Se piensa que la primera Iglesia Bautista General fue fundada alrededor de 1608 o 1609. Su principal fundador fue John Smyth y se encontraba en Holanda. La historia de Smyth comienza en Inglaterra, donde fue ordenado sacerdote anglicano en 1594. Poco después de su ordenación, su celo lo llevó a prisión por negarse a ajustarse a las enseñanzas y prácticas de la Iglesia de Inglaterra. Era un hombre franco que desafiaba a los demás con rapidez sobre sus creencias, pero que cambiaba sus posiciones con la misma rapidez con la que cambiaba su propia teología personal. Smyth luchaba continuamente contra la Iglesia de Inglaterra hasta que se hizo evidente que ya no podía permanecer en comunión con esta iglesia. Por lo tanto, finalmente se separó totalmente de ellos y se convirtió en un “Separatista”.

En 1609, Smyth, junto con un grupo en Holanda, llegó a creer en el bautismo de los creyentes (a diferencia del bautismo infantil que era la norma en ese momento) y se unieron para formar la primera iglesia “bautista”. Al principio, Smyth estaba de acuerdo con la posición típica de la iglesia ortodoxa; pero a medida que pasaba el tiempo, como era típico, comenzó a cambiar sus posiciones. Primero, Smyth insistió en que la verdadera adoración era desde el corazón y que cualquier forma de leer de un libro en adoración era una invención del hombre pecador. La oración, el canto y la predicación deben ser completamente espontáneos. Llegó tan lejos con esta mentalidad que no permitió la lectura de la Biblia durante la adoración “ya que consideraba que las traducciones de la Escritura al inglés eran algo menos que la palabra directa de Dios”. En segundo lugar, Smyth introdujo un doble liderazgo eclesiástico, el de Pastor y Diácono. Esto contrastaba con la triple dirección Reformada de Pastor-Anciano, Ancianos Laicos y Diáconos.

En tercer lugar, con su nueva posición sobre el bautismo, surgió una preocupación completamente nueva para estos “Bautistas”. Habiendo sido bautizados cuando eran bebés, todos se dieron cuenta de que tendrían que ser re bautizados. Como no había otro ministro que administrara el bautismo, Smyth se bautizó a sí mismo y luego procedió a bautizar a su rebaño. Una nota interesante en este punto que debe tenerse en cuenta es que el modo de bautismo utilizado fue el de verter, ya que la inmersión no se convertiría en el estándar hasta la próxima generación.  Antes de su muerte, como parece característico de Smyth, abandonó sus puntos de vista bautistas y comenzó a tratar de llevar a su rebaño a la iglesia menonita.  Aunque murió antes de que esto sucediera, la mayoría de su congregación se unió a la iglesia menonita después de su muerte.

 

Traductor: Daniel Valladares

 

Articulo Original

John Smith