escuela Dominical proporciona a la iglesia su mejor oportunidad y medio de cultivar la vida espiritual y sembrar la selecta semilla de la palabra de Dios en los corazones de los alumnos. Pero esto requiere mucho trabajo y la eterna cuestión es quienes lo harán. Los que tienen el espíritu de sacrificio y determinación, los dos requisitos para hacer instructores buenos. La Escuela Dominical es un éxito o fracaso según los instructores que tenga. Las palabras que encabezan estas líneas describen el trabajo del maestro en la Escuela Dominical. Trabajo duro y de larga espera, pero siempre hay una espera entre la siembra y la cosecha. Después de sembrar viene el invierno y todo parece muerto, pero la primavera viene y los sembrados se ponen verdes y después dorados. Siembra, mi hermano, en la Escuela Dominical la preciosa simiente y verás que lo que el Señor dice, es la verdad. “El reino de Dios es como si un hombre echa simiente en la tierra y duerme y se levanta de noche y de día y la simiente brota y crece como él no sabe”.

 

Este artículo fue extraído del ejemplar de La Voz Bautista de Mayo de 1922.

Daniel

Pastor de la Iglesia Bautista Reformada de Valparaíso. Egresado del Seminario Teológico Bautista de Santiago. Casado con Ester Riquelme y padre de Maite.

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