La Voz Bautista – Junio de 1924


«La mayordomía [administración] cristiana, como se enseña en el Nuevo Testamento, significa que el cristiano tiene lo que posee, como de Dios, y que debe usarlo para Dios. La mayordomía es inevitable para el cristiano… La mayordomía es un principio vital. La mayordomía cristiana es un principio que se aplica a todo lo que constituye la vida. El verdadero mayordomo ve todas las cosas incluidas en la vida y sus relaciones desde el punto de vista de la propiedad de Dios y de la responsabilidad y de la obligación de rendir cuenta del uso de lo que Dios le confía… La mayordomía no está limitada al dinero… Dios nos quiere primero a nosotros… La mayordomía incluye el tiempo y el uso del tiempo… Dios nos posee… El principio básico de todas las prácticas de mayordomía es que Dios posee todas las cosas. El hombre sólo puede poseer por un tiempo… La buena y fiel mayordomía es recompensada. Su «bien hecho» es más altamente estimado que las distinciones terrestres… otra recompensa …es la de la oportunidad añadida para servirle… A la muerte el mayordomo fiel va a ser coronada [según la parábola de las minas]. La mayordomía infiel es castigada con la pérdida de la oportunidad. Si el mayordomo es infiel el Maestro puede retirarle la confianza o el depósito» (páginas 11-12).

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Daniel

Pastor de la Iglesia Bautista Reformada de Valparaíso. Egresado del Seminario Teológico Bautista de Santiago. Casado con Ester Riquelme y padre de Maite.

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