¿Por qué los bautistas pueden seguir el calendario de la iglesia? – Matthew Wireman


Uno de mis recuerdos favoritos de niño era agosto 27. No porque simplemente fuera mi cumpleaños, sino porque típicamente el primer día de escuela caía, o en mi cumpleaños, o durante la semana de este. La emoción. Los escalofríos. El nerviosismo. La elevada expectación. Sabía que venía cada año, pero la anticipación de lo que iba a ser este año me puso nervioso.

Como humanos vivimos en el tiempo. Es un hecho. La historia está marcada por el tiempo. Nuestros días están marcados por las horas, minutos y segundos. Nuestros días están contados por semanas, meses y años. Miramos “la hoja de higo” y discernimos que el verano está en camino. Tan cierto como el sol sale, así también nos afirmamos en el hecho de que Dios nos dará nuestro siguiente aliento.

No podemos escapar del hecho de que marcamos y estamos marcados por el tiempo.

Hace tiempo escribí que nuestra iglesia, “Christ the Redeemer”, sigue el “Revised Common Lectionary” (RCL) (Leccionario Común Revisado) para nuestras reuniones semanales. En vez de ser extraño o rutinario, hemos encontrado que la estructura provee vida para florecer en la expectativa. Y esto no es menor en el caso de seguir el calendario de la iglesia.

¿Camisa de fuerza?

Algunos podrían argumentar que seguir el calendario de la iglesia sería como una camisa de fuerza, impidiendo el libre movimiento. Al igual que al seguir el RCL, creemos que el calendario provee un marco de referencia por el cual podemos vivir nuestras vidas. Sé que el adviento y Navidad están cerca. Puedo sentir el aliento entrar en mis pulmones “mientras que la Epifanía se revela.” Puedo bajar la cabeza mientras se desvela la corona de la Cuaresma.

Al igual que al comienzo de mi año escolar, la forma en que abordamos las estaciones del Calendario de la iglesia tiene mucho que ver con lo que está sucediendo en el interior. Algunos de mis amigos no podían dormir por temor de que se acercaba el Séptimo grado. ¡No podía dormir porque ya tenía mi propio casillero!

Al igual que con todas las cosas buenas y las directivas en nuestras vidas, siempre existe el peligro de perder el mensaje para el medio. Toma un real compromiso con lo que está sucediendo alrededor de nosotros. El añublo, la mirra, las luces, las campanas.

 

Touché

De la misma forma en la que nosotros tenemos una liturgia en nuestras reuniones semanales de la iglesia, así también seguimos una especie de calendario.

¿Cuántas iglesias has visitado en las cuales están celebrando Navidad y la Pascua al mismo tiempo? ¿a cuántas de esas iglesias has visto con una mayor reverencia y temor por el día de la madre, del padre o por el “domingo de graduación” o el “domingo juvenil”?

Entonces ahí viene la pregunta: ¿Qué tiempo marcarán tus años?

¿Quitar las celebraciones?

Yo era miembro de una iglesia que no celebraba las variadas estaciones, incluso las temporadas de la iglesia. Así es. Sin conocimiento de que era la semana de Navidad. De hecho, hubo un poco de desdén que parecía estar regido por el orgullo que decía: “¡Ja! No somos como las otras iglesias que se adoran unas a otras. ¡Cada día del Señor es el día de la resurrección ahora!”. Por supuesto, cada día del Señor es el día de Resurrección. Aún más, cada día es una celebración de los primeros frutos de nuestra resurrección. Cada día estamos empujando contra la corriente que busca ahogarnos en el consumismo y los encantos temporales.

Pero, anecdóticamente, ¿no parece extraño no celebrar la Navidad? ¿O solo estoy loco? ¡Por favor, no contestes eso! Quiero decir, ¡los mismos tipos quienes no celebrarían la Navidad en la iglesia, corren a casa para abrir los regalos bajo el árbol de navidad y corren tras cada salsa de arándano!

Los festivales y las nuevas lunas

Sin embargo, no queremos basar nuestra práctica en anécdotas. Hablando bíblicamente, no tan solo hay un precedente sino también una prescripción para seguir un calendario. A lo largo del Antiguo Testamento hay lecciones que enseñan y dirigen la vida del creyente.

“Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.” (Éxodo 12:2). Estas son las palabras del Señor a Israel al salir de Egipto. La pascua marcó el calendario del pueblo de Dios. Dondequiera que residieran, había calendarios en competencia. Calendarios que marcaron los días importantes de Dagón y Xerxes.

Pero iban a ser marcados no solo para recordar sino para revivir la historia de la redención. “Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto.” (Éxodo 13:8). Ciertamente este era el padre que fue redentor de Faraón.

AÚN ASÍ. Leemos nuevamente en Deuteronomio 16, luego de que la generación redimida muriera en el desierto como castigo por la incredulidad: “Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de noche.” (Deuteronomio 16). ¿No eran acaso estos los hijos de aquellos que técnicamente sacó de Egipto? Sí, técnicamente. Pero bíblicamente todo lo que ha pasado ha sido traído al presente, con el propósito de que la redención se efectúe. ¿No es esta la misma forma de hablar que escuchamos de Jesús con respecto a “esta generación” que no va a desfallecer*, tanto los oyentes como los lectores? ¿No es así como hala el autor de Hebreos cuando dice que los creyentes del antiguo pacto están entrelazados con nosotros? (Hebreos 11:40)

Así es cuando celebramos las distintas temporadas proporcionadas por el Calendario de la Iglesia. Ambos recordamos a las generaciones anteriores a nosotros que cantaron “Once in Royal David’s City” y cantamos las mismas palabras, con la misma melodía, al mismo tiempo, en un momento diferente.

El tiempo moldea

Lo que hemos encontrado como iglesia es que nuestras vidas están siendo lentamente moldeadas por el Calendario de la Iglesia. Comenzamos nuestro año con una expectativa arrepentida y llena de esperanza del regreso de Cristo en el Adviento. Celebramos la fidelidad de Dios al Él enviar a Jesús en la primera Navidad, sabiendo que si cumplió su promesa en nuestro pasado, seguramente lo hará en nuestro futuro. Experimentamos el asombro y la gratitud de YHWH revelándose a los gentiles en la Epifanía (Conmemoración a la presentación del niño Jesús a los sabios del oriente). Se nos recuerda nuestro pecado tal como está en nuestros barcos y calma nuestras tormentas y clamamos: “Apártate de mí, Señor, que soy un pecador”. Esto es la Cuaresma. Nuestro Rey triunfante cabalga sobre su bestia de carga y paz en Semana Santa. Él es crucificado por nuestras transgresiones en Viernes Santo. Se levanta de nuevo en Semana Santa. Nos concede su Espíritu Santo en Pentecostés. Y nosotros, como su pueblo imbuido del Espíritu, aprendemos lo que significa vivir como iglesia en el Tiempo Ordinario.

¡Qué año! Qué regalo y recordatorio de la irrupción de Dios, la iniciativa de Dios, la condescendencia y la morada de Dios. Marchamos al ritmo de un baterista distinto. Nos marca con su tiempo y el momento de la redención.

La anticipación y la humildad

Como iglesia sabemos que se acerca la Navidad. Sabemos que la Epifanía está en camino, sabemos que deberemos tener en cuenta nuestro pecado en la Cuaresma. Disfrutamos de la luz divina de la esperanza en la Resurrección. Sabemos que no podemos hacerlo, así que nos demoramos hasta que su Espíritu descienda. Marcamos semana tras semana mundana al considerar nuestro llamado como sus discípulos.

No es una camisa de fuerza, no es una coacción, tampoco es por culpa. El calendario de la Iglesia proporciona anticipación y expectativa y prepara nuestros corazones cada temporada mientras esperamos y continuamos esperando nuestra redención.

Y de la misma forma en que nuestra decisión de seguir el RCL es para nuestra iglesia local y autónoma, así también usted puede tomar la decisión para su iglesia local y autónoma. ¿No es genial la asociación voluntaria y amistosa?

 

Fuente: WHY BAPTISTS CAN FOLLOW THE CHURCH CALENDAR

Traductor: Ignacio Duran

 

 

Ignacio Duran

Actualmente se congrega en la Primera Iglesia Bautista de Concepción. Estudiante de Pedagogía en Inglés, 19 años

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