Breve repaso de la historia de la hermenéutica – 4. Excursus


31 de marzo de 2011 Publicado por Richard Barcellos Hermenéutica, Teología Histórica

EXCURSO: La tarea hermenéutica de la Iglesia del siglo II

 

En este punto de la discusión de Dockery sobre la hermenéutica del siglo II, hace esta monumental observación:

De una manera muy básica, la tarea hermenéutica que enfrentaba la iglesia del siglo II era mostrar la continuidad del Antiguo Testamento con el Nuevo Testamento o, dicho de otra manera, cómo el Antiguo Testamento podía seguir siendo la Biblia de la iglesia. Gálatas, Colosenses, Juan, 1 Juan y 1 Pedro evidencian especialmente las luchas de los primeros cristianos. Durante el segundo siglo, y especialmente en la última mitad de ese siglo, el aumento de las herejías se extendió tanto que provocó en la iglesia en general una reacción que iba a ser de enorme importancia para la historia del pensamiento cristiano y la hermenéutica cristiana.[1]

Dockery afirma que se produjo un cambio hermenéutico para justificar el Antiguo Testamento como Escritura Cristiana. Gerald Bray parece estar de acuerdo con Dockery, cuando dice:

La exégesis bíblica patrística creció en un momento en el que la iglesia se enfrentaba a una serie de problemas cruciales que necesitaba resolver, y la interpretación de la Biblia jugó un papel clave en esto. Los principales problemas que enfrentaron los padres de la iglesia se pueden establecer de la siguiente manera.

Era necesario para ellos distinguir el cristianismo del judaísmo. La iglesia primitiva tenía que explicar por qué rechazaba el judaísmo, sin abandonar las Escrituras judías. En un extremo se encontraban personas como Marción, que querían rechazar la herencia judía por completo, pero encontraban que esto era prácticamente imposible. En el otro, gente como Tertuliano, para quien el cristianismo era un legalismo más completo que cualquier cosa que los judíos hubieran intentado. La iglesia cristiana de línea principal no podía aceptar ninguna de las dos posiciones, pero tenía que encontrar una interpretación viable del Antiguo Testamento como Escritura Cristiana. Esta tarea era tan prioritaria a lo largo de este período que la historia de la exégesis puede escribirse en gran medida sólo en términos de ella.[2]

Como se verá más adelante, se produjo un cambio en la iglesia primitiva en términos de método hermenéutico y objetivo. El cambio fue de un método moralista (es decir, hermenéutico funcional) a un método apologético centrado en cómo el Antiguo Testamento puede ser visto como un documento cristiano. Lo que se materializó fue una especie de mini acción pendular. Por una parte, había una tendencia hacia la alegoría (la escuela de Alejandría y más tarde la Edad Media [véase los artículos siguientes]) y, por otra, una tendencia hacia la tipología (la escuela de Antioquía y más tarde la Reforma y, especialmente, la ortodoxa reformada posterior a la Reforma [véase los artículos siguientes]). Tanto la alegoría como la tipología tenían como propósito principal la cristianización del Antiguo Testamento, aunque difiriendo en su método para alcanzar ese fin.[3]


1] Dockery, Interpretación Bíblica, 55.

2] Gerald Bray, Interpretación Bíblica: Pasado y presente (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1996), 95. Se ha añadido el énfasis. Esta es una afirmación de proporciones gigantescas y creo que ayuda a explicar la historia de la hermenéutica cristiana.

3] Cf. Dennis E. Johnson, Him We Proclaim: Preaching Christ from All the Scriptures (Phillipsburg, NJ: P&R Publishing, 2007), 100 y ss. para una evaluación similar.

 

Fuente: Brief survey of the history of hermeneutics – 4. Excursus

Traductor: Carlos Sanchez

 

Richard C. Barcellos, Ph.D., es pastor de la Iglesia Bautista Reformada Gracia (www.grbcav.org), Palmdale, CA, y autor de En defensa del Decalogo: Una Crítica de la Teología del Nuevo Pacto, El Árbol Genealógico de la Teología Bíblica Reformada, y La Cena del Señor como Medio de Gracia: Más que un memorial, por Christian Focus Publications.

Carlos Sanchez

Miembro de la Iglesia Bautista de Quilpue, Casa del Alfarero. Sirve en el Ministerio Centro de Literatura Cristiana en Valparaíso, Chile. Casado con Vanessa Bustos y con dos hijos. Valentín y Ulises quien tiene autismo. Tiene un diplomado en Teología Reformada y Liderazgo del Seminario Teológico Presbiteriano de Chile y completó el curso "Theology and Culture" del Southeastern Baptist Theological Seminary.

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