«Jesús en Su primer sermón durante Su ministerio dijo: ‘Porque estrecha es la Puerta, y angosto el Camino que lleva a la vida eterna, y pocos son los que la hayan’. El mismo en otra parte dice: ‘Yo Soy la Puerta’. Hay muchas personas que han procurado y procuran entrar por esta Puerta y no pueden; algunos alcanzan a poner sus pies sobre el umbral, otros tienen la cabeza adentro, otros una mano, otros casi todo el cuerpo y no pueden pasar más adentro. ¿Por qué? Porque Jesús ha dicho: ‘que es tan estrecha que apurada cabe la persona solita’. Muchos quieren entrar con ligaduras a los lados, sobre sus espaldas, sobre su cabeza, de esta manera es imposible que puedan hacerlo… Nosotros cristianos evangélicos, ¿qué estamos haciendo por ellas? Temo que muy poco; deberíamos pensar más en ellas, formar un plan para ganarlas por medio de la ayuda de Cristo, y así podremos hacer que estas almas puedan desligarse de sus ataduras, que les son estorbos para pasar la Puerta estrecha» (Página 11).

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