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Cristo, su Evangelio y la etnicidad – Santiago 2:1, 8-13


Pero se ha mencionado que Pablo tenía una inclinación de corazón específica hacia los de su propia etnia (Rom. 9:1-5), y que habrá una gran multitud «de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, que están delante del trono y en la presencia del Cordero» en el reino eterno (Apoc. 7:9; RV). Al hacer mención de estos pasajes, lo que se está justificando es un cierto sentido de la virtud al mostrar parcialidad hacia la propia etnia sobre otra en la obra del reino.

Cristo, su Evangelio y la etnicidad – Gálatas 3:7, 26-29


Añadir a este requisito es añadir al propio Evangelio, así como los judaizantes que Pablo dirigió en su carta a los gálatas añadieron al Evangelio un requisito de la circuncisión. Es apropiado en este punto recordar que Pablo pronuncia una maldición sobre aquellos que añaden al Evangelio (Gálatas 1:8-9). Esta circuncisión fue un requisito traído por los judaizantes para abordar un verdadero dilema étnico en la iglesia primitiva. Una gran enemistad existía entre los judíos y gentiles nacidos y conquistados por los romanos en este punto de la historia judía (Ef. 2:11; Fil. 3:2-3). Antes de obtener la unión con los cristianos étnicamente judíos a través de Cristo, los judaizantes esperaban que los gentiles conversos se unieran a los judíos a través de la circuncisión. Pablo deja claro que no se puede imponer tal requisito al cristiano excepto el que ya se ha exigido: arrepentimiento para la vida y fe salvadora (dos caras de la misma moneda).

Cristo, su Evangelio y la etnicidad – Jeremías 31:27-34


En primer lugar, los pecados de los padres y los abuelos se han introducido recientemente en la discusión. En la medida en que no deseemos repetir los pecados de nuestros padres, debemos contar nuestras historias familiares y nacionales con realismo, no con romanticismo, como nuestra guía. Debemos permitir que nuestros antepasados sean dueños de sus pecados así como de sus virtudes. La cuestión es si es bíblico o no que exijamos a los hombres, mujeres y niños de hoy y de mañana que respondan por los pecados de los que les precedieron. Jeremías 31 deja claro que no debemos.

Cristo, su Evangelio y la etnicidad (Introducción)


«El juez supremo, por el cual todas las controversias de religión deben ser determinadas, y todos los decretos de consejos, opiniones de escritores antiguos, doctrinas de hombres y espíritus privados, deben ser examinados, y en cuya sentencia debemos descansar, no puede ser otro que la Sagrada Escritura entregada por el Espíritu, en la cual la Escritura así entregada, nuestra fe es finalmente resuelta,» (La Confesión Bautista, 1.10).