Cristo, su Evangelio y la etnicidad – Santiago 2:1, 8-13


William F. Leonhart III / 10 de abril de 2018      

 

Pero se ha mencionado que Pablo tenía una inclinación de corazón específica hacia los de su propia etnia (Rom. 9:1-5), y que habrá una gran multitud «de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, que están delante del trono y en la presencia del Cordero» en el reino eterno (Apoc. 7:9; RV). Al hacer mención de estos pasajes, lo que se está justificando es un cierto sentido de la virtud al mostrar parcialidad hacia la propia etnia sobre otra en la obra del reino.

Sin embargo, se nos dice muy claramente en la carta de Santiago que la parcialidad es ciertamente un pecado (Santiago 2:1, 8-13). Claramente, Pablo no pudo haber querido decir en Romanos 9 que amaba a los israelitas étnicos más que a los cristianos gentiles. ¿Cómo podría entonces referirse correctamente a sí mismo como el apóstol de los gentiles (Romanos 11:13)? De la misma manera, Pedro, aunque fue llamado apóstol de los circuncidados (Gálatas 2:8), fue reprendido por Pablo por mostrar favor a los judíos exclusivistas (judaizantes) en la comunión corporativa (Gálatas 2:11-12). No hay ninguna dispensación especial concedida a una u otra etnia por la parcialidad étnica dentro del cuerpo de Cristo. Debe ser rechazada dondequiera que se encuentre.

Por lo tanto, es impropio señalar el amor y el deseo de Pablo de ver a los israelitas salvados como una instancia de favoritismo étnico aceptable dentro del cuerpo de Cristo. Tampoco los grupos étnicos mencionados en la visión de Juan en Apocalipsis 7 han estado involucrados en tal parcialidad en la misma presencia de Dios. Tal parcialidad sería una clara violación de la ley de Dios. El claro pasaje de Santiago debe ser usado como un factor determinante en nuestra interpretación de estos pasajes. Sea lo que sea que signifiquen, no pueden contradecir la clara enseñanza de Santiago. La parcialidad dentro del cuerpo de Cristo es siempre un pecado.

En cambio, en Romanos 9, está claro que Pablo quiere demostrar que su consuelo se encuentra en la comprensión de que la etnicidad no es su principal identificación. Más bien, a medida que los gentiles llegan a la fe en Cristo, una gran multitud de los que no pertenecen a la etnia israelí se agrega al verdadero Israel, lo que es motivo de regocijo (Romanos 9:6 y siguientes), porque eso significa la expansión del verdadero Israel y la familia eterna de Pablo. De la misma manera, es más apropiado ver como primordial la naturaleza unificadora del trono y del Cordero al reunir a los pueblos de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas en contra a la noción de que se trata de personas dispares que se encuentran en filas separadas y todavía divididas entre sí y que muestran parcialidad étnica entre sí en presencia de un Dios santo por toda la eternidad. La misma noción está al borde de la blasfemia.

 

Fuente: Christ, His Gospel, and Ethnicity – James 2:1, 8-13

Traductor: Carlos Sanchez

Carlos Sanchez

Miembro de la Iglesia Bautista de Quilpue, Casa del Alfarero. Sirve en el Ministerio Centro de Literatura Cristiana en Valparaíso, Chile. Casado con Vanessa Bustos y con dos hijos. Valentín y Ulises quien tiene autismo. Tiene un diplomado en Teología Reformada y Liderazgo del Seminario Teológico Presbiteriano de Chile y completó el curso "Theology and Culture" del Southeastern Baptist Theological Seminary.

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