«En esta unión quedará enteramente reconocido que cada Iglesia separada tiene en si misma el poder de mantener toda disciplina, regla y gobierno y poner en ejecución todas las leyes de Cristo necesarias a su edificación: y que, por lo tanto, esta Unión no sera considerada en ningún sentido una corte o corporación que ejerza autoridad sobre las Iglesias» (pagina 10)

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