El Bautismo Infantil y El Principio Regulador del Culto – Fred Malone – Parte II


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PRIMERA PARTE

¿Qué es lo que el principio regulador tiene que ver con el Bautismo Infantil?

El bautismo infantil viola el principio regulador del culto. El bautismo es uno de los sacramentos que fueron “instituidos por Cristo”. Así, él es regulado por Dios, limitado por su voluntad revelada y prescrito por la Sagrada Escritura. Esta regulación se extiende a los sujetos del Bautismo. ¿Quién debe ser bautizado? ¿Cómo deben ser bautizados? ¿Por qué deben ser bautizados? Para responder estas preguntas, debemos hacer una pregunta más básica: ¿Qué fue instituido por Cristo?

La institución de Cristo del Bautismo, en su modo, significado y sujeto debe ser regulado por la Palabra de Dios. Sin embargo, como los Bautistas y Paidobautistas concuerdan, los únicos sujetos del bautismo que pueden ser determinados por la Escritura son los discípulos profesos. Los bebes se incluyen “por la buena y necesaria consecuencia”, es decir, por una adición normativa que nunca se ordena en la Biblia. La práctica de bautizar bebes viola el principio regulador.

Por increíble que parezca, el apologista Paidobautista, Pierre Marcel, en verdad afirma que Dios solo nos da instrucciones generales sobre la doctrina del bautismo y luego lo deja para que nosotros determinemos su aplicación práctica a los niños. Esto se hace, según él, por “principios normativos”. El compara la práctica del bautismo infantil al trabajo de aplicación en la predicación. Esta es una comparación totalmente inadecuada cuando se considera la inclusión de los sacramentos en la Confesión de Westminster, bajo el principio regulador del culto. Marcel escribe:

“La iglesia nunca se limita solo al pie de la letra, pero, trabajando a partir de los datos de las Escritura y bajo el control del Espíritu Santo, afirma principios normativos y elabora las consecuencias y aplicaciones que hacen del desarrollo de su vida posible y eficaz. Si no fuera así, el ejercicio del ministerio pastoral, la curación de las almas, la predicación, la disciplina, y así sucesivamente, sería absolutamente imposible. Así es como la iglesia hace cuando pasa de un bautismo de adultos al niño. Las Escritura da instrucciones generales sobre el bautismo, su significado y valor, y la iglesia lo aplica concretamente en la vida. Si la Escritura atribuye a hijos de creyentes el goce de los mismos privilegios que son experimentados por aquellos que están en edad de confesar su fe, y una vez que en ningún lugar hace mención de un ministerio bautismal que debería haber sido aplicados a los adultos nacidos de padres Cristianos, se dice lo suficiente sobre este punto, sin la necesidad de haber prescrito literalmente el bautismo de infantes”

Es sorprendente que Marcel admite que el bautismo de infantes es practicado sobre “principios normativos” y, por tanto no necesita ser prescrito literalmente por las Escrituras. Esta es claramente una aplicación del principio normativo, y no del regulador, al sacramento “instituido por Cristo”. Es aún más sorprendente ver como utiliza la falta de instrucción bíblica acerca del bautismo de adultos que nacieron de padres Cristianos. El hace de esos hijos adultos de creyentes una clase especial, y, a continuación, cita el silencio de la Biblia sobre el bautismo de estos para justificar el bautismo de infantes.

No es verdad que la Escritura no se pronuncia sobre el Bautismo de “adultos nacidos de padres Cristianos”. Ellos, juntos con adultos nacidos de padres no cristianos”, así como hombres y mujeres, niños y niñas de todas las edades son mandados por el Señor, a través de las Escrituras, a arrepentirse y creer en el Evangelio. Aquellos que lo hacen, independientemente de sus orígenes, deben, como los creyentes del Nuevo Testamento del primer siglo, ser bautizados (Hechos 2:41)

Hacer de los hijos adultos de creyentes una clase especial, y a continuación, unirlo con el silencio de las Escrituras acerca de ellos con su silencio sobre el bautismo infantil es absurdo. Este tipo de pensamiento puede llevarnos a cualquier lugar, incluso de vuelta a los siete sacramentos del Catolicismo Romano. Después de todo, la Biblia es más silenciosa sobre el Bautismo infantil que sobre la administración de la extremaunción.

Una cuestión fundamental permanece: Si Cristo no llego a instituir el bautismo infantil, ¿Cómo puede ser, en el lenguaje de la confesión, un sacramento instituido por Cristo? La explicación de Marcel sobre el bautismo infantil en “principios normativos” constituye una afirmación paidobautista de lo que se ha mantenido en este artículo, que el bautismo infantil es una violación del principio regulador del culto y se basa en el principio normativo.

Cuando Dios instituyó la circuncisión Él fue muy específico al identificar a sus sujetos. Es por eso que los bebes eran circuncidados. Esto está de acuerdo con el principio regulador. Ahora, en la época del Nuevo Testamento, debemos asumir que el principio regulador sobre los sujetos de los sacramentos “Instituidos por Cristo” (Bautismo y Cena del Señor), limitados por la voluntad revelada de Dios y prescritos por las Sagradas Escrituras ¿acaso deberían dejarse a nuestra aplicación como si fuese una circunstancia no mandada del culto? Si las palabras no significan nada, obviamente no. De acuerdo con el principio regulador, los únicos sujetos del bautismo “Instituidos por Cristo” y mandado en las Sagradas Escrituras son los discípulos.

Estoy convencido de que la “buena y necesaria consecuencia” que establece el bautismo infantil, abrió las puertas a otras dificultades dentro del mundo Cristiano Reformado Evangélico. La teonomia, la paidocomunion y, más recientemente, aplicaciones establecidas del principio regulador del culto que en verdad se convirtieron al principio de la época, son tres ejemplos. ¿O puede ser que el bautismo infantil siempre se ha basado en el principio normativo, en lugar que el regulador? Esta es mi conclusión. Tal vez todos nosotros, los Presbiterianos y Bautistas, de igual manera, necesitamos comprometernos con el principio regulador del culto basado en la Biblia y seguirle donde nos conduzca.

Ni Bautistas ni Paidobautistas tienen un rincón de la verdad. Ambos necesitamos examinar nuestras creencias y practicas a la luz de la Palabra de Dios. La herencia que compartimos en la Reforma Protestante nos recuerda que la iglesia debe ser “reformada y siempre reformándose de acuerdo a la Palabra de Dios” ¿Por qué hacemos lo que hacemos en el culto? ¿Cómo deben observarse los sacramentos de la iglesia? ¿Qué dice la Palabra específicamente sobre los sujetos del bautismo? Estas preguntas deben responderse a partir de la Biblia. Este ejercicio será benéfico para todos los hijos de Dios. Además, debe hacernos cautelosos, para que no violemos el culto bíblicamente regulado, por la incorporación de prácticas no mandadas, no instituidas, no reveladas y no prescritas.

 

Dr. Fred Malone es el pastor de la Primera Iglesia Bautista, Clinton, Louisiana. El recibió el grado de maestría en divinidades por “Reformed Theological Seminary” y PHD por “Southwestern Baptist Theological Seminary”. Dr Malone también sirve como administrador de “Southern Baptist Theological Seminary”

Daniel

Pastor de la Iglesia Bautista Reformada de Valparaíso. Egresado del Seminario Teológico Bautista de Santiago. Casado con Ester Riquelme.

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