¿Qué es la Impasibilidad? – James Renihan


Definiendo un atributo olvidado

James M. Renihan – 27 de marzo de 2019 – Volumen 9, Edición 1

 

La doctrina de la Impasibilidad Divina es una antigua creencia cristiana, confesada a lo largo de la larga historia de la Iglesia, pero a menudo malinterpretada o rechazada hoy en día. Refleja el teísmo cristiano clásico, y su importancia es bien conocida por los teólogos y ha sido establecida durante siglos. Está profundamente arraigada en la tradición cristiana y confesada por todas las principales iglesias protestantes inglesas, tanto los 42 artículos de la Iglesia de Inglaterra de 1552 como su revisión de 1563 conocida como los 39 artículos; la Confesión de Fe de Westminster de 1647; la Declaración de las Iglesias Congregacionalistas inglesas de Savoy de 1658 y la Segunda Confesión de los Bautistas de Londres de 1677/89, (reimpresa en Estados Unidos con dos adiciones en 1742 como la Confesión de Filadelfia). Y sin embargo, en los últimos 150 años ésta enseñanza ha sido criticada, modificada y rechazada, de modo que hoy en día es una doctrina impopular entre los teólogos evangélicos.

 

Impasibilidad con una i

Antes de comenzar nuestro breve estudio, debemos tomar nota de dos cosas. En primer lugar, dado que la palabra puede confundirse fácilmente con un homófono similar, debemos hablar brevemente sobre la ortografía del término. La palabra teológica es impasibilidad (con una i en el medio), no impasabilidad (con una a en el medio). Esto último quizás se refiera al problema de que su Fiat 500 pueda haber adelantado a un Corvette en una carretera, o a una carretera inundada e intransitable después de una fuerte tormenta, o quizás al punto muerto alcanzado debido a la incapacidad de ambas partes para concluir una negociación. Pero no se refiere a nuestra doctrina.

Segundo y más importante, debemos recordar que cualquier examinación de Dios y la enseñanza acerca de Él registrada en las Escrituras debe ser hecha en el contexto de la devoción. Las palabras de Levítico 10:3 proveen el contexto para nuestro estudio: «Por los que a Mí se acercan, deben considerarme como santo; y ante todo el pueblo debo ser glorificado.» Nuestras discusiones de teología deben continuar en este contexto.

 

El Camino de la Negación y el Camino de la Eminencia

La impasibilidad puede definirse de esta manera: «Dios no experimenta cambios emocionales ya sean desde su interior mismo o que sea afectado por su relación con la creación.» (1) «Es un complemento necesario de la doctrina de la inmutabilidad divina, que expresa el hecho de que Dios es inmutable en su esencia o en su ser, y en sus actos exteriores en el mundo.

Los teólogos cristianos reconocen que hay una distinción fundamental entre el Creador y la criatura. Sólo Dios tiene vida e inmortalidad. No necesita a nadie y es la perfección misma. Nosotros no somos así. Los seres humanos son seres dependientes, que dependen de él para la vida y también todas las cosas. Por esta razón, los teólogos cristianos han reconocido que es más fácil decir lo que Dios no es que lo que es. Esto se ha llamado el Camino o Vía de la Negación. La impasibilidad es una de las muchas negaciones. Así como Dios es infinito -no finito, no mortal-, no sujeto a la mortalidad, incomprensible -más allá de nuestra capacidad de comprensión e inmutable-, no cambiable, así también Dios es impasible. No está sujeto a las pasiones.

Por otro lado, al hacer afirmaciones positivas sobre Dios, nuestros maestros han expresado el Camino o Vía de la Eminencia. Este principio nos enseña que cuando se nos describe a Dios en términos de virtudes humanas, reconocemos que esas virtudes existen originalmente, eternamente, esencialmente y perfectamente (es decir, eminentemente) en Dios. Puesto que es infinito, eterno e inmutable en su ser, El es perfecto en todo lo que es. Su amor, misericordia, justicia, etc. son virtudes infinitas, eternas e inmutables. Nuestro problema es que olvidamos esta verdad básica e imputamos las características humanas a Dios. Esta es la raíz de las excepciones modernas a la doctrina cristiana histórica. Convierte a Dios en la imagen de la humanidad. Dios es amor; amor divino, amor infinito, eterno e inmutable. Su amor no aumenta ni disminuye, es lo que es.

 

Sin pasiones

Una de las declaraciones más famosas de esta doctrina puede encontrarse en la Confesión de Fe de Westminster. En su capítulo 2 leemos,

 

No hay más que un solo Dios vivo y verdadero que es infinito en Ser y Perfección, un Espíritu purísimo, invisible, sin cuerpo, sin partes ni pasiones, inmutable, inmenso, eterno, incomprensible, todopoderoso, sapientísimo, santísimo, el más absoluto…..

 

La frase «sin… pasiones» se refiere a la doctrina de la impasibilidad divina. Ha sido constantemente confesado por los cristianos a través de los siglos. En el momento de la Reforma, la Iglesia de Inglaterra declaró en 1552 y 1563 en sus 42 Artículos y 39 Artículos que,

    No hay más que un solo Dios vivo y verdadero, y él es eterno sin cuerpo, partes o pasiones, de infinito poder, sabiduría y bondad, el hacedor y preservador de todas las cosas visibles e invisibles.

 

Los artículos irlandeses de 1615 siguieron el ejemplo en palabras casi idénticas, y las grandes confesiones puritanas continuaron esta trayectoria. Estos documentos confesionales establecen una tradición de la doctrina de Dios que incorpora específicamente la doctrina de la impasibilidad divina[2], componente necesario del teísmo cristiano clásico. Herman Bavinck dijo,

Aquellos que predican cualquier cambio en Dios, ya sea con respecto a su esencia, conocimiento o voluntad, disminuyen todos sus atributos: independencia, simplicidad, eternidad, omnisciencia y omnipotencia. Esto le quita a Dios su naturaleza divina, y a la religión su fundamento firme y su consuelo asegurado[3].

 

Expresiones de efecto, no de afecto.

Negar la doctrina de la impasibilidad divina es abrir la puerta a la herejía. En el siglo XVII, esto fue expresado por un grupo de personas conocidas como socinianos. John Owen les respondió:

Pregunta. ¿No hay, según el tenor perpetuo de las Escrituras, afectos y pasiones en Dios, como la ira, la furia, la cólera, la ira, el amor, el odio, la misericordia, la gracia, los celos, el arrepentimiento, el dolor, la alegría, el temor? Sobre lo que él [el oponente sociniano de Owen, John Biddle] se esfuerza por hacer que las Escrituras determinen en lo afirmativo…..A todo lo que me parece, donde estas cosas están en la Escritura atribuidas apropiadamente a Dios, denota tales afectos y pasiones en él como los que hay en nosotros, que se llaman así, o donde se le asignan, y hablaba de él Metafóricamente, sólo en referencia a sus obras externas y dispensaciones, correspondiente y respondiendo a los actos de los hombres, en quienes tales afectos están, y bajo el poder de los cuales están en esos actos. Si se afirman estos últimos, entonces como tal una atribución de ellos a Dios, es eminentemente consistente con todas sus infinitas Perfecciones, y Bienaventuranzas, así que no puede haber diferencia entre esta pregunta y las respuestas dadas a la misma; todos los hombres reconocen fácilmente, que en este sentido la Escritura atribuye todos los afectos mencionados a Dios[4].

Aquí, Owen busca emplear el Camino de la Eminencia. Mientras que las Escrituras en algunos lugares parecen atribuir emociones a Dios, debemos mirar más allá del lenguaje humano a las perfecciones que significan. Por ejemplo, el amor está en Dios como una perfección eterna, no como una pasión producida por el encuentro con la criatura. Los teólogos han dicho a menudo que cuando se describe a Dios en el lenguaje de las emociones humanas, estas son expresiones de efecto, no de afecto. En otras palabras, estamos leyendo acerca de los efectos que Dios nos hace experimentar de sí mismo, no los efectos que hemos causado que Dios experimente en sí mismo. Si leemos de ellos de la misma manera que experimentamos las pasiones y afectos humanos, disminuimos a Dios, haciéndolo sólo una versión más grande de nosotros mismos.

 

No juegues con Él.

Más recientemente, Clark Pinnock escribió,

La impasibilidad es sin duda el talón de Aquiles del pensamiento convencional. Era tan evidente para nuestros antepasados como incuestionable para nosotros, pero tan pronto como uno juega con él, el edificio tiembla[5].

Pinnock, quien negó la impasibilidad y se convirtió en un defensor del Teísmo Abierto, reconoce que repudiar la impasibilidad requiere una revisión completa de la doctrina cristiana clásica! La impasibilidad Divina debe mantenerse, o la iglesia perderá su identidad.

Escribiendo hace casi 340 años, el gran puritano John Owen podía decir de la doctrina de la impasibilidad divina:

Todos están de acuerdo en que esas expresiones de «arrepentimiento, «aflicción» y similares son figurativas, en las que no se pretende que esas palabras signifiquen en las naturalezas creadas, sino sólo un acontecimiento de cosas como las que proceden de tales afectos»[6].

Es nuestra oración es que estas palabras puedan ser escritas de nuevo hoy.

 

Notas finales

[1] Samuel D. Renihan, God Without Passions: A Primer (Palmdale: RBAP, 2015) 19.

[2] Algunas partes de este articulo han sido tomadas de “The Doctrine of Divine Impassibility: “Pre-Reformation through Seventeenth-Century England” in Ronald S. Baines, Richard C. Barcellos, James P. Butler, Stefan T. Lindblad and James M. Renihan, Confessing the Impassible God (Palmdale: RBAP, 2015).

[3] Herman Bavinck, Reformed Dogmatics, gen. ed. John Bolt, trans. John Vriend, 4 vols. (Grand Rapids: Baker Academic, 2003-2008), 2:158.

[4] John Owen, Vindiciae Evangelicae Or, The Mystery of the Gospel Vindicated, and Socinianisme Examined (Oxford: Printed by Leon. Lichfield, 1655), 73. Esta página está numerada de manera erronea en el original. Las palabras son del original.

[5] Clark H. Pinnock, Most Moved Mover: A Theology of God’s Openness (Carlisle: Paternoster, 2001), 77.

[6] John Owen, The Works of John Owen, 23 vols. (Edinburgh; Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1965-1991), 21:257, enfasis añadido.

 

 

James M. Renihan

James Renihan (PhD) es Presidente del Seminario Teológico del IRBS en Mansfield, TX. Es autor de varios libros, entre ellos True Love and Edification and Beauty.

 

Fuente: https://credomag.com/article/what-is-impassibility/

Carlos Sanchez

Miembro de la Iglesia Bautista de Quilpue, Casa del Alfarero. Sirve en el Ministerio Centro de Literatura Cristiana en Valparaíso, Chile. Casado con Vanessa Bustos y con dos hijos. Valentín y Ulises quien tiene autismo. Tiene un diplomado en Teología Reformada y Liderazgo del Seminario Teológico Presbiteriano de Chile y completó el curso "Theology and Culture" del Southeastern Baptist Theological Seminary.

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