Cristo, su Evangelio y la etnicidad – Gálatas 3:7, 26-29


William F. Leonhart III / 10 de abril de 2018      

 

Añadir a este requisito es añadir al propio Evangelio, así como los judaizantes que Pablo dirigió en su carta a los gálatas añadieron al Evangelio un requisito de la circuncisión. Es apropiado en este punto recordar que Pablo pronuncia una maldición sobre aquellos que añaden al Evangelio (Gálatas 1:8-9). Esta circuncisión fue un requisito traído por los judaizantes para abordar un verdadero dilema étnico en la iglesia primitiva. Una gran enemistad existía entre los judíos y gentiles nacidos y conquistados por los romanos en este punto de la historia judía (Ef. 2:11; Fil. 3:2-3). Antes de obtener la unión con los cristianos étnicamente judíos a través de Cristo, los judaizantes esperaban que los gentiles conversos se unieran a los judíos a través de la circuncisión. Pablo deja claro que no se puede imponer tal requisito al cristiano excepto el que ya se ha exigido: arrepentimiento para la vida y fe salvadora (dos caras de la misma moneda).

 

7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.

 

26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

(Gal. 3:7, 26-29; RV60).

 

El pastor Thabiti no ha requerido nada nuevo. Su adición al requisito del evangelio es una adición que ha sido impulsada durante años en otros sectores del evangelicalismo occidental. Sin embargo, su adición es una adición y debe ser condenada severamente como tal. En este punto, permítanme decir claramente lo que nadie más parece estar dispuesto a hacer. Lo que se predica en nombre de la reconciliación racial en muchos círculos hoy en día es una adición al evangelio, lo que equivale a una negación fundamental del verdadero evangelio. En otras palabras, esto es nada menos que una herejía, que debe ser condenada en los términos más enérgicos. El pastor Anyabwile y otros dicen a los cristianos que deben añadir a su arrepentimiento un reconocimiento continuo, público e inamovible de la culpa y la penitencia colectivas. Plantea un pecado que la sangre de Cristo no puede expiar, un muro divisorio desafiantemente indestructible en el rostro mismo de Cristo y su evangelio.

 

Lo que vemos en Cristo, sin embargo, es que se ha producido una abolición. Así como Cristo no vino a esta tierra para identificarse con una sola etnia específica, sino más bien con la humanidad en general, para poder traer muchos hijos a la gloria (Hebreos 2:9-11), también nosotros estamos llamados a encontrar nuestra identidad primaria en Él, no en nuestras propias etnias particulares y, al hacerlo, también encontramos nuestras identidades primarias entrelazadas unas con otras (independientemente de la etnia). Como tal, nos identificamos unos con otros como descendientes de Abraham según la creencia, no según la etnia.

 

Fuente: Christ, His Gospel, and Ethnicity – Galatians 3:7, 26-29

Traductor: Carlos Sanchez

Carlos Sanchez

Miembro de la Iglesia Bautista de Quilpue, Casa del Alfarero. Sirve en el Ministerio Centro de Literatura Cristiana en Valparaíso, Chile. Casado con Vanessa Bustos y con dos hijos. Valentín y Ulises quien tiene autismo. Tiene un diplomado en Teología Reformada y Liderazgo del Seminario Teológico Presbiteriano de Chile y completó el curso "Theology and Culture" del Southeastern Baptist Theological Seminary.

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